El mazazo del Presidente

Foto: Blog "Dicen que la utopía..."

Por Arnaldo Mirabal

Seguramente los “odiadores” de siempre no se han recuperado tras las medidas económicas anunciadas por el Presidente cubano, que como mazazo en la sien les dejó turulatos. Y es que en estos días las redes sociales y cuanto medio de prensa se dedica a destilar veneno contra Cuba, permanecen en una quietud taciturna producto del aturdimiento.

Por supuesto, pronto asumirán la habitual postura ladina, y comenzarán a buscarle fallas a cuanto se ha aprobado en estos días.

Lo que más les inquieta resulta sin dudas la respuesta satisfactoria del pueblo, que en su inmensa mayoría aprueba la gestión del mandatario y de su amplio equipo de trabajo.

Los “odiadores” de siempre, esos que se cebaron en las redes sociales con mofas sobre las necesidades y desespero que trae la escasez, deben andar rebanándose los sesos, ya que esperaban tiempos de carencias, desabastecimiento, grandes colas en busca del pollo perdido y el aceite huidizo…

Se trata de los mismos que nada dicen, o intentan justificar al impresentable de Trump y su arremetida constante contra el pueblo cubano. Esperaban recortes sociales, ajustes económicos, terapias de choque…

Pero en Cuba sucedió todo lo contrario, no cundió el pánico, y lejos de lo que muchos pensaban hoy el optimismo crece, como la presencia de ciertos productos de primera necesidad, y ya quisiera el magnate que ocupa la Casa Blanca contar con los índices de popularidad del mandatario cubano. No se necesita a grandes encuestadoras, basta recorrer cualquier barrio o detenerse en una parada de ómnibus.

La gestión de Díaz-Canel se ha granjeado la confianza de los cubanos. Su sistema de trabajo convence, aunque algunos esperen resultados inmediatos en una economía que no se recupera del todo. Es que males acumulados tras años de Periodo Especial no dejarán de existir de la noche al día.

El Presidente ha hecho del contacto directo con el pueblo su estilo de trabajo. Él sabe que a veces en sus visitas intentan representar cosas que no existen, que en el afán de algunos de mostrar una buena imagen de los territorios visitados, aparecen establecimientos surtidos, para quedar desabastecido con la prontitud que se aprovisionaron.

Por lo pronto resta mucho para enrumbar definitivamente la economía nacional, mas las coordenadas están trazadas, y algo determinante: la confianza del pueblo sigue inamovible, ese que hace suya cada medida, y que jugará un papel decisivo en el desarrollo definitivo del país.

Tomado de: Dicen que la utopía…

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