Pensar como país

Por Carlos Casas

Debo confesar, mi mayor preocupación –pesadilla incluso— frente a la justa y necesaria subida de los salarios al sector presupuestado en su totalidad y no solo Salud Pública como hace unos años: el aumento de la inflación… no se cumplió. Por ahora sólo aparecen casos aislados decididos a cumplirla y espero que sean condenados al fracaso. Como también debo reconocer que esto no sucedió solo, ni por la buena voluntad de los entes participantes, fue gracias al equipo de gobierno y esta vez, con total certeza puedo afirmar, que hacen y están haciendo un excelente trabajo que solo puedo comparar con el también ejemplar seguimiento a los daños provocados por el tornado de hace unos meses. Lo que queda es que el resto de la población se incorpore luego de convencerse de su necesidad, —algo así como lo que dice el presidente—, a “pensar como país”.

Más allá de la temida inflación…

Ante el predecible malestar en algunos sectores del cuentapropismo es normal que se resienta toda la sociedad. En estos días se ha hecho común escuchar comentarios de qué servicio dejó de prestarse, perdió calidad o continuó violando lo ahora establecido.

El tercer fin de semana de agosto de este 2019, armado con la tabla de precios topados que tomé de Cubadebate en el móvil fui como cada sábado al mercado de mi barrio, al de «los ricos», como cariñosamente le llamamos muchos por los elevados precios de los que siempre se ha caracterizado, a diferencia del topado que se encuentra en un lugar menos concurrido, con solo dos tarimas y siempre desabastecido. El primero siempre tiene lo que se pueda estar buscando e incluso algún personaje apartado sin tarima que se acerca a los clientes con un susurro peculiar: «Tengo langosta, camarones, pescado». Un susurro al que muchos bolsillos hacen caso omiso, entre otros motivos porque estos productos no salen en las nuevas regulaciones, mientras la mente y el paladar te juegan una mala pasada.

Para mi sorpresa la mayoría de los precios de productos cárnicos –básicamente cerdo— se respetaba, por supuesto, al mismo precio que decía la tabla de Cubadebate, parece que no entendieron el concepto de «precios máximos», creyendo que ese es el precio al que deben vender y no «hasta ese precio», pudiendo siempre establecer uno inferior. Pero no vi la misma cantidad de carne sobre la tarima que en semanas anteriores. Sólo excedían lo establecido la costilla y el hígado, las viandas se comportaban bajo el mismo criterio del precio máximo, pero respetado. Me alegró sinceramente, además, como trabajador del sector presupuestado.

Pero cuán grata sorpresa fue llegar al mercado estatal (topado) y encontrar una tarima con casi 20 productos entre viandas, frutas y vegetales…. Nunca había visto algo así en ese mercado, al que normalmente voy más bien a comprobar la gran diferencia entre lo privado y lo estatal, esta vez sí valía la pena apostar por él. Claro, la presentación de los productos no tenía nada que ver con la del mercado de oferta y demanda, en este último las viandas no tienen tierra, ni están picadas o «fofas» y todo reluce, pero bien, tampoco fue mi intención criticar cuando me encontré con tal abastecimiento en un lugar que normalmente es un desierto con rastros de tierra colorada esparcidos por el suelo de cemento crudo. De las dos tarimas que tienen todo estaba en una, con una pesa y un solo dependiente. Supondrán la cola, pero la aproveché para quitarme los audífonos y escuchar a los mayores –fieles participantes y mayoría en toda cola que se respete—, uno de los comentarios además del asombro que compartían conmigo era que el motivo de esto radicaba en la visita de funcionarios del gobierno y el partido a algunos mercados de la capital.

Quiero creer que fue pura coincidencia y que este fin de semana podré nuevamente adquirir productos con la misma variedad, que es en realidad un esfuerzo del Estado para hacerle frente a los aun elevados precios máximos para algunos bolsillos menos favorecidos, ¡quiero confiar!

El mismo tarimero también agregaba que el problema no se resolvía topando los precios del otro mercado, porque en «La Habana» –como humildemente llamamos los habitantes de otros municipios a Centro Habana y Habana Vieja— seguían los precios altos, escondiéndose y revendiendo y que eso «No lo podía cambiar nadie, porque la culpa es de quien tú sabes que sólo exprime al cuentapropista, pero no le facilita el trabajo ni las piezas, pero no baja los precios de la shopi«. Abrumadora declaración en una mañana que todo parecía optimista….

Cambiando de sector –el que se ha convertido en plato fuerte de toda discusión o debate—, desde que se hizo efectivo el aumento de salario, los pocos lugares donde coincidimos muchos trabajadores continuaba el tema, criterio general –al que me sumo— «Vamos por buen camino», «esto es lo que hacía falta hace tiempo»…. Ciertamente, creo que la mayoría de los no cuentapropistas piensan igual, trabajen o no. Pero cuando entramos en el tema del transporte se complicó la conversación, cité el caso que había leído recién sobre los transportistas, cafeterías y otros servicios en Villa Clara…. Nos indignamos los que dejábamos enfriar la comida en la mesa para discutir sanamente, pero luego propuse ponernos en su lugar, con la mentalidad de la cantidad de dinero que ya estaban ganando y el natural pensamiento de no querer ganar menos cuando se les cierra cada vez más el cerco –entre otras cosas— por la manera ilegal –en muchos casos— de adquirir el combustible, no fue fácil escapar de respuestas radicales y poco convincentes, solo dichas desde piel ajena y no por ello menos ciertas, en muchos casos se estaban convirtiendo en explotadores de la clase asalariada necesitada de sus servicios.

¿Cuál es el transporte que garantiza el movimiento de la población –poca o mucha dependiendo del día de la semana— después de la 1am? Muchas rutas de ómnibus a esa hora son fantasmas y otras simplemente no existen y no creo que sea el objetivo que la población no circule cual cenicienta por ser pasada la medianoche. Son los “boteros” los dueños de la carretera a esas horas, ya no hay ruteros, metro taxis ni nada parecido, pero sí hay jóvenes y no tan jóvenes saliendo a divertirse especialmente en las noches del fin de semana, o los propios trabajadores de cafeterías, paladares, y otros que terminan su digna jornada laboral a esas horas. Eso sin mencionar las rutas que no existen en el transporte público y solo cubren particulares –hablo de la Habana—, porque en otras provincias –por lo que he leído— la situación puede ser incluso peor. El aumento del precio del pasaje sin otro motivo que la obligación de cumplir lo establecido en cuanto al origen del combustible es una vergüenza para los pasajeros, el gobierno y la sociedad.

Muchos particulares del transporte hace unos meses, cuando más se recrudecieron las sanciones contra este sector arremetían contra el gobierno por las diferencias entre el paternalismo con su transporte y el particular. Fueron víctima esta vez, del exceso que ha caracterizado ya otras veces el accionar de nuestras autoridades. Se les retiró licencias y permisos por tener problemas técnicos en sus autos, incumplir la seguridad vial, incluso fueron requeridos por tener el auto sucio… y es correcto, es necesario por la seguridad de los pasajeros así como acabar con la corrupción de los empleados de los “somatones” que hacen de la visita gorda si se les da el soborno establecido permitiendo la circulación de vehículos que más bien son ataúdes rodantes.

¿Pero qué pasó con los ómnibus? He sido pasajero diario del transporte público desde el 2008 hasta la fecha, he montado ómnibus articulados en más de una ocasión por semana con graves problemas técnicos, puertas rotas, “acordeones” con agujeros en su lona por los que cabe una persona adulta, mal olor, extremadamente sucios por dentro y fuera, con rastros de vómito, desechos y restos de alimentos en el suelo, con temor a recostarme de cualquier superficie si voy vestido de un color claro o aguantarme de tubos oxidados o inexistentes en algunos tramos; choferes que fuman durante el recorrido, se detienen a tomar café o merendar creyéndose más dueños del ómnibus que el propio dueño del “almendrón”…. La lista es larga y continúa.

Pedirle a un cuentapropista que sin mejorar sus condiciones e ingresos baje los precios para poder beneficiar al resto de la sociedad y mantener un margen de rentabilidad de su negocio aceptable, no para enriquecerse es justo y necesario y lo comparto…. Pero si mañana bajaran el salario de los trabajadores estatales para beneficiar algún sector de la sociedad creo que habría otra revolución. Lo primero es convencer, conversar, buscar soluciones entre todos y volver a convencer, tratar de formar esa conciencia que dicen hubo en los años 80 y nunca vi porque no había nacido, poder pensar como país, luego por supuesto, dejar caer todo el peso de la ley contra el que incumpla la establecido y vaya en contra de los intereses de la mayoría de la sociedad.

Los cambios de mentalidad luego de décadas de deformación social no son de un día para otro por muy necesarios que sean y hoy –muy a mi pesar—, en Cuba, toda la sociedad no piensa como país.

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Comments

  1. ¿Como qué país; como el mismo en que piensan los líderes cómodos del gobierno, partido, ejército, minint, elegidos intelectuales y afortunados artistas o como los comunistas de mi familia que están muriendo como han vivido?

  2. No recuerdo una sola etapa de mi vida en la que no haya estado escuchando los mismos problemas de los que habla el amigo Carlos Casas en este 2019 que casi termina.
    Lo ‘nuevo’ son los trending topics : «#pensar como país» y «#somos continuidad».
    Si todo sale de acuerdo a lo planificado y tenemos algo de suerte, creo que el pueblo revolucionario deberá estar preparado para la gloriosa llegada de…. nuevos trending topics.

    1. El principal problema de la economía Cubana es que es pésima creando riqueza, solo intenta mantener lo conseguido. El «filito» que le han dado al sector privado es solo para mover el ajiaco, pero no permite que se aumente o se cocine con más ollas.
      Topar los precios jamás ha dado buenos resultados a largo plazo. Tener un solo administrador de recursos jamás ha sido buena idea. Más de un siglo y varios países con las más variadas características han probado la invalidez y ridiculez de la economía centralizada.
      En Cuba ni siquiera pensamos en desarrollo ya. Solo en mantener «las conquistas del socialismo» muy deterioradas ya… Y hasta nos alegramos cuando algo se remodela o cuando nos pagan más para poder comer un poco mejor. ¿Cuánto hace que no se abre una fábrica? ¿Cuánto hace que no se arregla la infraestructura o se proyecta su expansión? ¿Quién conoce de algún proyecto Estatal actual que no sea turístico?
      Mientras el Estado sea la llave de paso de la economía, será imposible que Cuba tenga un aumento apreciable de la calidad de vida y peor aún (lo más triste para mí) los cubanos seguiremos viendo al Estado como el único que debe resolver sus problemas, cuando deberíamos ser nosotros mismos los que nos hagamos cargo en vez de funcionarios incompetentes pagados muy bien y con beneficios para hacer más política que desarrollo.

  3. A esos que lloran y culpan al bloqueo de todos los problemas, esos que no entienden que el capitalismo esta en Cuba para quedarse, aunque comenzó por la peor de todas las variantes, la solución lógica al problema cubano se puede hacer en tres pasos fáciles.

    1. Cuba necesita una moneda oficial, UNA SOLA, con eso se podrá controlar mejor lo que es rentable o no y terminará con el horror contable que es la isla hoy.

    2. El gobierno socialista tiene que terminar por reconocer lo que la calle ya a demostrado, tienen que liberalizar la economía y aceptar la competencia del sector privado, el freno actual solo trae como consecuencia la continua crisis que no es coyuntural, es crónica.

    3. El gobierno cubano, en ves de enfrentar, combatir y tratar de explotar las relaciones familiares con los exiliados, es hora ya que traten de usar la diáspora de forma más efectiva, con un plan que permita a los cubanos residentes en el extranjero no sólo volver al país, sino también invertir en la isla como cualquier ciudadano, hay muchos ejemplos de planes similares, Croacia es un buen ejemplo en este tipo de planes.

    La cosa es simple para la élite socialista cubana, Negociar o Morir compañeros! 👊 Saludos desde Punta Cana ⛱

  4. Individuo primero, sociedad después. Proteger los derechos de todos los individuos sin excepciones alguna y entonces podrá avanzar la sociedad, dígase el país.

  5. Carlos, tocayo, debemos de mirar a los países prósperos de nuestra área geográfica y como los mismo hacen las cosas. Después que aprendamos, podremos superar las constantes dificultades creadas en las ultimas décadas.

    Saludos.

  6. Carlos Casas dijo:

    Pensar como pais….
    ————————————-

    Carlos, solo el pueblo tiene la obligacion de pensar como pais. El Estado esta exento.

    Un «almendron» cuesta entre $20 000 a $40 000 dolares. Un dolar en la calle esta a 1.30 CUC. Saque la cuenta cuanto tiene que invertir un cubano para comprar un auto y usarlo para «botear»,
    Ese mismo cubano «boteador», que esta prestando un servicio publico que deberia ser prestado por el Estado, tiene que pagar hasta un 100% de impuestos por las herramientas o las piezas que le manden legalmente desde el exterior y que no consigue en Cuba.

    Ni siquiera por estar prestando un servicio publico se escapa de ser garroteado por el Estado.

    El mismo presidente reconocio que los precios en las tiendas en CUC son «recaudadores», O sea, 3 o 4 veces mas altos que el costo.
    ETECSA le cobra al pueblo las tarifas mas altas del mundo mientras le paga a sus obreros los salarios mas bajos.

    Los autos que vende el gobierno son aun mas «recaudadores». Son los mas caros del mundo.

    Olvidese del Socialismo. A eso se renuncio en los noventas. Hoy, con la ayuda y el ejemplo de nuestros socios capitalistas, avanzamos en la construccion del «Garroterismo». La mano permanente en el bolsillo del obrero.

  7. Carlos, los precios altos son una señal que envía el mercado para aumentar la producción, un aumento que conduce a una mayor oferta que hace bajar los precios. Es decir, si queremos tener buen abastecimiento es imprescindible admitir un período transitorio con precios altos.

    La alternativa de limitar los precios por ley conduce a que los actores económicos decidan no aumentar la producción, con lo que condenamos a la sociedad a la escasez perpetua.

    Por ello, si queremos vivir en una sociedad sin escasez debemos soportar un periodo transitorio inicial de precios altos.

    O, te lo pongo de otra manera, si piensas que la carne de res está demasiado cara, tienes una magnífica oportunidad para cambiar tu trabajo, montar una granja y vender carne de res.

  8. Según el economista Pedro Monreal la situación de Cuatro Caminos se debe a lo que identifica como » inflación reprimida que no es más que un aumento del dinero circulante debido entre otras cosas a aumento de salario con una inflación reprimida por los precios topados y una oferta insuficiente que no aumentó. Al aumentar el circulante la reacción lógica es que aumenten los precios pero eso se frenó la gente tiene dinero y no tiene en qué gastarlo.
    Para ser justos el gobierno toma las acciones sin tener en cuenta las reglas de la economía viola todos los principios y leyes que han sido estudiadas y comprobadas y cuando resuelven un problema crean otro porque solo ven lo político o la politiqueria para mantener a la gente entretenida. No seamos ingenuos ellos saben todo eso pero estirar el chicle y mantenerse en el poder es la única medida que les interesa. Lo de pensar como país otro slogan intrascendente porque ya ni país queda

  9. Los pueblos son los que no sirven cuando los países no funcionan: miren a Argentina, que es de lo mejorcito latinoamericano; salen de Macri, un entreguista brutal con un gabinete lleno de sionistas y masones para caer en manos de 3F donde la estrella rutilante es una de las personas más ladronas y sinvergüenzas que ha conocido Latinoamérica.
    El papel de los gobiernos es gobernar, a cualquier precio y a toda máquina. La parte pasiva es la que tiene que poner los límites, no la activa.
    Cada vez nacen menos tipos verticales en Cuba. Eso es una especie en extinción.
    Un día le pregunté al creador del blog Pupila sin Sueño si creía que algún médico forense actual en Cuba se podría negar a una sugerencia de las autoridades comunistas para firmar un acta de defunción de un preso, conveniente al sistema, como hizo el doctor René Ortiz con el caso de Jesús Menéndez en Manzanillo. «Para eso conquistamos el poder», me contestó.
    Honestamente, a mí me cuesta trabajo encontrar un tópico del carácter cubano del que pueda sentirme orgulloso. Sorry…

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