Discurso liberal: las (entre) cruzadas del poder en América Latina

Por Maikel Pons Giralt

Por estos días de consternación en países como Chile y Ecuador ha salido a la palestra un denominador común como motivo de la indignación social: las políticas neoliberales y sus efectos estructurales y estructurantes en los índices de desigualdad y pobreza. El discurso conciliador/represivo de las cúpulas de derecha gobernantes en Latinoamérica, intenta mostrar como detonadores de las protestas la teoría de la conspiración “madurista/correísta/fidelista” –como dijera un amigo en un post—, así como la dicotomía civilización/barbarie –viejo recurso colonial/liberal— acusando a los protestantes de “vándalos”. En un claro intento de ningunear, inferiorizar y rebajar perfil al trasfondo económico, político y social de lo que sucede.

El llamado a la cordialidad, el respeto y la protección de la propiedad privada como función principal del Estado –para lo cual se apela a todo el uso de la violencia— da la sensación de escuchar el clásico discurso liberal. Digo “sensación” porque al decir de Bobbio (1989) ese Estado liberal “se justifica como el resultado de un acuerdo entre individuos en principio libres que convienen en establecer los vínculos estrictamente necesarios para una convivencia duradera y pacífica”.

Lo que presenciamos hoy da la medida de cuán porosa e incierta puede ser la tradición democrática liberal del Estado latinoamericano. Por una parte, garantiza la actuación del libre mercado –llámese transnacionales extranjeras y oligarquías desnacionales— en condición minimalista, al estilo clásico. En otro sentido, adquiere tintes autoritarios y dictatoriales maximizados cuando aparecen “amenazas” a las estructuras impuestas, que precisamente son las que no garantizan las anheladas y etéreas libertades, ni la convivencia pacífica y duradera de la ciudadanía. Estas inconsecuencias histórico-estructurales del liberalismo son descritas por Roberto Gargarella.

En estos momentos asistimos, una vez más, al tránsito de la sociedad sólida a una líquida, maleable, escurridiza, que fluye, se rebela y emancipa. Por supuesto es preocupante para el (neo) liberalismo que tiene el delirio psiconírico primigenio de instaurarse como (mal) estado ideal de la Humanidad. Los trabajos del politólogo argentino Guillermo O´Donnell sobre lo que él califica como el Estado burocrático-autoritario y su tensa relación con la democracia y la ciudadanía, brindan luces en el actual escenario. Será interesante profundizar el cómo se produce hoy esa transmutación del Estado democrático (neo) liberal al Estado burocrático-autoritario pre-dictadura.

Según el historiador liberal Yuval Noah Harari (2018): “La humanidad está perdiendo la fe en el relato liberal que ha dominado la política global en las últimas décadas (…)”. No obstante, los discursos liberales en varios sitios del mundo y América Latina, tienen una influencia nada despreciable. Se articulan, son travestidos con otras demandas contemporáneas y siguen marcando su rumbo propio en nuestros lares. Muy a pesar de sus resultados políticos y sociales concretos. Ejemplo de esto es la Red Liberal de América Latina (RELIAL) que es la unión de organizaciones liberales más representativa de la región. Como mirada proyectan una Latinoamérica “unida en su rica diversidad gracias a la consolidación de las ideas de la libertad, responsabilidad individual, respeto a la propiedad privada, economía de mercado, el imperio de la ley, el gobierno limitado y la paz”.

En la actualidad es integrada por 42 organizaciones de 17 países. Entre otros “ilustres” miembros, se encuentran: el think thank Ecuador Libre, que tiene como Presidente a Guillermo Lasso, la eminencia gris detrás del giro neoliberal de Lenín Moreno; y en Chile Libertad y Desarrollo, cuyo Director Ejecutivo es Luis Larraín, el último ministro pinochetista de la Oficina de Planificación Nacional de Chile (ODEPLAN), íntimo de los Chicago Boys en el diseño de las políticas neoliberales, y colaborador de Sebastián Piñera.

Hace solo unos días esta Red, siguiendo los pasos de la Organización de Estados Americanos (OEA), hacía una Declaración donde manifestaba: “su preocupación y repudio a las graves acciones contra las personas y la propiedad ocurridas en las repúblicas de Ecuador y Chile”. Más adelante culpa a los gobiernos de Cuba y Venezuela, pues según ellos: “Lo convalidan sus declaraciones de apoyo a esos vandálicos los hechos y las de los movimientos de izquierda de otros países que les guardan simpatía”. Nada de la represión militar y policíaca.

La RELIAL forma parte de una organización articulada a nivel mundial que es la Liberal International, la cual reúne partidos políticos y organizaciones de los cinco continentes. Tanto una como la otra tienen una historia en los últimos años que las relaciona directamente con intentonas y golpes de estado “democráticos” en países como Venezuela, Nicaragua y Honduras. En este último país resalta como el usurpador del poder Roberto Micheletti fue recompensado como Vice-Presidente de esa organización internacional por su “enorme y valiente acto en favor de la democracia”.

El temor al poder del pueblo lo demuestran constantemente utilizando el eufemismo liberal de “tiranía de las mayorías”, retomado de Alexis de Tocqueville. No por gusto su perspectiva de democracia es a la “americana”. Por ende, su foco en los últimos 20 años ha estado en desarrollar una cruzada, que según las circunstancias va de abierta a sutil, contra los gobiernos de izquierda (s) en América Latina. Convertir a los líderes populares en populistas y a la voluntad popular en populismos, se convierte en su discurso preferido para la disputa ideológica y simbólica por el poder.

Este año fue publicado en el sitio de la RELIAL un sugerente título llamado Una mirada liberal: la democracia ante el poder de la mayoría. Desde el prólogo se plantea la principal cuestión: ¿Cómo defender la democracia de las mayorías? La presentadora Birgit Lamm con pesar reconoce que: “El optimismo con el que en 1992 Francis Fukuyama anunció el fin de la historia y la victoria de la democracia liberal y de la economía de mercado como modelo idóneo para satisfacer las necesidades de los seres humanos, se ha evaporado”. Luego de explayarse en argumentos sobre la “debilidad institucional” de los sistemas en América Latina, apunta de manera muy específica: “La lección aprendida de este cambio de paradigmas que vivimos ahora en nuestros países es que la democracia liberal necesita educación y vigilancia permanente”.

Esa idea de “vigilancia permanente” me remite a tres elementos, observados en el contexto actual.

1ro: hegemonía en la (des) información por los medios de comunicación cooptados por el poder oligárquico;

2do: una represión sistemática dirigida a descabezar cualquier liderazgo que articule las fuerzas sociales en tensión, que incluye estrategias sofisticadas de criminalización;

3ro: una proyección discursiva conciliatoria donde se refuerza el compromiso con los valores clásicos del proyecto (neo) liberal, a saber, protección del mercado, bienes individuales, y por consecuencia el Estado de “derecho” como garante de la estabilidad por medio de la violencia.

Cuba no escapa de la tendencia liberal –existe una larga tradición—, aunque hoy sus bases fundamentales radican fuera de la Isla, en términos discursivos observo un ascenso en los espacios públicos, especialmente en términos económicos y políticos. Su representante fundamental es la Unión Liberal Cubana (ULC) que se proyecta como “un partido político que busca acabar con el gobierno castrista por la vía pacífica y defiende la instauración en la Isla de una democracia liberal”, cree que Cuba necesita “un gran pacto cívico que restablezca la concordia nacional y coloque al país a la altura de los tiempos que vivimos”. Es un miembro activo de la RELIAL y la International Liberal, y su cara visible es el conocido Carlos Alberto Montaner, quien con su blog y la revista Poder se ha convertido en un ideólogo fundamental de la teoría liberal y “antipopulista” dentro de estas organizaciones. Por estos días se mantiene bien activo brindando su versión amañada sobre los acontecimientos en Chile y las elecciones en Bolivia. Durante la discusión del proyecto de Constitución el pasado año 2018 la ULC manifestó su deseo de que Cuba no avanzara constitucionalmente hacia un socialismo sino “hacia la economía de mercado y el pluralismo político”.

De igual manera resulta llamativo el espacio Programa Cuba, instituido en la universidad colombiana Sergio Arboleda. El mismo “se proyecta como un centro de pensamiento estratégico referente en América Latina para estudiar la historia, la política, la cultura, la economía y la sociedad cubana desde perspectivas diversas y con una orientación democrática y liberal”. A pesar de su reciente creación se han realizado varios eventos teniendo como temas América Latina y especialmente Cuba.

Ejemplo de ello fue el Segundo Diálogo sobre Cuba: Economía y Sociedad y el Tercer Diálogo sobre Cuba: Defensa de la democracia en América Latina realizados respectivamente en abril y agosto de este año. Ambos foros contaron con la participación de politólogos y economistas cubanos, y las discusiones se centraron en la “transición política” en Cuba a partir de la perspectiva económica, sus implicaciones en el modelo socialista y sus efectos en la sociedad cubana, además de abordar el peligro de las “dictaduras” y la necesidad de la democracia liberal en países como Venezuela y Cuba. Este proyecto contiene también la revista de divulgación Foro Cubano ya con 12 ediciones, que suma las voluntades de varios cientistas sociales del patio.

El discurso liberal se intenta mostrar hoy como realidad y “alternativa” pujante y vigorosa en el contexto latinoamericano, y como parte de ella en Cuba. Sus códigos teóricos,  simbólicos y mediáticos convocan a “avanzar” en el aumento y desregulación del mercado; a la privatización e intervención mínima del Estado en los asuntos individuales –léase empresarios privados—, a partir de generar una matriz de opinión que refuerce en el imaginario la “incapacidad estructural”, las trabas burocráticas y la ineficiencia en la gestión del gobierno cubano, restando importancia al efecto del bloqueo económico; a una mayor pluralidad política, donde el Partido Comunista y el sistema de organizaciones de la sociedad civil creado durante la Revolución pierdan cada vez más la credibilidad e influencia sistémica. Para esto se utilizan diferentes estrategias discursivas entre ellas: el capitalizar simbólicamente llamados a la resistencia cívica “pacífica”; a las demandas identitarias feministas, LGBTI, raza, medio ambiente y protección a animales, aspectos estos que ciertamente generan bolsones de desigualdad, pobreza, inequidad y descontento en la sociedad cubana actual.

Todo esto convertirlo no solo en fuentes de discusión, diálogo y búsqueda de soluciones para una agenda social, sino también en una actitud dúplex que por un lado proyecta una perspectiva de tolerancia y convivencia pacífica en ese pluralismo deseado y por otro intenta tensionar y conflictuar el más mínimo tema para inducir a la desesperanza, la explosión social y la transición hacia una sociedad, que tampoco explican muy bien cuál será y a quién o quiénes favorecerá.

En la realidad cubana de hoy se muestran estos (entre) cruzamientos que remiten a la entronización de valores jurídicos, políticos y económicos de tipo liberal, que necesitan ser estudiados y profundizados en su justa medida. Me pregunto: ¿cuáles son las condiciones sustantivas, posibilidades y límites, para una convivencia social justa, en términos de esa sociedad pluralista en Cuba? ¿cuáles son los obstáculos y limitaciones de una liberalización excesiva de las fuerzas productivas que compiten en el mercado, con una actitud minimalista del Estado, en detrimento de los sectores que ya están desfavorecidos? ¿cómo garantizar que estructuralmente esas brechas no se amplíen, al contrario se reduzcan o minimicen? Los ejemplos del impacto de las prácticas y los discursos liberales en América Latina no son muy halagüeños al respecto.

Noto que las discusiones sobre estos temas la mayoría de las veces toman una connotación de atrincheramientos ideológicos políticos, que no permite avanzar lo suficiente en aspectos esenciales de lo epistémico-conceptual. Esta “guerra de posiciones” académicas e intelectuales subvierte, limita y/o corrompe la posibilidad de considerar, desde el reconocimiento a la diferencia, propuestas creativas y honestas que enriquecen y articulan con el proyecto social cubano; y al propio tiempo genera una “ceguera epistémica” que impide identificar claramente, y criticar con sentido científico y descolonizador ese discurso liberalista, que va del espectro igualitario al conservador.

Los liberales continúan afirmando que el estado liberal —reformista y legalista— es el único capaz de asegurar la libertad. Así lo confirma Wallerstein en su libro Después del liberalismo agregando que: “(…) quizá eso fuera cierto para el grupo relativamente pequeño cuya libertad salvaguardaba, pero desdichadamente ese grupo nunca ha pasado de ser una minoría perpetuamente en vías de llegar a ser la totalidad”. La práctica política y los hechos sociales hoy nos demuestran que el liberalismo “realmente existe” y continúa siendo conservador, por lo cual necesita ser desafiado e interpelado.

Coincido con Gargarella que para defender el socialismo ante el liberalismo se necesita sostener tres compromisos fundamentales que el último se niega a mantener –al menos de forma estructural—: el compromiso con la idea del autogobierno, el compromiso con una cierta idea de comunidad, y el compromiso con una idea fuerte de igualdad. Esa negación y fetichización del poder, constituyen para el liberalismo su mayor desafío ante la comunidad política, que son los pueblos, y que hoy se muestran como la verdadera potentia.

Siguiendo a Enrique Dussel en sus 20 tesis de política le corresponde a las fuerzas de izquierda en articulación con los diversos movimientos sociales, generar una acción política estratégica que permita una verdadera transformación crítica de lo político. Una praxis anti-hegemónica que reivindique el poder liberador del pueblo como hiperpotentia, y garantice la construcción de nueva (s) hegemonía (s). En un nuevo orden político donde se conjuguen la paz, la alteridad y la solidaridad. Solo así podremos plantarle cara y disputarle el poder al discurso y las prácticas liberales en América Latina.

Referencias:

Bobbio, Norberto, Liberalismo y democracia. México: FCE, 1989.

Noah, Yuval, 21 lecciones para el siglo XXI. Editorial Debate, Barcelona, 2018.

Tomado de: Cuba Socialista

Anuncios


Comments

  1. Ok, amigo Maikel, abajo el neoliberalismo. Le corresponde a la izquierda gloriosa y emancipadora arreglar este lío en el que nos han metido esos demonios de la derecha patrocinada por la siempre culpable [de todo] Casa Blanca y su inquilino de turno.
    ¿Qué propone la izquierda como alternativa al sistema capitalista sea este neoliberal o no? ¿Acaso el socialismo de los siglos XX o XXI liderados por Cuba, Venezuela y Nicaragua?

    1. El problema de fondo siempre ha sido enfocado como la dicoromia de a quién se le da el poder: 1. A los más humildes o 2. A los acomodados.
      Bajo esas dos banderas se han destruido vidas y pueblos en ambos lados porque el contexto social de cada grupo es también diferente y es cuando se introducen los estigmas y estereotipos. De todas las corrientes políticas todavía vigentes, la liberal es la que «más o meeeenos» apunta a un camino intermedio, pero a la izquiera le gusta mucho mostrarlo como un invento de la derecha y a la derecha no le gusta que el gobierno tenga facultades fuera de su control. En cualquier caso, los extremoss son el dolor de cabeza y lo seguirán siendo. Pues cada uno es el pretexto ideal para el otro. El gobierno cubano en particular está atrincherado en esta dicotomía y en mi opinión muy personal les impota una mierda la gente de a pie, ellos ya están acomodadoss y manejan como les da la gana a todo un país. Y para su orgullo y vanidad, NO HAY oposición que valga la pena, no sirven ni para sacar prostitutas a mear. En ese contexto ellos pueden estar los siguientes 500 años sin cambiar abslutamente nada pues nos han metido en el cerebro desde chiquitos la idea de que ellos sson loss buenos y los desagradecidos que piensen que no, son los malos. Los pueblos necesitan líderes y hace mucho en Cuba no hay ninguno. Cuando tengamos ese líder entonces las cosas podrian cambiar. Tal vez se convierta en otro torano velado, o descarado… Pero se ecesita un líder o varios líderes puestos ya a soñar, que muevan el cerebro de los adormecidos, qei somos practicamentee todos.

    1. Maykel como usted nos envió el texto directamente no pusimos la referencia, de saber que era necesario quizás no lo hubiéramos publicado porque LJC intenta compartir contenido original con sus lectores. Como sea, es un buen texto.
      Harold

      1. Esa fue la propuesta, por una cuestión de norma editorial. Envié el texto directamente para que se pudiera trabajar mejor con los hiperlink. De cualquier forma agradezco la deferencia y oportunidad.

        1. Entendido, no volverá a ocurrir. Agregamos la referencia y publicamos un texto original entonces como es costumbre.
          Harold

  2. Antes de leer el primer comentario, iba leyendo por encima el texto en portada y ya a final, buscaba dónde se había publicado el texto, que es lo que he intuído. El comentario del autor aclara la cuestión.
    Curiosamente, creo haber leído hace poco, y tan solo un poco, un texto que creo también se publicó en la Revista Cuba Socialista. /pausa/ Lo busco y efectivamente el texto, lo vi en La Pupila Insomne y se trata de “Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo. Por Karima Oliva y Vibani B. Jiménez

    “Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo. Por Karima Oliva y Vibani B. Jiménez

    Bueno, si «la cosa avanza», posiblemente también lo hace «la verdad no retrocede» 😆

    1. @ milblogscubanos (Josep Calvet, SoliCalvet, etc) … «la verdad no retrocede» ni un paso atrás, los trogloditas comunistas son los mejores! ya no son los «contreras», los únicos que llaman de forma despectiva «pionerito» a Harold, los oficialistas se encargan de hacernos la tarea …

      ¿Por qué en Cuba no hay estallidos sociales? Por Iroel Sánchez

      «si «la cosa avanza»» , Que si avanza! El gobierno de Estados Unidos estudia la imposición de nuevas restricciones para los vuelos charters a Cuba como parte de un paquete de medidas!! Sempre Avanti!!! 🙂 🙂 🙂 Saludos

      1. @Pobre Señor Tang
        Creo que nunca le he llamado «tonto», pero es lo que se merece. Dado que está un poco pitopaúsico, es decir además de patitas-palillo, va perdiendo el oremus, ahora resulta que ante la enésima medida de EEUU contra Cuba, va y dice que ¡adelante¡ dando a entender que así se avanza…cuando la realidad es que el pobre chinito-cubano-americano-canadiense-lo que haga falta… no está para nada a favor del criminal Bloqueo o eso creía….por lo tanto no puede considerar que sea un avance más y más medidas ilegales, cobardes, condenables de esa administración que «todo el mundo» espera tenga los días contados… y El Asno deje la Casa Blanca…aunque no sea demócrata en ningún sentido.

  3. Muy interesantemente, un punto de vista desde la izquierda de como enfrentar el Capitalismo Social (Liberal), para encontrar según el autor un sistema mas avanzado y justo, todo muy teórico, pero la pregunta que se haría cualquier cubano es … Que propone el autor para resolver los muy variados y grandes problemas de Cuba? Si el comunismo ha sido una fracaso, si el capitalismo no es la via?? entonces, el capitalismo monopolista de estado actual en La Habana … es la solución??? 😉 Saludos

  4. Lo que mas daño le hace a Cuba, incluso más daño que el bloqueo imperialista, es la campaña contra el hábito de fumar.
    Sin esa campaña, a Cuba entrarían muchísimas divisas por concepto de tabacos. Porque es innegable que en materia de tabacos, somos continuidad.

  5. Graciano gracias, la alternativa está por construir, en Cuba todavía no hay socialismo, y mientras esté condicionada su construcción será muy difícil determinar cuáles serían sus verdaderas potencialidades. No obstante parto de una crítica al liberalismo conservador, porque aún sin estar «bloqueado» demuestra su ineficacia, te prometo que estoy haciendo las dos cosas, pensar en lo que me parece un paradigma de capitalismo ineficaz y en el socialismo burocrático que no quiero y a partir de allí, proponer salidas. Si te fijas mis últimos dos párrafos van en esa dirección.

  6. Lo interesante es que cuando hay pobreza o desigualdad culpan al neoliberalismo,pero el mismo neoliberalismo se aplica en países como Suecia, Suiza o Dinamarca y nunca se habla de eso,otra cosa interesante es como en pocos días Cuba abre tiendas solo para consumir en dólares,con marcas reconocidas y hasta marcas de productos americanos,pero no he visto en la prensa oficial un artículo sobre desigualdad o exclusión,por lo menos en Chile o Ecuador ahorrando un poco de dinero podrás comprar un TV.

  7. Como hablar de socialismo en un pais que se declaro socialista hace mas de cinco decadas y donde todavia un hombre que se levanta temprano todos los dias y se va a trabajar desde hace annos tiene que armar un catre poara dormir en la casa apuntalada de sus padres mientras hay personas que poseen piscinas y mansiones?.

  8. Orémus todos para que miloblogscubanos (Josep Calvet, SoliCalvet, etc), acabe de entender el problema de los cubanos!

    Mi querido gaito Calvet, en mi larga lista de enfrentamientos con el regimen socialista cubano, en diferentes momentos, he estado en favor o no, de diferentes tácticas y estrategias para remover el yugo, que en mi opinion aplasta las libertades del pueblo cubano, trabaje en favor de implementar el embargo, posteriormente me convencí que la estrategia no cumplía sus objetivos, por la forma timorata en que se manejaban los diferentes presidentes Demócratas o Republicanos, cuando Obama decidió abrir las puertas de las relaciones con Cuba y además comenzar a desmantelar el mal implantado embargo, me pareció excelente, el Gobierno Socialista Cubano, comenzó con sus demandas y exigencias en cada paso de las negociaciones, querían hacer claudicar al Obama el débil, cuando las elecciones llegaron todos estaban en favor de Trump y en contra de Hillary (mi favorita), hasta tu querido Osmany (Tatu) prefería a Trump y lo escribía en sus comentarios aqui, Trump triunfo y sucedio lo increíble, desmantelo todas las medidas de Obama y además hizo efectiva la ley Helm/Burton, frente a un Gobierno Socialista desfasado, torpe y según tu reporte medico deberán estar en terapia intensiva, HOY, me parece practico, continuar las presiones diplomáticas y las sanciones económicas hasta el tope, para obligar al regimen cubano en las próximas negociaciones, cuando ocurran en un futuro lejano o próximo, a negociar de manera practica y con todas las partes en la mesa, perdieron la oportunidad del siglo, ahora, candela al jarro hasta que suelte el fondo o se sientan en la mesa a negociar con buena fe, es mi manera diplomática de decir la mas revolucionaria frase … NEGOCIAR O MORIR.

    Las crisis diarias en Washington del twittero en Jefe, no tienen ningún efecto en las políticas de la administración republicana en lo referente a Venezuela y Cuba, esas decisiones las toman otras personas que estan bien empapadas y tienen experiencias anteriores de como manejar estas situaciones en America Latina. Ya pasamos el Rubicón, esto no lo para nadie. 😉 Saludos 🙂 🙂 🙂

  9. Los pueblos necesitan líderes. No hay dudas. Necesitamos un líder u otro pueblo, desde el punto de vista de la lógica.

  10. Un texto bien escrito y mejor argumentado. Concuerdo con lo dicho en relación al «Estado burocrático-autoritario y su tensa relación con la democracia y la ciudadanía» y agrego que esa realidad no solo se constata en Argentina, sino en el resto de América Latina, y claro, en Cuba. Democracia y una ciudadanía activa es lo menos que desean los oligarcas, los militares, los burócratas, los aparatiks.

    De la misma forma que se intenta salvar al marxismo y otras corrientes progresistas, de los errores de su puesta en escena en determinados contextos, no debemos tirar por el caño principios fundamentales de la democracia liberal, que insisto, no debe confundirse con el liberalismo económico.

    Capitalismo no es sinónimo de democracia liberal, aunque el primero la copta y la pone a operar en función de sus intereses. No olvidar que cuando la lucha armada demostró no ser el camino para los cambios que muchos sociedades latinoamericanas deseaban, fueron los sistemas electorlales de esas maltrechas y corrompidas democracias, los que llevaron a la izquierda a las primeras magistraturas.

    Es cierto que estamos lejos del añorado fin de la historia. Curioso porque con esa idea Fukuyama pareciera que se contagió con el marxismo-leninismo, doctrina que décadas se arrogó el mérito de dominar las leyes generales objetivas que regían el desarrollo histórico. Para el marxismo-leninismo y sus cultures, la llegada al comunismo no estaría libre de obstáculos, pero sería inevitable. O sea, el fin de la historia era la sociedad comunista.

    La historia ha demostrado, primero a los marxista-leninistas (aunque insistan e insistan) y luego a Fukuyama (que no insistió demasiado) que estaban errados.

    El socialismo tiene méritos innegables. Tenemos que ser objetivos. Cualquier cubano de origen humilde puede enumerar más de uno. Pero cuando la base ideológica de ese socialismo es el marxismo soviético, surgen algunos problemas como la limitación de los derechos politicos, civiles y económicos de las personas. La subordinación del Estado y la sociedad a los objetivos de la vanguardia «iluminada» de un partido, por la general, único. En consecuencia, el no reconocimiento del pluralismo político y la represión del disenso. Represión que varía en cuanto a métodos e intensidad, pero que se aplica a opositores, disidentes, confundidos, confllictivos.

    Para quienes buscamos una alternativa, en Estado que garantice el ejercicio de los derechos sociales elementales, no debe restringir a niveles absurdos el resto de los mencionados derechos. La democratización de Cuba no puede depender principalmente de la voluntad de los Estados Unidos, ni en el sentido en que algunos intelectuales progresistas, cuadros, funcionarios la conciben, ni el sentido en que el exilio histórico y la Casa Blanca la proyectan. Porque si así fuera, habría que reconocer que nuestra soberanía nacional está tan condicionada que impide la concreción de la democracia, tenga el apellido que tenga.

    La democracia propone mecanismos que favorecen la existencia de una ciudadanía activa que podría ensayar otras formas más radicales de democracia. Pero no hay ciudadanía activa constante y sonante, donde no hay democracia. Ciudadanía activa no es insurgencia. La insurgencia suele aparecer cuando se cierra la puerta a la política. Donde no hay democracia, a lo sumo hay población, súbditos, militantes, personas movilizadas, activistas, militantes, acríticos soldados de la patria, sobrevivientes, camajanes.

    Si el socialismo viene de mano con la democracia, como sugiere el autor y en Cuba aún no hemos alcanzado el socialismo, no hay entonces por qué no decir que nuestro modelo [aún] no es democrático. Pero reitero, no podemos esperar que cese la hostilidad de los yanquis para democratizar y democratizarnos.

    De gobiernos de extrema derecha en los Estados Unidos, Brasil, Hungría, Filipinas, reafirman que no estamos ante al fin de la historia, pero sí que la democracia no es necesariamente la única opción, y que por tanto, el mayor dilema de nuestros días vuelve a ser la elección entre la democracia y el autoritarismo que promete resolver todos los problemas que genera la democracia. Han sido las instituciones democráticas las que han impedido que el bufón de Trump y el impresentable de Bolsonaro hicieran lo que les viniera en gana. Ellos intentan pero no siempre pueden.

    Yo también soy un crítico de la democracia liberal, pero no un detractor. De la misma forma que observo la crisis de la democracia en el mundo, sobre todo en países donde los demócratas se desconectan de los problemas sociales y económicos de la gente para dedicarse a la política institucional, estoy convencido de la incompatibilidad de la democracia con la mayor parte de lo que plantea el marxismo soviético. Si la democracia liberal está haciendo agua, el marxismo-soviético hace mucho que yace en el lecho marino.

    Concuerdo Maikel en la necesidad de encontrar paradigmas alternativos en eso a Cuba parece que se la está yendo el tren por el enquilosaimiento ideológico de sus máximos dirigentes.

  11. La democracia en cualquiera de sus variantes es al cuerpo social como la vitamina al cuerpo humano: lo pone en condiciones de luchar por el bienestar.
    No es un remedio en sí. Lo que no se puede no se puede.
    Cuando en el Congreso (de verdad) de nuestro país, en respuesta a alguien que quería convertir a Cuba en la Suecia de América, lo que era económicamente factible; Orestes Ferrara lo cuestionó, ¿Y de dónde sacamos los suecos?, en ese momento le puso el cuño a una proposición tremenda: los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.
    Hagamos una reducción al absurdo: Haití tiene unos 10 millones de habitantes igual que Suecia. Saquemos cinco millones de cada lado en intercambiémoslos. Cada parte añadida tendrá toda la influencia que permita la democracia. ¿Tiene alguien alguna duda del resultado correspondiente a cada uno de los países en un período de diez años?

    1. No sé si en 10 años, en 20 o en 30 pero no tengo ninguna duda.

      Podemos tener 2 Suecia, 2 Haití ó 1 y 1. Todo depende de quienes dicten las leyes y las hagan cumplir, la forma gobierno, la educación, etc, etc, etc.

      Son hombres y mujeres en ambos lados, soy antiracista por lo que no creo que el blanco es más inteligente que el negro ni sea una raza superior, simplemente que la base de conocimientos de los suecos es hoy en día muy superior a la de los haitianos. Pues, a estudiar los haitianos con los métodos de enseñanza suecos.

      Como también creo que sería más factible la Suecia cubana pues la base de conocimientos en Cuba es muy superior a la de los haitianos, solo bastaría barrer el sistema de gobierno y cambiar la mentalidad de todos los gobernantes.
      Ojo!. Al cambiar el sistema las relaciones con TODOS nuestros vecinos serían excelentes.

Comments are closed.