El apagón analógico

Foto: Escambray

Por Mario Valdés Navia

Orgullosos deben sentirse los espirituanos por tener el programa radial Con voz propia donde periodistas y público intercambian directamente con ejecutivos de nivel provincial de manera franca. La dirección y presencia ante los micrófonos de la reconocida y popular Elsa Ramos es garantía de sostenibilidad de ese espíritu.

El tema del que escuché el sábado 24 de agosto no era para cardíacos: el apagón analógico (AA) en las trasmisiones del Canal Educativo. Azares de la naturaleza motivaron que cinco municipios espirituanos fueran seleccionados para estrenarlo desde este mes de septiembre.

Desde ya, el que no tiene un receptor híbrido o una caja decodificadora no puede ver más dicho canal. Lo que más preocupa a los televidentes provinciales no es esto, sino que la señal de su querida Centrovisión Yayabo usa ese espectro y goza de una bien ganada preferencia.

El problema tiene varios matices que fueron puestos sobre la mesa por periodistas y televidentes en forma de tres preguntas generales: ¿cómo los pobres van a poder comprar un televisor hibrido en las TRD si cuestan entre 10,000 y 20,000 pesos al contado y 1000 la caja decodificadora, si la encuentras?, ¿Cuándo se otorgarán créditos para la compra de televisores híbridos?, ¿por qué no se dejan ambas señales por más tiempo, como se ha hecho en casi todo el mundo, incluida la propia China?

A favor de los ejecutivos de Radio Cuba hay que decir que respondieron todo, con claridad en el lenguaje y transparencia. Por ello fue posible lograr una comunicación fluida, aun en cuestiones de carácter técnico que podían hacerse esotéricas para el gran público. Para más rareza, en varias ocasiones tanto periodistas como radioyentes mantuvieron sus criterios diferentes tras escuchar las explicaciones de los cuadros.

La cuestión de fondo es que, a nivel de país, se decidió el AA para fecha tan temprana porque con ella se ahorrarán millones de pesos al eliminar la costosa y obsoleta trasmisión analógica y asumir solo la digital. Con ayuda de China se ha logrado dominar la tecnología aplicada por Huawei que es de las más modernas del mundo. El problema es que no se pueden importar televisores occidentales porque no serían compatibles con ella. Hay que comprarlos en la TRD.

El objetivo de modernizar y abaratar las trasmisiones televisivas es muy loable; su aplicación en un plazo tan corto, con los altos precios del módulo tecnológico imprescindible y sin alternativas ventajosas para los clientes de pocos recursos, me parece una imposición monopólica. Solo comparable con aquella generalización de la cocción eléctrica aparejada a la subida de las tarifas de consumo.

Las mayores quejas de los clientes se hallan en los altos precios del módulo de recepción, falta de créditos para comprar TV híbridos, dificultades para obtener los créditos y altos precios de las piezas y los arreglos. De hecho, la mother board de la cajita cuesta 36 CUC, el 90% del valor total del equipo.

En este caso es muy positivo que el Estado haya previsto la asignación de un módulo de recepción libre de costo a los pensionados y casos sociales. El problema es para las miles de familias trabajadoras que no pueden gastar, de golpe y porrazo, esa cantidad de dinero –en el mejor de los casos, unos 500 CUC/12,500 CUP− porque muchas sencillamente nunca han visto esa cantidad de dinero junta en su vida.

A mi modo de ver las soluciones viables en un plazo inmediato giran en torno a: la ampliación del plazo para eliminar la señal analógica; el abaratamiento de los televisores híbridos y las cajas decodificadoras en las TRD; el ablandamiento de las condiciones para el otorgamiento de los créditos comerciales a los que los necesiten para comprar el módulo completo, no solo la caja decodificadora; la ampliación de los plazos de garantía y la creación de mejores condiciones materiales para el mantenimiento de los equipos.

La solución real y definitiva a situaciones como esta tendrá que esperar a que ocurran dos transformaciones mancomunadas: la eliminación de la multiplicidad monetaria y cambiaria, y una reforma general de salarios y precios que haga corresponder mejor el nivel de vida de los trabajadores y sus familias con el aporte de cada uno al bien común.

Como estas últimas están pendientes hace ya tanto, creo mejor concentrarnos en las viables de inmediato. Mientras, que los espirituanos sigan disfrutando de Con voz propia donde, al menos, periodistas, ejecutivos y radioyentes aprendieron a decirle al pan, pan y al vino, vino, sin tapujos.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com