Mensaje al Ministro de Educación Superior

Foto: Mesa Redonda

Por: Harold Cárdenas Lema

Ayer usted se presentó en la Mesa Redonda en un contexto en el que su ministerio sufre fuertes acusaciones por discriminación a propósito de un texto de su Viceministra. Allí, simplificó las críticas utilizando el ejemplo de una profesora con vínculos en la oposición, mientras guardó silencio sobre profesores de marcada trayectoria revolucionaria que también han sido separados del cargo. Es lamentable que usted intente hacer pasar por opositores a todos los que han sido separados de las aulas, cuando sabe que no es así.

Manipuló la información, escogiendo a dedo los ejemplos que conviene mencionar al pueblo y los capítulos a mencionar en la Constitución, cuando otros fácilmente probarían su violación del Estado de Derecho Socialista. Los casos de abuso de poder como el del profesor René Fidel González en la Universidad de Oriente, militante del partido expulsado por la actual Viceministra, hacen más daño que una campaña externa. ¿Cómo explicar que un defensor del socialismo también sea expulsado? Imposible, mejor concentrarse en el enemigo y silenciar las contradicciones internas.

Sin dudas su presencia en la televisión, es un espaldarazo desde más arriba. Rechazo la postura contraproducente del alto funcionario que insiste en sostener un discurso y prácticas arcaicas en lugar de escuchar las críticas del pueblo, o que las ignora porque la oposición intenta utilizar el tema para avanzar su agenda. En política tal enquistamiento tiene un precio que se paga caro y en silencio.

Que un funcionario público califique a una persona de «mercenaria» sin que exista proceso judicial alguno y se salga con la suya, es ejemplo de la fragilidad de las instituciones y un estado de derecho que se aplica discrecionalmente. Yo no comparto la agenda opositora, nadie en mi familia lo ha hecho y no seré el primero, pero no guardo silencio cuando van por los derechos de otros. Ya sea una profesora opositora en La Habana, un revolucionario en Santiago o un anarquista en la luna. Los derechos no se negocian.

Vaya a explicarle a la hija pequeña de René Fidel por qué su padre no tiene trabajo desde que ella nació. Explique por qué usted firmó esa expulsión apoyando a la actual Viceministra en su rencilla personal contra el profesor. Persiga a los estudiantes que hoy arriesgan perder su carrera o el trabajo al firmar una carta de apoyo enfrentando lo que consideran una injusticia. ¿No fue eso lo que les enseñaron era decente y correcto?

Cuba tiene límites impuestos por condicionamientos externos y otros por dinámicas criollas a las que el Presidente se ha referido en el programa Mesa Redonda como «bloqueo interno». A menudo cuesta diferenciar uno del otro pero ahora es evidente.

Si se tiene un compromiso real con el estado de derecho y las libertades ciudadanas en un modelo socialista, debería aclararse si el esquema propuesto sobre cómo debe ser un profesor universitario es producto del asedio externo y coyuntural (sí, lo sé) o es el modelo que proponen el gobierno y el Partido en Cuba para el futuro.

Quiero terminar siendo explícito en mi rechazo a cualquier forma de discriminación laboral o educacional sobre la base de preferencias políticas. Si se hizo una revolución en Cuba prometiendo eliminar los privilegios de unos pocos que podían acceder a la universidad, es trágico que 60 años después haya ministros justificando exclusiones con apoyo del gobierno y el Partido.

Una revolución debe ser mejor al sistema que le precede, o no lo es. En ese caso la conversación es otra.

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