El retorno del rey

Por Mario Valdés Navia

Indudablemente el incremento de salarios al sector presupuestado −y de las pensiones− constituye una medida que, unida a los aumentos ocurridos en los últimos años en el sector empresarial, manifiesta una creciente tendencia a restituir al salario su función de reproductor vital de la fuerza de trabajo y vía principal para su estimulación. Pero: ¿será suficiente este proceso para devolverle al rey de los incentivos el trono cedido durante décadas a los poderosos senescales que reinaron por él?

Basta con echar una mirada al Anuario Estadístico para darse cuenta de lo disparatada que ha llegado a ser la situación  de la estimulación en Cuba. Un vistazo al de 2017 muestra claramente la paradoja entre el salario nominal (SN) y los ingresos reales de los trabajadores. El sector de “Restaurantes y hoteles” es el tercero que menos SN devenga entre las 18 categorías, con un promedio mensual de 546 CUP, inferior al nacional que llegó a 767 CUP.

Lo increíble es que ese sector es el que ha estado recibiendo la afluencia constante de trabajadores de todas las demás ramas durante años. En él pueden encontrarse médicos, ingenieros, licenciados, investigadores y ex-funcionarios que realizan trabajos más simples: camareros, porteros, maleteros, taxistas, jardineros, almaceneros, etc. Si el móvil económico que los mueve no es el salario, es porque emigran hacia allí en busca de propinas, pagos en divisas y facilidades para resolver productos que luego se revenden en el mercado negro.

Como en el último cuarto de siglo el SN no se incrementó en la misma proporción que la inflación, la población consumidora ha estado pagando con ese déficit salarial el costo de la crisis que se inició en 1990. En todo este tiempo, la depreciación del salario y la jubilación se agravó al persistir la doble moneda por más de dos decenios (1994-¿2019?), período en que el grueso de ellos han sido en CUP, mientras crecía el volumen de las mercancías de la canasta básica familiar vendidas en CUC. Así las llamadas TRD (Tiendas de Recaudación de Divisas) se convirtieron en TRTTI (Tiendas de Recaudación de todo tipo de Ingresos).

El largo declinar del salario como entrada principal se manifiesta mejor al compararlo con la magnitud alcanzada por otras vías de retribución, tales como: ingresos de los campesinos individuales, cooperativistas y TCP; propinas; subsidios; créditos; y los estímulos en especie, que algunos organismos distribuyeron en forma de las añoradas jabitas de aseo y alimentos. Lo peor es que cuando la parte móvil del salario adopta la forma de estímulos en CUC, la ONEI ni siquiera los reconoce como tales por lo que no aparecen en sus cifras.

A las mencionadas fuentes de ingreso se suman otras dos que considero las más importantes de todas: las remesas del exterior, y los obtenidos en la poco conocida y estudiada economía sumergida, que fácilmente podría equipararse a todo el PIB anual reconocido oficialmente pues abarca a numerosos sectores de la producción, el comercio, los servicios y hasta la variada esfera artística e intelectual.

La disparidad entre el rol del debilitado rey y sus poderosos senescales se revela crudamente cuando lo comparamos con el valor de las remesas. En el año 2017, estas se estimaban en unos 3,000 millones de dólares, equivalentes a 75,000 millones de pesos al cambio oficial de 25×1, cifra que superaba con creces al fondo de salarios con que el Estado pagaba a sus trabajadores en ese año: 41,184 millones CUP.

Ante la imperiosa necesidad de garantizar el sustento familiar diario, muchos trabajadores respondieron de manera desesperada buscando otras vías para  aumentar su salario real (SR). Fue así que aparecieron disímiles actividades –casi siempre sin permiso y, por tanto, ilegales−, que les permitieron completar su producto necesario. Con ello se difuminaron totalmente los vínculos entre el SN, la demanda efectiva y el nivel de vida de los trabajadores.

Para los estudiosos de los asuntos cubanos esta situación distorsiona completamente los hechos económicos y sociales. A ello se suman la carencia de datos confiables por el secretismo estatal y la persistencia de la multiplicidad monetaria y cambiaria. De ahí que el análisis científico se torne bien complicado y los investigadores se vean obligados a apelar constantemente a informaciones dudosas, sesgadas y especulativas para completar sus hipótesis y llegar a conclusiones y recomendaciones.

Aunque parezca una paradoja no soy un defensor del trabajo asalariado per se. La existencia de un Estado-patrón, aunque sea uno de vocación socialista, reproduce la esclavitud asalariada. Creo en el socialismo autogestionario, donde los ingresos de los trabajadores se formen por vías cada vez más directas de distribución del producto necesario y no excluyo ni las modalidades en especie. Mas, en las circunstancias actuales, el papel del salario como vía principal de distribución hay que impulsarlo y desterrar a los extravagantes senescales.

Ojalá la anunciada reforma integral del sistema salarial fortalezca la tendencia a su perfeccionamiento como vía de estimulación, al tiempo que se vayan disminuyendo y debilitando las otras, sobre todo las relacionadas con la economía sumergida. Es hora de que el estandarte del rey vuelva a convocar a los trabajadores honestos y sacrificados a dar lo mejor de sí por el bien individual y colectivo.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com