Las razones abandonadas

Foto: Animal Naturalis

Por: Giordan Rodríguez Milanés

Las razones de los animalistas cubanos también son las razones de Cuba. Razones que han estado siendo esquilmadas desde hace casi treinta años por sinrazones absurdas que, ni siquiera el gobierno se ha dignado en tratar de responder y argumentar.

Las razones de las personas que con decencia y de modo pacífico protestaron frente a la sede de zoonosis en La Habana y que lograron se les atendiera y escucharan sus propuestas, también son las razones de Cuba. Razones de un pueblo que es mucho más noble y digno que la reducción de sus argumentos a la lucha contra el imperialismo yanqui  o las ideologías que el PCC considera adversarias. Porque a este pueblo, salvo denigradas excepciones, no le gustan los abusos de los oligarcas, y tampoco le gustan los abusos propios. No le gusta ver cómo algunos cocheros en Bayamo y Manzanillo, por ejemplo, azotan brutalmente sus caballos, o en Holguín –como lo vi yo mismo hace un par de años—, los maltratan hasta que caen exhaustos casi sin poder moverse.

Las razones de los cientos –no exagero si digo, miles—, de ciudadanos que en toda Cuba se enfrentan a la caza furtiva, denuncian las peleas de perros y las lidias de gallos ante la permisibilidad de las autoridades. Investigan, explican, presentan proyectos como en San Antonio de los Baños en aras de rescatar la cuenca del Río Ariguanabo, y siguen esperando respuestas. Respuestas que no pasan por recursos ni por la recuperación económica  porque pasan por toda Cuba, por dialogar y organizar el aporte que cada ciudadano preocupado haga en aras de proteger nuestra fauna.

Hace tres semanas murieron una leona cautiva y su cría en el parque zoológico de Manzanillo. Según me cuentan, “la leona estaba para cesárea pero, por ‘razones objetivas’ no llegaron a tiempo los sueros para su intervención”. En esa misma conversación, uno de los implicados, —veterinario de profesión—, comenta: “Pero si me lo hubieran dicho, yo sé quién tiene ese suero compadre, y nos los hubiera cedido sin lío”. Pero la leona murió en espera de un suero que debía llegar de una entidad estatal en Bayamo y por falta de combustible, según justifican, no llegó. Esa mentalidad de que las cosas deben llegar “por la canalita” o de que cualquier iniciativa que no se le ocurra a uno de nuestros preclaros líderes, a cualquier instancia, está contaminada por los intereses enemigos… Esa mentalidad es la mayor y más destructora de nuestras sinrazones. Detrás de ella, tanto como detrás del secretismo, se esconden ineficiencias de funcionarios y directivos, personas que no hacen bien el trabajo por el cual el pueblo les paga, o algunos servidores públicos que pretenden ser servidos. Es esa mentalidad, junto a la de los que odian a cualquier costo el sistema social cubano, la que tiene secuestradas las razones de Cuba.

Respecto a la protección de los animales –como en cualquier otro asunto de la vida nacional—, las razones de Cuba no deberían seguir siendo las razones de unos cuantos. Ni las de aquellos que culpan a ultranza al gobierno sin atenerse a matices, que no buscan contribuir o participar sino destruir; ni mucho menos las de quienes se creen con derecho a totalizar nuestras ideas, creencias y pensamientos.

Que algunos internautas, con buena o mala intención, hayan usado  una foto vieja para ilustrar la denuncia de brutalidad en la recogida de perros callejeros hecha por zoonosis, no significa de ningún modo que la mayoría de los trabajadores de esa entidad  cumplan con los protocolos correctos de recogida de animales. El uso de una foto vieja no niega que nuestros parlamentarios lleven más de una década desoyendo las peticiones de creación en Cuba de una ley contra el maltrato de los animales o una a favor de la protección animal. En todo caso, lo vergonzoso no sería que alguien use una foto vieja sino que, por la sordera de quienes nos deberían  representar, esa foto vieja siga teniendo plena vigencia y actualidad. Esa foto vieja, concedo que tal vez manipulada por alguien, también forma parte de una de las razones de Cuba.  Razón desatendida.