Los desastres de Monte Barreto

Por Carlos Alberto Pérez

Apenas a unos días de ser inaugurado con bombos y platillos como una opción estelar para la familia habanera, y de manera muy especial para los niños, el prometido proyecto ecológico Parque Monte Barreto se destruye.

Sí, literalmente se cae a pedazos un parque cuya reciente inversión para que se adecue mejor a las necesidades de ocio de los habaneros, debe haber sido de mayor cuantía.

Hoy este esfuerzo se nos está yendo de las manos, viéndose masacrado por la indolencia, la falta de cuidados, y podría hasta decirse que por la chapuza de sus constructores cuyo legado no ha sido otro que el terminar de corre corre otra obra más para el verano de una Habana que está de gala en su 500 aniversario.

Y ese corre corre es el que precisamente da cabida al desorden y descontrol, al mal trabajo, a que no se apliquen correctamente los materiales necesarios y en sus correctas proporciones, elemento esencial para que la obra se preserve y sea duradera.

Quien no sepa nada de construcción puede deducir muy fácilmente, por ejemplo, la falta de cemento en algunos de los pilares que sostienen la cerca perimetral del parque. En este caso podía apreciarse días antes de su inauguración, justo frente a la avenida 70 del municipio capitalino Playa.

¿Acaso está obra priorizada no tenía el suficiente cemento asignado?

¿Por qué motivos a apenas una semana de inaugurado el parque luce estás huellas de deterioro, suciedad y desastroso cuidado?

¿Acaso la administración sólo está encargada de garantizar el pollo y la cerveza de los ranchones, y no de velar por el mantenimiento, la restauración de equipos de recreo, o la limpieza del lugar?

Es alarmante la falta de suficientes cestos de basura, o de la distancia que existe entre uno y otro; dando cabida junto a la mala educación de muchas familias que frecuentan el lugar, a la contaminación ambiental y el sano esparcimiento de niños que corren sobre una yerba que encubre el peligro de botellas de cervezas rotas, latas abiertas, o cualquier otro riesgo para menores.

¿Por qué el recién inaugurado parque infantil ya tiene techos de la infraestructura rotos, la escalera de otro aparato hecha trizas, o el supuesto puente flojo partido y desnivelado a punto de convertirse en otro peligro para los niños que lo cruzan?

¿Por qué permitirle a los niños que se suban en las pocas mesas de picnic qué hay en el parque, a riesgo de que se caigan o la rompan, y más aún, por qué permitirles hacerlo con todos los zapatos llenos de fango?

¿Por qué nadie limpia estas mesas una vez las dejaron sucias?

¿Por qué, sencillamente, a nadie le importa nada?

Creo que el espacio, ya ganado, debe revisarse a fondo y tomarse mucho más en serio, ahora que todavía estamos a tiempo. De no hacerse así, dentro de pocos meses no será más que otro espacio rechazado por la población, presto a convertirse en otra vieja con colorete.

Yo, por lo menos en un buen tiempo, a mi hijo con esas condiciones allí no lo llevo más.

Solo le pido a usted, habanero, habanera, cubano, cubana; salvemos de estos desastres a nuestro Monte Barreto. Démosle al menos una oportunidad.😉

(Tomado de La Chiringa de Cuba)

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