No hay atajos al progreso

Foto: Fernando Medina Fernández / Cubahora

Por Ricardo Torres Pérez

Cuba no tiene un problema de demanda, tiene un problema secular de oferta. No es claro cómo controlar los precios ayuda a incrementar la producción. Existe una obsesión con el nivel de precios, pero se habla poco de cómo hacer crecer los ingresos.

El poder adquisitivo depende de ambos factores. Plantear que el control de los precios nos permite proteger el poder adquisitivo de la población no resuelve el problema de creación de riqueza. Ese sí es un asunto de capital importancia, pero entiendo que es incómodo tratarlo porque nos conduce a los fallos esenciales de nuestro modelo, a los que se les sigue dando de lado, andando por las ramas.

Mantener los precios bajos, además de desincentivar la producción, tiene efectos regresivos en la distribución del ingreso, para aquellos que gustan hablar de equidad. Todos se benefician de precios bajos, y los grupos de altos ingresos se benefician proporcionalmente más. Si intervenir en las decisiones del sector privado constantemente para resolver los problemas que el sector estatal no ha podido atender durante tanto tiempo, es el concepto sobre el papel del sector no estatal, perdimos el tiempo redactando la nueva Constitución.

Convóquese un espacio para que nuestra población conozca otras opiniones. La medida ha resultado muy popular, pero sólo porque no se pueden dar a conocer otros criterios. Ir tan lejos en la supresión de los pocos espacios de funcionamiento del mercado, solo se podría justificar como antesala de un proceso de mucho mayor calado en el orden monetario.

De momento soy escéptico, no hay atajos hacia el progreso. La tarea tiene que hacerse, de forma correcta.

(Tomado del Facebook del autor)