Por un periodismo no sexista

Por Gabriela Mejías Gispert

Si afirmara que la función de lxs periodistas es recoger información, procesarla y encuadrarla en un contexto; luego difundirla a través de cualquier medio escrito, oral, visual o gráfico; seguramente tendríamos una larga lista de debate, sobre lo reduccionista que resulta el concepto.

Si leemos dicha definición de la Real Academia Española (RAE) quedamos recalculando como GPS que perdió el rumbo: no nos basta, pero lo dice la RAE. Las instituciones y los medios de comunicación tienen para la ciudadanía carácter verídico; no en vano algunxs autorxs consideran a estos últimos el cuarto poder (junto con el legislativo, jurídico y ejecutivo).

Independiente a la vertiginosa rapidez con que se consigue información en la actualidad, la prensa sigue teniendo una importancia fundamental. Se suele creer a lxs periodistas por encima de cualquier otra persona de los medios de comunicación, mucho más si hablamos de un periódico oficial con trayectoria reconocida.

La prensa se modificó, así como lo que buscamos en ella. Un diario de prestigio puede tanto convencernos de que alguien es un buen candidato a presidente, como crear una imagen de inseguridad del lugar donde vivimos. Por ende, resulta imprescindible que lxs periodistas posean una determinada ética; actitud cada vez más maleable en el mundo hoy.

Podemos decir que a través de los distintos soportes deviene en una especie de vocerxs, profetas, educadorxs, conciliadorxs, analistas y creadorxs de opinión, según sea el caso. Contrayendo un compromiso implícito con el conjunto de la sociedad.

En el afán de abordar de forma llamativa un hecho que se cree noticioso, muchxs periodistas –con o sin intención— reflejan y/o reproducen la discriminación por motivos de género.

Recientemente producto de una pelea entre los jugadores de béisbol de Industriales y Holguín, el periódico Trabajadores utilizó la siguiente frase:

«La pelota nunca será un juego de señoritas porque hay roce, deslizamientos de base, pelotazos de desquite y hasta alguna que otra palabrota desafiante cuando la tensión del juego lo merece…»

Dejando en un paréntesis el mensaje subliminal que contiene: la legitimación de un poco de violencia «merecida» a un juego que debería ser de goce y el análisis de la necesidad falocentrista de medirse «la fuerza» de los jugadores; leer la noticia resulta mínimamente paradójica.

Una nota que pretendía denunciar la violencia termina reproduciendo un mensaje cargado de estereotipos, haciendo uso de una discriminación positiva hacia las mujeres. Mensaje que se desliza de una crianza sobre la base de frases machistas: las mujeres no saben nada de pelota, las mujeres son delicadas, las niñas no dicen malas palabras, eso de estar tirándose en el piso y ensuciando no es cosa de niñas…

Un mensaje subliminal que queda plasmado en la sociedad, reproduciendo conductas machistas sin darse cuenta. La oración donde dice «señoritas» fue modificada por las reacciones de lxs lectorxs.

La misma situación se ha reiterado en otros medios: Radio cadena Agramonte intentando resaltar a un equipo femenino de béisbol que participaría en los panamericanos, no supo cómo dibujarnos de otra manera: Una mujer que parada en la base se pinta los labios. Mientras, el catcher y el árbitro la miran con una mezcla de asombro y desaprobación, está demorando el juego.

La subdirectora del Semanario Girón tuvo que disculparse ante un reclamo del CENESEX, por una caricatura que colocaba la orientación sexual de Luis Almagro, como motivo fundamental de su posición política.

Algo similar pasa cuando vemos las noticias en los diarios. Un paneo de cada página nos muestra como las imágenes elegidas responden a un encasillamiento estereotipado de roles. Si las noticias hablan sobre el hogar, la educación o la salud de infantes, aparecen mujeres solamente. Cuando se tocan temas sobre los juegos de ollas por núcleo familiar, muchos de los discursos apuntaban a la gran ayuda que esto supondría para las féminas, entre otros muchos ejemplos.

Se vuelve patente la necesidad de un periodismo no sexista y con perspectiva de género.

Se espera que determinados medios continúen teniendo la esencia de una búsqueda de la verdad, plasmando de manera objetiva y además que logre satisfacer la necesidad de mantenernos informadxs. Es necesario preservar el posicionamiento honesto y neutral por encima de la subjetividad de quien redacta la noticia para nuestro consumo.

La poeta y crítica feminista Adrienne Rich decía: «Objetividad es el nombre que se da en la sociedad patriarcal a la subjetividad masculina».

Generar una prensa que sea capaz de evidenciar cómo se ven representadxs todxs en una noticia, que logre salir de la objetividad patriarcal para comunicar de manera más inclusiva, debe reflejarse en nuestra prensa. Tener en cuenta al conjunto de la población al enviar un mensaje, constituye uno de los compromisos fundamentales de cada periodista.

Para contactar con la autora: gamgispert@gmail.com

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