El secuestro de la honradez

Por Giordan Rodríguez Milanés

La estrategia de la derecha en Cuba ahora es imitar a los retrovirus. Estos usan una enzima llamada retro transcriptas para replicar su código ARN monocateranio a través de un ADN bicatenario. Una vez culminado este proceso, el retrovirus se inserta en la célula ADN del organismo huésped como si fuera parte del código genético de ésta, de modo que el sistema inmunológico protector de ese cuerpo no puede detectarlo.

Basta asomarnos a las matrices comunicacionales de sus representantes para notar cómo usan las aspiraciones, los señalamientos, los escenarios que tradicionalmente la izquierda ha tomado como estandarte de sus luchas, para poner los sujetos beneficiarios de las políticas progresistas e igualitarias contra la izquierda misma.

De tal modo, el asalariado pro-imperialista y el activista de derecha, se solidarizan con los ambientalistas, se muestran a favor del respeto a los derechos de los LGTBI, abogan por la paz mundial, se suman a las campañas por el cuidado y el no maltrato a los animales, y defienden como nadie la pluralidad y el acceso igualitario a los soportes comunicativos.

En y respecto a Cuba, hay ejemplos fácilmente identificables. Resulta que estos personajes bien pudieran confundirse con un buen delegado al Poder Popular –de los buenos, de esos que sacrifican hasta su propia familia para ayudar a resolver los problemas de sus electores—, si nos dejamos llevar por lo que publica en sus sitios o muros sociales. O, en algunos casos, con un buen secretario político-ideológico de provincia: el futuro de la nación, el cumplimiento de los programas de igualdad social, el logro de la eficiencia económica, la lucha contra la corrupción, las ilegalidades y la burocracia, son reflejados y criticados en sus textos.

El objetivo del personero pro-imperialista –el mismo de sus patrones—, nunca será la resolución de tales problemáticas sino mostrarlas en función de la tesis de que la izquierda en el poder es incapaz de resolver aquello que promete.

Del mismo modo que un sistema inmunológico no puede identificar el ADN retrotranscripto infestado en una célula humana, el Departamento Ideológico del PCC parece incapaz de distinguir entre un blog como 14 y Medio, por ejemplo, de un blog como Cartas desde Cuba, de uno como La Joven Cuba, o Segunda Cita.

Para el funcionario político o administrativo, el doctor René Fidel González García tiene la misma secuencia de ADN político que cualquier otro profesor universitario al cual se le pudiera comprobar que recibe dinero de alguna embajada por tratar de subvertir a sus estudiantes con el análisis de las problemáticas que cotidianamente nos afectan a los cubanos.

Es por ello que en Facebook, la blogosfera y los sitios o periódicos adjuntos a organizaciones políticas o de masas, hay una legión de pretorianos defensores de la ortodoxia partidista, cuyos métodos parten de las mismas descalificaciones y tipos de falacias que usan aquellos otros pretorianos de la indecencia generada desde Miami (lo cual no quiere decir que Miami genere solo indecencia).Tampoco la ortodoxia partidista en sí misma es mala, ni tiene por qué constituir un freno para los cambios que el país necesita.

En un proceso transformador tiene y debe existir una cuota de ortodoxia, como contrapeso ante el desequilibrio que podría traer el exceso de entusiasmo o la vehemencia desmedida, o la irresponsabilidad de quienes pretenden cambios a ultranza sin tener en cuenta la interacción de la mayor cantidad de variables posibles, y sus consecuencias. Pero si esa cuota de ortodoxia –como el sistema inmunológico por no poder distinguir lo esencial de lo aparente, lo mutado de lo auténtico— queda impasible ante quienes desde, su aparente compromiso con la Revolución, destruyen el sueño con su desidia y oportunismo; y simultáneamente atacan sutil o virulentamente a quienes critican o proponen, en aras de la evolución a diferencia de los personeros de la derecha que critican y proponen en aras de mantener el problema… Entonces esa ortodoxia está favoreciendo la infección, lejos de combatirla.

La célula infestada por el retrovirus es doblemente víctima de la secuencia de ADN retrotranscripta y de su propio sistema inmunológico lo mismo que los personeros pro-imperialista, combinados con la ortodoxia partidista, tienen secuestradas en Cuba la honradez y la crítica auténticamente revolucionaria lejana del oportunismo y la conveniencia personal.

A escala celular, toda evolución biológica parte de estímulos exógenos que producen una serie de mutaciones o singularidades que, andando el tiempo, se generalizan para fortalecer el tejido que conforma. Hasta la aparición de los retrovirus, el sistema inmunológico podía distinguir entre una mutación de carácter infeccioso de una mutación de carácter evolutivo. El retrovirus, ciertamente, confunde esa cualidad del sistema inmunológico. Hasta el presente, el único modo bioquímico de aletargar la infección por VIH (el VIH es un retrovirus) ha sido con el uso de la Terapia Antirretroviral o TAR.

El TAR busca revertir el poder retrotranscriptor de un retrovirus y en cierta forma lo logra, pero en gran medida, a costa de mutilar o matar a la célula hospedera lo cual, en términos de funcionamiento del organismo, lo va debilitando mientras le aumenta la esperanza de vida. Es por ello, por ser reactiva, que la TAR a largo plazo se vuelve inoperante, pues hay que esperar que una célula esté infestada para aplicarla.

¿A qué se nos parece la TAR? ¿Acaso no se nos parece a esos blogs con prefijos en sus nominaciones, a esos muros con caritas en los perfiles, que están constantemente a la caza de “hipercríticos”, “neo-contrarrevolucionarios”, “centristas”, “seudo-revolucionarios” o “mercenarios” para marcarlos como enemigos políticos y desterrar la influencia en su ámbito?

¿Cuántas células sanas no mueren en ese proceso?¿Cuánto de honradez y compromiso auténticamente revolucionario no se pierde en esa terapia reactiva que nos aplica el Departamento Ideológico del PCC?

He aquí la explicación más lógica que he encontrado de “defender a ultranza la Revolución”, o sea, defenderla de cualquier célula marcada por la TAR como mutada sin distingo de si es de carácter infeccioso o evolutivo. Tal inoperancia, también le sirve al imperialismo.