Por un referéndum reformatorio

Por Mario Valdés Navia

En 1902 Lenin publicó su polémico libro “¿Qué hacer?” donde expuso una novedosa teoría sobre un partido político integrado por revolucionarios profesionales que dirigiera la lucha de la clase obrera por tomar el poder político. Con el tiempo, esta tendencia se impuso a los economicistas, anarquistas y terroristas −quienes también defendían los intereses del proletariado− y condujo al triunfo de la Revolución de Octubre. Hoy, muchos en Cuba también nos preguntamos:

¿Qué hacer?

De hecho, algunos me han curioseado por qué escribo para LJC y no me quedo tranquilo, mirando al cielo −o al TV− como hace la mayoría. La respuesta es clara: porque he decidido participar, honesta y libremente, en el debate de los asuntos cruciales de mi país desde este espacio digital, socialista y revolucionario. Otros muchos lo hacen por diferentes vías y hace falta que cada vez más lo hagan.

El contexto actual no es el de inicios de los 90: el de la resistencia a toda costa a lo que se nos viniera encima mediante iniciativas urgentes. En más de veinticinco años de resistencia activa, inteligente y heroica, se han acumulado experiencias, transformaciones económicas y resultados científicos que brindan mejores opciones de respuesta ante las dificultades, internas o externas, que el país tenga que enfrentar.

Lo que urge ahora es empezar a aplicar “una política real y de métodos nuevos” –como diría Martí−, ya delineada en lo fundamental en dos documentos ampliamente debatidos y consensuados: la “Conceptualización” (2016) y la “Constitución” (2019). Conducirla es tarea del Gobierno Revolucionario, portador del anillo del poder que el pueblo soberano ha delegado en él.

Pero ese anillo hay que ponérselo para que comience a actuar. Hacerlo puede ser peligroso, pero hay que asumir los riesgos. Las vías para empezar a desbloquear las fuerzas productivas desde adentro (unificación monetaria y cambiaria, multiplicación de las formas de propiedad, reforma salarial, autogestión de los colectivos laborales, descentralización territorial, liberalización de la sociedad civil…) son archiconocidas, estudiadas y modeladas desde hace tiempo.

Para ello sería conveniente convocar a un referéndum popular donde se vote por cada una de las medidas del paquete de manera individual, tras explicar al pueblo los pro y los contra de cada una. Esto permitiría, no solo saber cuál es el nivel de aceptación popular de cada una, sino que los ciudadanos y ciudadanas sientan  que su voto incidió, de manera directa, en decisiones trascendentales para salir del estado actual.

Asimismo, debería convocarse a nuevas elecciones a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) para que abandone el legislativo una gran parte de los ocupadísimos funcionarios partidistas y administrativos que hoy la integran, quienes podrían incorporarse de a lleno en sus tareas habituales. Al unísono, los partidarios de las reformas pudieran tener una mayor representatividad y la ANPP sesionaría de forma permanente.

Así, las leyes extras que deberán adoptarse no tendrían que esperar a las calendas griegas para ser implementadas.

La determinación mostrada por el actual gobierno para aplicar de una vez el añorado incremento salarial transitorio en el sector presupuestado como vía para proteger a una parte importante de la población y estimular el trabajo estatal es una prueba de su voluntad de hacer y tomar los riesgos.

Cuando se escucha al presidente y al ministro de economía referirse a los asuntos de gobierno se aprecia hasta donde la presencia del ejecutivo por todo el país ha ampliado el conocimiento de las realidades provinciales y municipales de sus integrantes. Al mismo tiempo que ha robustecido el apoyo popular en lo que constituye ya una nueva era de comunicación directa entre el pueblo y los cuadros del primer nivel.

Hacer un referéndum reformatorio en este contexto ampliaría este respaldo y daría aún más legitimidad a las decisiones gubernamentales en momentos en que las ansias de participación, real y efectiva, de los ciudadanos y ciudadanas en los asuntos nacionales se manifiesta por todo el país con ímpetu renovado.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

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