Cuba es única

Por Yassel A. Padrón Kunakbaeva

Yadira Escobar es una joven activista de origen cubano radicada en La Florida. Hija de Reinaldo Escobar, quien tuvo que abandonar la Isla como exiliado político, luego de sufrir prisión, Yadira siempre ha estado comprometida con el tema Cuba. Su campo de acción ha sido muy amplio: artista plástica, escritora, bloguera, y sobre todo activista por el diálogo entre cubanos y por la normalización de relaciones entre Cuba y EEUU. Estas posiciones le han ganado el rechazo de los elementos más reaccionarios de la derecha cubanoamericana. Recientemente, ha causado polémica su lanzamiento a la carrera por la candidatura demócrata para el Congreso, en el distrito 25 de La Florida.

Teniendo en cuenta la historia de tu familia: ¿por qué defiendes la reconciliación entre cubanos y la normalización de relaciones entre Cuba y EEUU?

Crecí lidiando con el conflicto entre lo que sufrió mi familia y el amor a la tierra donde nací. Patria y emigración marcadas por la guerra fría fueron un escenario complejo, pero fui educada bajo ciertos principios morales que me ayudaron a entender lo necesaria que es la reconciliación entre cubanos divididos por ideologías que hoy han perdido contacto con la realidad.

Quiero solucionar la máxima cantidad de problemas posibles con la fraternidad, pues he visto que demasiadas veces por mal entendidos las cosas empeoran cuando pudieron haber tenido una fácil solución. Cuando quieres a una persona, la estimas y se eleva el sentimiento fraterno, de manera que empiezas a escuchar de verdad, porque quieres un arreglo, no vencer a un oponente.

Solo cuando nos deshacemos de las herencias negativas y cultivamos la fraternidad y el compañerismo es que podemos enfrentar nuestros problemas nacionales con objetividad. Arrastramos todo el tiempo broncas y animosidad ajena, pero los prejuicios pueden ser erradicados con educación y madurez espiritual. Quisiera en sentido más general que no fuera una eventual catástrofe global o una devastadora hambruna después de la tercera guerra mundial la que nos obligue a bajar la soberbia y sentarnos a cooperar por el bien común, pues ese es el escenario probable si seguimos en este camino de retorno a traumas que ocultamos, pero nunca vencimos; como el fascismo, la malsana concentración de capitales en pocas manos, el racismo, etc.

En pequeña escala, entre amigos y familiares, yo he podido comprobar que cuando valoras una persona ante todo, no importa con qué idea te venga, porque confías en ella y su voluntad, incluso cuando te hiere con una crítica severa o un descuido en su trato. Si están en un error, tratas de persuadirlos, de hacerlos ver tu versión de la verdad y aunque estés convencido de algún hecho concreto, digamos, una ecuación matemática, estás dispuesto a concederles una victoria, porque sencillamente no quieres hacerles daño.

Para mí, la reconciliación entre cubanos es una avanzada moral que tiene que ver mucho con la normalización entre Estados Unidos y Cuba. No es normal que dos países vecinos y con vínculos culturales no tengan una relación sana. La Unión Soviética ya no existe, pero Estados Unidos sí, por lo tanto Estados Unidos debe hacer un esfuerzo extra para no dar la mala imagen de parecer estar aferrado a la vieja política como único sobreviviente de aquella batalla ideológica.

La información empírica puede ser una útil herramienta y lejos de idealizar peligrosamente al socialismo o al capitalismo, les conozco sus más ocultas vergüenzas, así que podré de forma realista contribuir a una respuesta, porque ambos sistemas necesitan ser reformados para satisfacer las demandas sociales. Ambos pueblos se beneficiarán cuando de una vez y por todas los gobiernos de EE.UU. y Cuba se relacionen con mutuo respeto, pero eso solo será posible cuando logremos liberarnos de toda esa clase acomodada que parasita nuestro dolor y lucra de nuestras lágrimas. El cambio comienza por desenmascarar a todo aquel que perpetua la discordia. Una vez que todos entendamos quiénes son los enemigos de la paz y la prosperidad, podremos deshacernos del más serio obstáculo.

Cuando haces un balance, ¿qué resultados crees que ha tenido la experiencia del intercambio cultural? ¿Por qué tiene tantos enemigos?

El intercambio cultural falló porque es difícil hacer el bien. Como especie, somos nuestro peor enemigo y obramos muchas veces contra nuestro propio bien con tal de ver al otro fracasar. Ya sabes, sacarse un ojo con tal de ver al otro ciego. Ese proyecto tan ambicioso, pero bonito tuvo por enemigo todo aquel que se sentía amenazado por un cambio al lucrativo status quo. También fue repudiado por los votantes conservadores intimidados por la presidencia de Obama, pues visualizaban la llegada de músicos cubanos como una invasión ideológica. Yo respeto ese temor de algunos frente a la supuesta invasión, porque muchas veces es honesto, aunque sé que surge a partir de la propaganda de los que tienen poder mediático en la comunidad. La coherencia sería que desde Miami se respetara la soberana decisión de los cubanos en la Isla a vivir como ellos desean, pero aunque siempre hemos practicado cierta injerencia en Cuba (mi propio programa radial de onda corta pudiera ser interpretado como injerencia en Cuba) pero aun así, comprendo esa sensación de pérdida de espacios.

Durante siglos nuestra especie fue a la guerra por pozos de agua dulce, valles fértiles y zonas de pesca, así que debemos conducirnos con especial sensibilidad a la hora de pretender involucrar al otro en un intercambio que debe ser mutuo. El intercambio cultural intentó superar etapas, pero la guerra fría sigue en pie y la desinformación alimenta discordias. La derecha política en Miami critica a ciertos músicos cubanos por sus declaraciones de carácter ideológico en la Isla y lucha para que no hagan conciertos aquí, exigiendo sin embargo que otros músicos patrocinados por las grandes disqueras (no necesariamente los mejores) y abiertamente enemigos del estado cubano vayan a dar conciertos en la Habana. Todavía yo no he visto un músico cubano de la Isla que venga a Miami con un repertorio que tenga letras subversivas contra la república estadounidense o que cante “ya viene llegando” (el derrumbe del sistema estadounidense). Yo intenté participar en el intercambio, pero cuando pedí el permiso para viajar, el Departamento de Estado me respondió que estaba prohibido negociar con el enemigo y aunque las autoridades artísticas con quienes consulté en la Isla me aseguraban querer ayudar para que se diera la exposición de mis cuadros, ciertamente obstaculizaron el proyecto al pedirme que me dirigiera a la burocracia para obtener infinitos permisos y papeles pertinentes que como nacida en Cuba, no eran necesarios. En fin, acercar a quienes por tantas razones serias no se llevan, tomará voluntad política y coraje ético, para con un elemental sentido de la justicia, buscar lo que beneficia a la gente y no a los gobiernos.

Yadira, ¿eres comunista? ¿Qué viene a tu mente cuando utilizan ese argumento para acusarte en La Florida?

No, no soy comunista. No suelen preguntarme eso, más bien lo aseguran y en la era liberada donde cualquiera puede identificarse con lo que sea, hasta el otro sexo, a los libre-pensadores, siguen insistiendo en negar nuestra identidad ideológica. Cuando nos acusan de comunistas, aunque seamos en algunos casos promotores del libre mercado y seamos como reformistas del capitalismo el enemigo más peligroso del comunista ortodoxo, realmente no se trata de una condena al marxismo-leninismo, porque quienes andan en caserías de brujas para apuntar a todo rojo, no suelen haberse leído el Capital, saber lo que es el Kenisianismo o entender el concepto de la dialéctica. Se trata de como en la época de la Inquisición, detectar cualquier actividad peligrosa que introduzca el hábito de cuestionar cosas sagradas, puede desencadenar una ola de desafíos al poder que pretende controlar nuestras mentes. Se le llama comunista a todo aquel que critica lo mal hecho y tras abogar por algo mejor, incita a que otros hagan lo mismo—es un contagio peligroso que desde el siglo pasado de viene penalizando en Estados Unidos. Ser comunista es visto como ser fundamentalmente anti-patriótico.

Ese simplismo pretende silenciar propuestas transversales que ni remotamente predican el tomar los medios de producción, o establecer la dictadura del proletariado. Son dignos de compasión quienes andan alejados hasta de sus propios familiares por sentirse soldaditos luchando contra un ficticio avance comunista. Siendo pragmática digo que, nosotros como ciudadanos de esta república nos beneficiaríamos si existiera alguna atractiva potencia comunista que obligara al neo-liberalismo a hacer concesiones en nuestro favor con tal de mantenernos tranquilos, pues lo peor en una relación, es que tomen nuestro afecto por sentado. Si fuera comunista, lo gritaría a voz de cuello con orgullo, pues como figura pública jamás he tenido pelos en la lengua, pero te muestra cuán intolerante es nuestro entorno cuando se me condena por querer mejorar las condiciones de vida de las mayorías viviendo dentro del capitalismo. Temen a una reformista y le llaman revolucionaria o comunista, porque en realidad quieren el control total.

¿Existe intolerancia política en Miami?

Esta pregunta permite una expansión del anterior tema. Si alguien con mi historia personal y declaraciones públicas es convertida en la bruja más odiada que debe ser expulsada del país donde vive, demasiadas veces por gente que ni es ciudadana Americana, entonces ¿Qué espacio real queda para los verdaderos comunistas que tienen derecho a existir? ¿La aplastante censura de una hoguera?

Mis amigos socialistas son bellas personas con una vasta cultura política que aunque no concuerde con ellos sobre qué tipo de futura sociedad debemos construir, confío en sus críticas porque son quienes más claro ven los defectos del presente y nunca sabremos lo monstruoso que sería el actual orden mundial sin ese dedo socialista condenando los abusos legales. En contraste a otros sitios urbanos de la costa liberal, aquí emigran muchos hispanos con convicciones ultra-conservadoras y por lo tanto fuertemente anti-comunistas (cualquiera que queda a la izquierda de Margaret Thatcher) que mantienen a Miami media hundida bajo una intolerancia anacrónica en una ciudad moderna de playas, cosmopolitismo turístico y discotecas.

Existe el derecho a la libertad de expresión pero ejercerlo es gracias a nuestro individual coraje, porque la ley es letra muerta si en la práctica tantos miembros de nuestra comunidad se sientan intimidados a la hora de hablar. Los más mayores te dejan saber que tienen miedo de decir ciertas cosas que se salen del discurso aceptado y los jóvenes se encojen de hombros al aceptar que deben callarse si desean conservar sus empleos. Incluso, hay sus ultra-conservadores que me piden que razone las consecuencias para mi futuro en el Sur de la Florida por mis declaraciones. Aunque por la fatal biología las anteriores generaciones más radicales se retiren, el entorno no favorecerá el libre intercambio de ideas siempre tanto se reclute gente nueva dispuesta a defender la intolerancia del pasado. Con esa “nueva” campaña por asfixiar económicamente a nuestros familiares en la Isla al negar la caridad de las remesas, vemos un intento por reciclar el viejo odio y rencor a la población general que sabemos no traerá cambios sociales sino pobreza y sufrimiento. Presionar o chantajear a los de la Isla para que hagan el cambio que nosotros en la emigración nos negamos hacer al irnos, es cobarde e irresponsable. En contraste a la inhumana política de confrontación que he visto fracasar, yo promuevo paz y diálogo porque ya basta de guerra entre nosotros.

¿Qué te llevó a votar por Trump en las elecciones de 2016?

Me han aconsejado a que me postule en esta campaña electoral para el 2020 como “progresista republicana” porque paralelamente a defender una fuerte maya social que rescate a todo aquel que caiga y necesite nuestra ayuda para levantarse, sostengo valores tradicionales secuestrados por la derecha conservadora en el plano social y económico. Mi voto por Trump es una de las razones por la cual el partido Demócrata se ha esforzado en repudiarme, porque en la era de la extrema polarización, coquetear con el otro bando es visto como seria traición. Donald Trump era el outsider que con un discurso populista, se apropió de causas típicas de la clase trabajadora que ha sido desplazada por la dirigencia más elitista del partido Demócrata. Prometía purgar la corrupción en Washington DC, pero luego, aunque no nos involucró en ninguna nueva guerra, se ha dejado aconsejar por los viejos halcones que sí creen en el cambio de régimen, pues aunque es positivo que se atreva a hablar con el líder coreano por ejemplo, mover las tropas estadounidenses fuera de Siria para abandonar a los Kurdos y así continuar la guerra en Yemen donde más de 100,000 personas han muerto, no es cambiar el rumbo de nuestras políticas en realidad.

Será obviamente el candidato Republicano, pues aunque ese partido lo repudió, no les queda más remedio, pero no volveré a votar por él esta segunda vez, porque violó cruciales promesas de campaña, dividió al país más aún y ha atentado contra el estado de derecho al operar con irreverencia total como vimos en su reciente escándalo con Ucrania. Me queda claro que aunque no vino del pantano político, llevó sus malas costumbres de los negocios a la Casa Blanca. En vez de enfocarse exclusivamente en mejorar Estados Unidos como lo haría un patriota sensible, no ha sido un capitán comprometido y continuamos despilfarrando miles de millones de dólares en acciones que benefician a los pocos a costilla de los muchos. Estamos cada vez más cerca de la próxima recesión o próxima gran guerra y no creo que tenemos la resiliencia de generaciones anteriores para resistir sin que se quiebren pilares más sagrados como las libertades individuales o el estado de derecho. Sí, la empatía ha disminuido en un 40% en los jóvenes y la vasta mayoría de la población no puede ni reunir $400 en casos de una emergencia sin pedir dinero prestado, no estamos preparados para los días malos, donde la gente revela sus verdaderos colores.

Yadira, eres judía sefardita. ¿De qué manera tu religión ha influido en tu manera de ser y en tus posicionamientos políticos? ¿Qué opinión tienes de la actuación del Estado de Israel en las votaciones contra el bloqueo a Cuba?

Aunque creo en la separación de Estado y la iglesia, inevitablemente la formación que me dieron me sentenció de por vida a guardar un equilibrio entre la izquierda y la derecha y de no dejar que la riqueza o pobreza de alguien pervierta tu juicio. El concepto del tikkun olam —la reparación del planeta para que el Creador no oculte más su rostro en rechazo a nuestros crímenes— es el perfecto ejemplo de una temprana enseñanza. Si la misericordia de Dios es infinita, guardar rencor desde nuestra inferior condición humana es condenable y un ser imperfecto debería hacer todo lo posible dentro del corto marco del milagro de la vida para ayudar a su prójimo. El autoritarismo abusa de los demás desde una arrogancia inmadura que desconoce cuan frágiles somos y esa mentalidad utilitaria puede servirle a un joven ambicioso siempre tanto no caiga enfermo. Ante la vida necesitamos una visión que le sirva a todos los miembros de nuestra sociedad para integrar a los fuertes y sanos, pero también a los caídos, que todos nosotros somos una especie de producto defectuoso.

El antiguo testamento es visto siempre como despiadado por ser brutalmente honesto, pues si pecas, ciertamente serás castigado, pero esa presión interna te empuja a cada vez ser mejor persona ya que eres dueño de tus decisiones, no una víctima de una inevitable fatalidad. Tampoco podemos olvidar que esas antiguas leyes fueron extremadamente civilizadas en aquella época de sacrificios humanos. Mi crianza religiosa me infundió una fuerza individual para defender mis principios sin contar con el reconocimiento de las mayorías que muchas veces se equivocan o se organizan para perseguirte y soy optimista, porque creo que el Mesías aún no ha llegado, así que la esperanza de un mundo mejor (solidario y pacífico donde reine el amor y respeto) está puesta en el futuro y con nuestras buenas acciones comunitarias podemos acelerar su llegada.

La vida es un regalo, la mayoría de nosotros tenemos más de lo que merecemos, hay nobleza dentro de cada persona, pero la cultura actual busca potenciar nuestro mal pues nuestro egoísmo mueve la economía y cuando eres una persona de fe de verdad tú solo puedes hacer más bien que una pesada maquinaria de religión institucionalizada. El estado de Israel es débil, no más grande que el condado de Miami-Dade donde vivo y su extrema derecha capitaliza el temor de la población frente a la lluvia de cohetes, pero es muy lamentable que siendo Israel un país sancionado por el mundo árabe —sus naturales vecinos—, no simpaticen con la misma situación cubana al apoyar las sanciones. Estamos hablando de dinero y real política así que ese voto solidario con Estados Unidos no va a cambiar, porque se trata de sobre-vivencia, ya que solo la independencia económica nos hace libres y sin esos millones de dólares estadounidenses su economía colapsaría y si la extrema izquierda tomara el poder, por la fuerza de la democracia Israel desaparecería voto a voto, así que por eso no puedo apoyar el derecho al retorno de los Palestinos sino la solución de dos estados separados.

Cuando piensas en Cuba, ¿qué viene a tu mente?

Cuba es la materialización de memorias tan lejanas que ya eran casi sueños olvidados así que nunca perderá esa cualidad irreal y no es una idealización, pues esos primeros seis años fueron oscuros, de persecución y marginación absoluta. Cuba es una isla rebelde en el Caribe paradisíaco desde donde puedes hacer temblar a los poderosos con espejismos, guapería y hasta tanques de madera y estoy profundamente orgullosa de mi origen. Hay paz y prosperidad relativa en otros países, pero por nuestras desgracias y victorias, nos hemos visto obligados a superarnos y producto de la adversidad sacamos flores del pantano.

Yo no sé lo que es ser normal o vivir bajo el radar y en escala nacional, siempre nos destacamos para bien y para mal, porque o somos genios o los más tercos. Desde lejos y rodeada de extranjeros, puedes obtener –no está garantizado— una visión más clara sobre qué es Cuba y aun nuestras superficialidades, lo mundano o disminuido para el mundo describe un país con todo en su contra, pero evolucionando con mil cosas particulares, con el agua al cuello.

Cuba es su pasado, quienes viven ahora con su fantasma y los que le meten cabeza a los retos del futuro. La perla del Caribe es para mí quejarte entre socios esperando en la cola para algo subsidiado, con chancletas, pero culto y recostado a alguna gloria de arquitectura convertida en algún centro de estudios gratis que atrae turistas izquierdistas que necesitan tomar energías para enfrentarse a las injusticias de la actual globalización neoliberal. Es balances de aluminio, memorias soviéticas y palmas reales. Cuba es única y no debe perder su naturaleza espiritual.

¿Qué expectativas tienes respecto al gobierno de Miguel Díaz-Canel?

La democracia cubana es imperfecta como todas…Los gobiernos siempre lo hacen mal, lo que al ser un país pobre, no puede pagarse una campaña glamurosa de relaciones públicas, como lo hacen otros, y existen todavía elementos que no puedo apoyar por ser consecuencias directas del encerramiento y la estrechez ideológica hija del Estado de excepción. Cuba está bajo ataque permanente y es normal que se defienda, pero el precio de la defensa es alto.

No dudo que alguien como yo tendría serias confrontaciones con el gobierno con frecuencia cuando veo que a los tradicionales problemas hechos en casa, se le han ido sumando cuestiones ajenas como el surgimiento de conductas egoístas y cínicas además de el uso destructivo de drogas pesadas cuando eso prácticamente ni se conocía antes. Como cada país tiene y debe tener su propio modelo, dentro de mi apoyo a la autodeterminación de los pueblos, hay espacio para criticar y condenar lo que ya le pagan a tantos para cumplir esa función, que no es muy “especialización laboral”.

Entiendo que el pueblo cubano mayoritariamente amaba a Fidel, y con los años esa memoria solo se hará más fuerte y romántica, pero a Raúl Castro le tocó la difícil misión histórica de hacer la transición a una economía más enfocada en la eficacia que en la lealtad ideológica al principio revolucionario y eso significó para muchos la pérdida de sus trabajos estatales y el amargo, pero necesario surgir de las diferencias sociales. Para la generación perdida, debió ser muy duro ver cómo ya no se podía vivir con tanta dignidad como en años anteriores. La igualdad por la que tanto luchó Fidel Castro se fue debilitando sin remedio por una razón económica y los elementos marginales e incluso el lumpen-proletariado alcanzó su mayor gloria montado sobre el mercado negro y el crimen. Los más hábiles dentro de la burocracia estatal y comunista se mudaron a Miami adaptándose a nuevas narrativas y tratando de heredar los privilegios de la vieja derecha anticastrista con muy poco éxito.

Si te crías en el capitalismo, puedes perfectamente ser una buena persona dentro del mercado con tus contradicciones y todo, pero si desde que eras pequeño decías que ibas a ser como Che Guevara, porque el lucro personal era un producto de la explotación del hombre y tenías una formación íntegra de rechazo al mercado, y das el atrevido salto de apoyar el discurso contrario puedes llegar a ser un despiadado sujeto del retroceso al viejo hombre sin las trabas de la moral burguesa. Un sujeto sin frenos éticos como el que formó parte de la jauría que destruyó el orden social tras la caída del comunismo en el Este. Me sigue preocupando la idea de que se esté produciendo en Cuba el mismo escenario que en Rusia o Europa del Este preparó el camino a los horrores que vivieron esos pueblos al quedar desamparados frente al capital privado y al totalitarismo de derechas que hasta prohibió la formación de partidos comunistas y el uso de símbolos marxistas.

Díaz-Canel ha logrado no ser odiado vehemente por Miami, porque desde el principio fue presentado como indefensa marioneta del partido comunista por los medios privados y la entidad federal radio TV-Martí. Eso es un logro después de todo por ahora, porque bastante ocupado debe estar el gobierno cubano frente a las agresiones de Trump, un Bolsonaro fascista en Brazil, un golpe de Estado en Bolivia y las maniobras anticubanas de los extremistas en Nicaragua y Venezuela.

Recién operaron a mi abuelo con una máquina sofisticada de láser en Camagüey, pero luego me enteré que había dificultades con el antibiótico adecuado producto de la guerra económica que se le hace a Cuba. Si todas las humildes entradas de dinero se cierran, ya no habrá ni para encender las máquinas de respiración artificial para los pacientes. Gobernar en tiempos de bonanza económica es fácil, pues el mismo derroche de siempre la gente no se lo siente, pero la carga de ser responsable —por muy colegiado que sea el repartimiento de responsabilidades es una carga pesada— con todo en su contra, Díaz-Canel por lo menos no ha permitido que Cuba sea un Estado fallido, así que desde la Florida, podemos estar agradecidos a no tener una oleada nueva de balseros desesperados que amenacen el orden o la economía, ni una hambruna que sufran nuestros familiares en la Isla. Es muy lamentable que la apertura que Obama no coincidió con Díaz-Canel , ya que nunca sabremos lo que se hubiese producido entre esos dos reformistas en cuestiones de libertades políticas, cooperación regional y la diplomacia al servicio de nuestro acercamiento.

¿Qué te llevó a lanzarte por la candidatura demócrata para el Congreso?

Pesa mucho venir de una familia con una larga tradición de participación política a través de las generaciones, es una herencia invisible que te predispone a ser militante a favor de tus principios. Me he postulado como Demócrata ya que tenemos un modelo estrictamente bipartita, pero si ellos en vez de dejarme en paz –al igual que la prensa— se encaprichan en hacerme la guerra tal y como reaccionan las castas establecidas de todas partes, pues continuaré a pesar de su resistencia. Si el pueblo lo desea, haremos esto con o sin el Partido.

Estoy corriendo, porque quiero servir a mi comunidad, darles el chance de poder escoger una representación real y libre de elementos anti-democráticos ya que solo estoy tomando contribuciones de personas naturales sin aceptar dinero de empresas. No podemos esperar que los políticos profesionales defiendan a capa y espada nuestras interesos si son pagados por corporaciones, pues aunque sin la participación de nuestros votos no llegarán  a nada, ellos saben que gracias a los millones de dólares, se dan a conocer. Esencialmente solo hay dos tipos de candidatos, los que hablan directamente con los votantes y los que se pasan el día entero al teléfono con donantes ricos y así recaudar fondos para la publicidad.

Siendo realista, sin dinero no es posible, pero eso es algo que tenemos que arreglar si realmente queremos un mejor país donde todos puedan alcanzar la versión más humilde del sueño Americano. Basta ya de cubrir o condenar lo mal hecho desde el periodismo o el activismo sin intentar arreglar nuestra realidad en Estados Unidos. Gracias al Internet —aunque esté secuestrado por monopolios de la información— es una espada de doble filo que usaremos para unir fuerzas ciudadanas tal y como lo está haciendo ese fascismo híbrido de nuestra época que es muy internacionalista.

¿Algo que decir a los lectores de La Joven Cuba?

El mensaje por lo tanto que me pides para los lectores de la Joven Cuba será leído por la vasta comunidad cubana dispersa por el mundo y aprovecho la oportunidad –si han tenido el interés de leer hasta este punto— para pedirles un favor: cambia de idea sobre algo. Parecerá una bobería, pero es muy grato y muy emancipador permitir que alguien te ayude a ver diferente algo que era incuestionable. Es la única forma de crecer no solo con nuestro espíritu sino junto a los demás.