Los narradores de la continuidad

Por Alina B. López Hernández

No es la primera vez que me refiero a la reacción de medios oficiales cubanos respecto a las personas que asumimos una postura crítica sobre determinadas problemáticas de la situación del país. En el artículo «Antiguas costumbres» aludí a la satanización que se hizo de ellas bajo la etiqueta centrismo durante el año 2017, en un período de relativa distensión política bajo el gobierno de Barack Obama.

Argumenté entonces que esa reacción emergía prohijada por el sectarismo de matriz estalinista que portó el Partido Comunista desde su surgimiento. Dicha posición sectaria, como afirmara Fernando Martínez Heredia, «garantiza contra toda contaminación, a costa de hacer estéril la política propia, y trae consigo un pensamiento que solo admite unas pocas certezas establecidas previamente y una necesidad permanente de excluir, junto a los enemigos reales, a los “enemigos”, “renegados”, “desviados”, “embozados”».[1]

Durante el debate del proyecto de Constitución, y ante la visibilidad que este tuvo en medios digitales, salieron a relucir otras etiquetas difamadoras. Esta vez éramos nuevos revolucionarios para algunos o enemigos del pueblo para el resto.

Escribí en aquel momento el artículo «Los otros», en el que expresaba:

Acostumbrados a la pugna contra un enemigo histórico, los representantes de la ideología oficial no han sido capaces de reaccionar a la emergencia de un pensamiento crítico que, desde su propio terreno, reclama como propio un marxismo verdaderamente dialéctico, demanda un socialismo efectivamente participativo y percibe a la burocracia como un peligro más terrible que el bloqueo de EE.UU.

Es ostensible el furor que muestran los hasta hace poco únicos dueños del discurso de la nación. Perciben que su propio análisis, el que utilizaran siempre para examinar de manera crítica los problemas de otros países, también es útil para enjuiciar la realidad insular. A veces no distingo si tanta molestia es síntoma de prepotencia o de agotamiento, pues como bien aseveró Sun Tzu en El arte de la guerra, al referirse a los enviados de un jefe militar: “Si sus emisarios muestran irritación, significa que están cansados”.

Como parte de la usual estrategia descalificadora, se puede ubicar también el artículo «“Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo», de Karima Oliva y Vibani B. Jiménez, que hace pocos días fuera publicado por la revista Cuba Socialista. No serán miembros del PCC, como afirmaron en una entrevista a Iroel Sánchez, incluso ambos viven en México y él es natural de aquel país; pero la revista que los acoge es la publicación teórica reconocida del único Partido en Cuba, de ahí que la considere un medio oficial.

En su texto, ellos engloban bajo el término progresismo a cualquier perspectiva que se aparte de lo que denominan «el ejercicio libre del pensamiento crítico desde la revolución».[2] Dan así la espalda a una realidad que es incómoda y que describí en la ponencia «Los intelectuales y sus retos en la época actual»:

La intelectualidad insular estuvo polarizada por mucho tiempo de manera simplista entre los que se oponían a la revolución socialista y los que la defendían incondicionalmente. Tal escenario se ha modificado, y entre esos polos extremos se extienden hoy múltiples corrientes de pensamiento que coinciden en la crítica al modelo socialista burocrático, sin que renuncien a un gobierno de esa tendencia.

Oliva y Jiménez han tomado esas múltiples corrientes para fundirlas en una. Psicólogos de formación, intentan instaurar una especie de modelo único de conciencia política. Algo similar hizo la antropología psicológica cuando afirmaba que existían modelos culturales en base a la personalidad de las culturas, y que cada pueblo tenía un espíritu específico.

Pero esto es otra cosa. A los referidos autores les bastó una palabra, progresismo, para homogenizar a todos los enemigos: reales, potenciales o hipotéticos; amantes de la economía de mercado o del socialismo libertario; anarquistas, socialdemócratas, socialistas, anticomunistas…

Unidad es la palabra de orden, o mejor, enemigos de todas las tendencias: uníos. Partido único vs modelo único de pensamiento adverso. Muy simplificador, muy cómodo, muy oportunista. Sobre todo, muy esclarecedor de la actitud del Partido hacia la crítica. Ciertamente que son continuidad.

La etiqueta, además, es confusa, pues bajo el mismo concepto se refieren los analistas políticos —algunos internos—, a ciertos gobiernos de la región bien vistos por el gobierno cubano, como los de México y el electo en Argentina.

Pedro Monreal se refirió atinadamente al error de método en que incurren Oliva y Jiménez al no aportar evidencia alguna que sostenga su clasificación del progresismo como una corriente de pensamiento. Por ello no es un ensayo y sí un artículo de opinión lo que leemos bajo su firma. Un ensayo requiere contrastación de tesis y aquí, sin haber analizado un nombre, un texto, un enfoque, una fuente; no es posible aceptar, siquiera entender, el punto de vista que ofrecen los articulistas.

Interrogada por Iroel Sánchez sobre por qué se abstuvieron de hacer esas referencias, la respuesta de Karima Oliva nos deja más confundidos aún:

No nos referimos a ninguna persona o medio en específico porque lo significativo que vemos en ellos es precisamente el formar parte de lo que identificamos como una corriente de pensamiento con determinadas características dentro de cierto sector. Fue en la caracterización de esta corriente donde quisimos poner la mirada. No considero serio personalizar un análisis que precisamente adquiere interés para nosotros en la medida en que se va convirtiendo en análisis de una tendencia y no de la obra de algún intelectual en específico…

Vieron el bosque, pero no los árboles; es obvio que no les interesaba hacerlo. Después de valorar a los progresistas como elitistas, acaban por confesarse igual de sectarios y parcializados. Vibani Jiménez afirma: «En realidad el texto no está dedicado a los actores mediáticos que se asumen dentro del progresismo, presentándose constantemente como lo que no son. Va dirigido sobre todo a quienes identificamos como compañeros de una lucha común por el socialismo, incluso más allá de las fronteras, para servir al diálogo honesto y la reflexión seria». En fin, el texto es sobre el progresismo, pero no está dedicado a los progresistas, sino a sus detractores.

Faltan argumentos, eso es indudable, como también lo es que a los autores les sobra presunción. En la mencionada entrevista, Karima Oliva argumenta algo que rompe con cualquier tratado de lógica: «Rápidamente algunos se sintieron aludidos y reaccionaron de forma defensiva ante el texto. Esto, a nuestro entender, pone en evidencia que la tendencia que estamos describiendo existe. Interpretamos la magnitud de su incomodidad con el grado de certeza que tuvimos en describir el fenómeno».

Si tomáramos ese juicio para invertirlo, sería muy relevante el grado de incomodidad de la esfera ideo-política del Partido Comunista y sus diversas dependencias respecto a los críticos de cualquier tendencia, que tendríamos, según el curioso razonamiento de Oliva, toda la certeza en nuestros puntos de vista.

Tres acápites dividen al artículo. Los dos primeros —«Intelectualismo “progresista” y sus referentes», y «“Progresismo”, influencers cubanos y capital intelectual redituable»—  son extensos y pueden despertar el mayor interés, pues en ellos es que se fundamenta la existencia de la fantasmal corriente única. Sin embargo, el tercero: «Pensamiento crítico y socialismo en Cuba», apenas de tres cuartillas, es dónde se logra deducir la intención real del texto.

Leamos con detenimiento tres citas de las que he enfatizado algunas frases:

«En este sentido, es claro el planteamiento del gobierno revolucionario sobre el hecho de que en Cuba sólo puede haber lugar para la continuidad y profundización del socialismo en un proceso de carácter irreversible».

«Es desde la continuidad como se puede profundizar la democracia socialista…».

«Y es precisamente también el ejercicio libre del pensamiento crítico desde la revolución, el que permite reivindicar el socialismo cubano…».[3]

El disfraz utilitario que intenta hacer pasar al gobierno por la revolución, una vez rasgado, nos permite calar bien que este artículo, con apariencias de novedad, es exactamente más de lo mismo. El mensaje es claro: solo los gobernantes y sus ideólogos oficiales saben discernir entre el bien y el mal, solo ellos pueden actuar como guardianes de la doctrina.

El embuste de que la corriente del progresismo, en cohesión unánime, apela a valores propios de la democracia burguesa; intenta ocultar la lucha de  intelectuales y ciudadanos porque se cumplan la democracia y el estado socialista de derecho que fueron aprobados en la constitución cubana.

La libertad de pensamiento, de expresión, de manifestación, de movimiento; la no discriminación por motivos ideológicos, y, no menos importante, la conversión de la propiedad estatalizada en propiedad realmente social con la consiguiente transparencia de la gestión pública, son motivo de tensiones constantes en este país. No son mitos de la democracia burguesa, son deudas pendientes del socialismo burocratizado que tenemos.

Buscando una narrativa común al progresismo, Oliva y Jiménez se convirtieron en los narradores de la continuidad. A mí, en lo personal, me ofende menos la etiqueta de progresista que la de continuista. El continuismo siempre es conservador.

Los progresistas tenemos mejores oportunidades.

Para contactar con la autora: alinabarbara65@gmail.com

[1] Fernando Martínez Heredia: La revolución cubana del 30. Ensayos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2007.

[2] Op. cit. p. 13

[3] Op. cit., pp. 12 y 13.

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Comments

    1. @Tony gracias por el enlace. Es siempre apasionante revisar puntos de vista encontrados. Me llama la atención sobremanera la tendencia de los que se arriman al discurso del gobierno cubano(o al menos defienden casi siempre sus puntos) a desacreditar personas y no ideas. Supongo que sea más fácil puesto que ellos deben comparar y defender un modo de pensar o hacer(porque a estas alturas estoy casi convencido que quienes dirigen al gobierno cubano no actúa con convicción, si no por conveniencia)
      Jajaja me hace gracia que el autor del enlace cita incluso el código de ética de los cuadros como contrapartida del artículo publicado acá en LJC sobre los regalos diplomáticos. Jajajajaja habría que darles cadena perpetua a todos, como hace China, si nos regimos por ese código.
      Como sea, creo que lo que se está perdiendo de vista de nuevo es que nos estamos desgastando en una confrontación entre extremos, en definiciones que van y vienen según la época y los intereses, en intentos por «definir la realidad de la mejor manera», en desacreditar tal o cuál doctrina o persona. Cuando resulta muy raro en la práctica encontrar personas de carne y hueso que en verdad se identifiquen plenamente con solo uno de los lados en pugna. Deberíamos ser capaces de mostrar que para la persona de a pie, la que se duerme leyendo semejantes bodrios intelectuales y debates cuasi-teóricos, es completamente irrelevante ese esquema imaginario de buenos y malos; derecha e izquierda. Lo importante es como tener un plato de comida, casa, familia, futuro. Mientras se siga alentado ese debate entre extremos simplemente se están legitimando las posiciones.
      No hay nada más irónico que legitimar una posición que se critica

      1. Yo y mi compañera tenemos que llevar la comida a mi casa con mucho esfuerzo, como un cubano de a pie, eso somos. Además somos cubanos y portanto la política de mi país me tiene que interesar, tanto.como la comida y otros problemas de la supervivencia, que si se toma el trabajo de no simplificar,verá que son dependientes.. egún su posición lo correcto sería el silencio. Un gran error

        1. Al contrario! Nada de silencio. Pero es igual de infructífero desgastarse defendiendo posiciones opuestas. Lo realmente útil es ser crítico de todo, defendiendo siempre que «Lo importante es como tener un plato de comida, casa, familia, futuro». Cualquier cosa que se oponga al bienestar y al progreso de INDIVIDUO debe ser criticable y evitada, venda de dónde sea y dígalo quien lo diga.

  1. Muy interesante tu artículo Alina. Solamente para definir progresismo hace falta un buen ensayo. ¿ Qué entienden los articulistas por progreso? Creo que la dialéctica ha sido borrada del mapa de aquellos que tratan de justificar lo injustificable. Pobre Marx segura estoy que si existiera otra vida no puede estar en paz. Continuidad y ruptura son dos polos de una contradicción, sin crítica no hay ruptura, con inercia no hay ruptura y sin está no hay cambios. El tema de la unidad también es muy escabroso, es cierto que es necesaria para alcanzar determinados propósitos, pero unidad no significa pensamiento único, creo que es una estrategia que permite asumir determinados aspectos comunes para impulsar los cambios. No significa ausencia de crítica, ni conformismo, ni pasividad. Le agradezco a Joven Cuba la posibilidad de leer criterios divergentes. Buen trabajo muchachos….

  2. Si en una sociedad solo es permitido un partido político, lo cual es una aberración, todo lo que se separe un milímetro del discurso oficial será considerado nocivo y por lo tanto peligroso por el grupo de poder.
    Lo que no entienden quienes desean abolir el «socialismo burocrático» en Cuba es que la cosa no va de «perfeccionar el socialismo», sino de convencer a los dirigentes del partido único que se tomen unas muy merecidas vacaciones para que otros intenten sacar el país del hueco en el que ellos lo metieron.
    Y ahí es donde se traba el paraguas porque gobernar les fascina.
    Hay quienes han estado bien claro todos estos años y sostienen la tesis de que el socialismo cubano no funciona y que tampoco es perfectible. Puede sonar duro a los muy «revolucionarios» oídos de algunos, pero estos 60 largos años demuestra esa tesis.

  3. No he leido el artículo de marras que disecciona, con inigual talento, la profesora Alina.
    No obstante, ella termina su análisis con la siguiente oración:
    «A mí, en lo personal, me ofende menos la etiqueta de progresista que la de continuista. El continuismo siempre es conservador.»
    Reesulta que a mí también me ofende menos ser considerado progresista (que significa ser revolucionario permanentemente) que continuista, admitiendo que el continuismo siempre es conservador.
    Sin embargo, continuismo puede tener dos acepciones o mejor, dos calificativos modificadores se la idea central de la continuidad en el tiempo:
    Una es la continuidad como persistencia y vigencia inmutable del status quo, a contrapelo de la terca realidad que sí cambia constantemente y exige respuestas acordes a esos cambios. esa es la continuidad conservadora, reaccionaria, retrógrada, que para mantenerse requiere de todas formas la represión.
    La otra es la continuidad como negación dialéctica, en la cual, se conserva aquello que marca el progreso en el contexto y se cambia (no todo lo que debe ser cambiado que es una tautología de las que no dice nada) todo aquello que ha sido rebasado por la vida y la realidad y exige los ajustes necesarios para prevalecer en el tiempo. Esos cambios se generan por la necesaria contradicciñon y la lucha de esos contrarios. Si en esa lucha vencen las ideas retrógradas, como el reverdecimiento de las derechas en América Latina, sólo agudizarán las contradicciones que promueven el cambio y con al acumulacion de los pequeños cambios cuantitativos, se producira la eclosión de la nueva realidad, es decir, será el cambio de cualidad, de la nueva cualidad.
    Si la continuidad es la dada por la negación dialéctica, entonces es progresista, revolucionaria y de izquierda y yo seré entonces continuista y progresista a la vez.
    Si es la conservadora, me ofendería si me tildan de continuista, porque tendría que santificar los crímenes que se han cometido en nombre del Socialismo y que tanto daño le han hecho al pensamiento comunista y socialista mundial, como la mejor contribución al enemigo histórico de los pueblos y el progreso de la humanidad.
    El tiempo, y sólo el tiempo, dirá de qué continuidad se nos habla……

  4. Gracias Alina una vez mas. Tienes el conocimiento y la cultura que no poseo, para explicar lo que quisiera decir.
    Recientemente explique y comente aqui, lo peligroso y escandaloso de que semejante trabajo representa al ser publicado en dicha revista.
    Ya de por si la consigna Somos Continuidad, los retrata de cuerpo entero. Repito no puede haber contemplaciones ni paños tibios con los sostenedores de dicha politica, deben ser denunciados y combatidos en cuanto medio y tribuna se pueda. Esta en juego la supervivencia, no de un modelo, no de un partido, sino el futuro de generaciones de la nacion cubana.
    Basta ya !!

  5. Estuve leyendo el artículo que enlazó Tony y ciertamente me produjo vergüenza ajena.
    No le va a resultar nada fácil a los centro progresistas cubanos implementar su agenda. La ortodoxia comunista está muy atrincherada y además goza del poder absoluto. Y si a ello sumamos el inmovilismo que los caracteriza más los enérgicos llamados a la «resistencia» de los eurocomunistas de diván europeos, la cosa pinta fea.
    Sin embargo, soy de los que piensa que la verdad abre grietas aún en los muros más gruesos. Después de todo el pueblo cubano merece una vida mejor sin tantos discursos abstractos llenos de lugares comunes.

  6. Si la Profesora Alina se define como progresista, entonces tendré que revisar el significado de la palabra, pues tengo a la profesora en alta estima y hasta ahora para mi, «progresista» era a progreso, como carterista es a cartera
    🙂

  7. Cuanta comida genera la crítica?
    Cuanta comida se deja de poner en la mesa cuando los que dirigen no son criticados?
    Cuanto dinero cuesta formar la conciencia crítica?
    Cuanta gente incriticable se propone mantenerse así hasta que su prole se empodere financieramente?
    Cuantas vidas tenemos?
    Cuanto tiempo de calidad en cada vida se pierde?
    Cuanto de unidad real hay en un pueblo que vive sufriendo?
    Donde y cómo hay que vivir para tener derecho real de dirigir a un pueblo?
    No duermo….

    1. Ahora sí. Entre los productores artísticos, los traductores, los productores de alimentos y los pescadores individuales, ahora sí sacamos el país pa lante. Esto de verdad da risa…

    1. Con la visita de Obama y su nueva política hacia Cuba sucedió algo curioso. Veíamos por una parte a una diplomacia cubana conciliadora, amistosa y protocolar y por otra a una pléyade de periodistas oficiales recelosos e hipercríticos que tenían como misión decir todo aquello que desde el Estado no se podía.
      Con la lucha ideológica emprendida por el Estado contra el llamado «centrismo» sucede algo similar: la atalaya de esta ofensiva no se encuentra, al menos visiblemente en las instituciones oficiales.
      Tal parece que nuestros ideólogos más encumbrados no desean asumir esa tarea de radicalización ideológica y parametrización por lo gastada y desprestigiada que quedó después del derrumbe del socialismo y los horrores del estalinismo y la encomiendan a otros. Puede que algún otro medio oficial haya publicado críticas aisladas. Recuerdo aquel artículo inconexo del Granma donde un periodista la emprendía contra el centrismo y pensaba en la interpretación que le daría cualquier lector asiduo del rotativo, enajenado de todo el debate que tenía lugar en la blogosfera. El Estado utiliza periodistas (algunos realmente convencidos y otros con una buena dosis de oportunismo) y publicaciones donde el derecho a réplica es nulo, para vertir todo el planfeto descalificador que no por manido deja de tener cierta efectividad en términos de propaganda. Nunca faltarán por otra parte los ultraizquierdistas allende los mares que ven a Cuba como su último bastión o bastón ideológico, o que han venido a Cuba en campañas de solidaridad muy bien diseñadas y que con eso piensan que conocen la realidad cubana, y que se prestan para dichas campañas.

  8. Centrismo ? eso me suena…..
    Se escribe mucho desde la izquierda radical sobre el centrismo y la han definido como una corriente de la nueva derecha nacional cubana…….
    Han utilisado para ello los blog , facebook , revistas electronicas y espacios de analistas e intelectuales conocidos por su defensa intrinsica del continuismo.
    La gran prensa revolucionaria ha tratado el tema pero con discresion porque podria ser un arma de doble filo llevar a un debate nacional esta postura ….sobre todo porque internet no ofrece garantias de control real y hay un segmento creciente de la poblacion cubana que puede encontrar en sus propuestas……… una via de solucion a problemas cronicos .
    Contrarevolucionario o neorevolucionarion , el centrismo ?
    -SI y NO o NO y SI .
    Seria como el nacimiento del bipartidismo en Cuba con una propuesta de socialdemocracia socialista o de Socialismo democratico en el tablero politico real o un Partido Unico con multirepresentacion de la centroizquierda .
    Seria el fin de politicas ideologicas stalisnistas como premisas de la unidad en Revolucion.
    Seria la perdida de un poder concentrado en una elite que fue visionaria y batalladora por la independencia y la conformacion de un Pais diferente y afirmo…….. FUE……Todas sus grandes trasformaciones sociales pierden calidad a pasos agigantados y Todas sus lineas de desarrollo y adaptacion se han detenido bajo el prisma del miedo a perder poder.
    Seria nuevas rutas de desarrollo y politica nacional a la que una parte de la vieja dirigencia y una parte de la nueva dirigencia a todas las escalas de direccion y adminiatracion ……no esta adaptada .
    Seria la aplicacion de nuevos conceptos economicos con una ampliacion y organisacion diferente ….dando participacion real al pueblo en las desiciones y activacion de las mismas
    Seria una formula socialista de verdadera democracia popular .
    Seria la reformulacion de la organisacion del estado y el principio de nada . ni nadie por encima de la ley .
    El antimperialismo cubano sera objetivo y realista.
    El bloqueo yanqui tiene que cesar y el bloqueo interno desaparecia.
    Son algunas de las ideas personales que me parecen posible con el desarrollismo de el centralismo.
    Podria la profesora Alina y otras personalidades que amarian un socialismo mas real y humano corregirnos y explicarnos con un prisma mas popular hacia donde van las lineas mas generales de su vision de Pais ?

  9. En la historia de los pueblos del mundo, la masa hace sus movimientos inspirados en su propia naturaleza primitiva o impulsados por fuerzas externas desde cuartos oscuros. Entonces los filósofos de bolsillo tienen que buscar teorías que expliquen los hechos. En Cuba los intelectuales se exprimen el moropo tratando de entender cosas en la ausencia de hechos. Si la gente cubana reaccionara con la misma naturalidad que los otros pueblos, la tarea para nuestros intelectuales no sería tan titánica.
    ¿Alza de precios; no hay agua; escasea la chaúcha, te encarcelan por hablar mi Erda; no hay no hay?
    Bah, eso es bobería!0

  10. «Nunca faltarán por otra parte los ultraizquierdistas allende los mares que ven a Cuba como su último bastión o bastón ideológico.»
    xxxxxx
    Seguramente te refieres a los eurosocialistas/comunistas de diván, esos aguerridos compañeros que desde países desarrollados y democráticos arengan al pueblo de Cuba para que siga «resistiendo».
    Seguramente se la pasan muy bien «combatiendo al imperialismo» mientras descorchan vinos en sus locales refrigerados.
    Eso sí, con el puño en alto.

    1. @ Graciano … Compañero, permítame llamarle la atención, «el puño en alto» es para nuestros comunistas caribeños, los eurocomunistas siempre levantan su copa en alto y brindan por la victoria final del proletariado, pongamos siempre la perspectiva geográfica en su lugar. 😉 Saludos 🙂 🙂 🙂

  11. No he leido el artículo de marras que disecciona, con inigual talento, la profesora Alina.
    No obstante, ella termina su análisis con la siguiente oración:
    «A mí, en lo personal, me ofende menos la etiqueta de progresista que la de continuista. El continuismo siempre es conservador.»
    Reesulta que a mí también me ofende menos ser considerado progresista (que significa ser revolucionario permanentemente) que continuista, admitiendo que el continuismo siempre es conservador.
    Sin embargo, continuismo puede tener dos acepciones o mejor, dos calificativos modificadores se la idea central de la continuidad en el tiempo:
    Una es la continuidad como persistencia y vigencia inmutable del status quo, a contrapelo de la terca realidad que sí cambia constantemente y exige respuestas acordes a esos cambios. esa es la continuidad conservadora, reaccionaria, retrógrada, que para mantenerse requiere de todas formas la represión.
    La otra es la continuidad como negación dialéctica, en la cual, se conserva aquello que marca el progreso en el contexto y se cambia (no todo lo que debe ser cambiado que es una tautología de las que no dice nada) todo aquello que ha sido rebasado por la vida y la realidad y exige los ajustes necesarios para prevalecer en el tiempo. Esos cambios se generan por la necesaria contradicciñon y la lucha de esos contrarios. Si en esa lucha vencen las ideas retrógradas, como el reverdecimiento de las derechas en América Latina, sólo agudizarán las contradicciones que promueven el cambio y con al acumulacion de los pequeños cambios cuantitativos, se producira la eclosión de la nueva realidad, es decir, será el cambio de cualidad, de la nueva cualidad.
    Si la continuidad es la dada por la negación dialéctica, entonces es progresista, revolucionaria y de izquierda y yo seré entonces continuista y progresista a la vez.
    Si es la conservadora, me ofendería si me tildan de continuista, porque tendría que santificar los crímenes que se han cometido en nombre del Socialismo y que tanto daño le han hecho al pensamiento comunista y socialista mundial, como la mejor contribución al enemigo histórico de los pueblos y el progreso de la humanidad.
    El tiempo, y sólo el tiempo, dirá de qué continuidad se nos habla…..
    (He tenido que subir este comentario desde el movil porque por el sitio web en la PC no lo publican. Quizás luego lo hagan y saldrá duplicado)

  12. La construccion del Socialismo puede durar siglos. No es justo que se juzgue a la revolucion en tan poco tiempo.

    Estos 8 consejos te ayudaran a mantener tu integridad revolucionaria:

    1.- No visitar los lugares dedicados al turismo extranjero. Conocemos casos de personas que han perdido su fe en la revolucion con una sola visita a estos lugares. Evitelos como una plaga.

    2.- No tener amistades que reciban remesas. Estos ciudadanos tienen un nivel de vida muy superior al del revolucionario de a pie. Son un mal ejemplo.

    3.- Mantega su pureza ideologica. Lea solo el Granma y Cubadebate. Evite leer a los periodistas inteligentes como la profesora Alina.

    4.- No confunda sed con hambre. Tome 3 litros de agua al dia para asegurarse que no tiene sed. Es facil confundirse.

    5.- No desayune para evitar la preocupacion con el vaso de leche o el pan duro.

    6.- Sea realista. Generalmente lo bueno dura poco y lo malo temporal es permanente.

    7.- No tenga aspiraciones imposibles. Ej: en estos momentos una lavadora esta a dos generaciones de ahorro. No piense obtenerla en su generacion.

    8- Confie en sus maximos dirigentes. Ya los conoce bien pues son los mismo de siempre.

    1. En su momento leí el artículo al que alude Alina. Y lo leí con detenimiento, a pesar de su extensión, esperando encontrarle, lectura adelante, la contrapelusa a tanta retórica maniquea, ortopédica y básicamente aberrada. Me pasó como cuando uno empieza a ver una película que le parece una basura pero que presume que luego se pondrá buena y aparecerá alguna brillante trama, con un desenlace sorprendente y hasta conmovedor.
      No hallé lo brillante del razonamiento por ningún lado, y la sorpresa me llega ahora cuando me entero de que los autores no viven aquí y que uno de ellos es mexicano.
      También experimento cierta conmoción al ver que Alina rompe lanzas contra ese escrito, teniendo hacia él la deferencia de criticarlo. Aunque hay que admitir que como referencia o apoyo sí sirve. Por lo pronto le debemos los interesantes, imaginativos y hasta jodedores y simpáticos comentarios que anteceden a éste.

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