Homenaje a la Dra. C. Alina López Hernández

Homenaje de LJC a la Dra. C. Alina Bárbara López Hernández

Por: Yasvily Méndez Paz

Hace días me pidieron unas palabras dedicadas a la Dra. C. Alina Bárbara López Hernández para un merecido homenaje en la sede de Ediciones Matanzas. La afamada editorial realiza este tipo de homenajes a escritores, editores, artistas, en fin, a personalidades que se destacan en el mundo de la cultura. En esta ocasión, Alina fue homenajeada por sus resultados como editora, cientista social, y especialmente por haber sido seleccionada como miembro de la Academia de Historia.

El homenaje comenzó con las palabras de Alfredo Zaldívar, director de la editorial, quien resaltó la significación que tiene para Ediciones Matanzas contar con sus servicios, expuso sus principales resultados como editora y sus valores como profesional. Leymen Pérez, poeta y editor matancero, leyó una semblanza donde resaltó su rigor profesional, preparación como cientista social, los aportes de su obra a la historiografía e hizo énfasis en su labor como tutora y profesora de Antropología Sociocultural. La conducción de la entrevista estuvo a cargo de Maylan Álvarez, autora de La callada molienda.

Según testimonios de los presentes, fue una entrevista muy personal donde Alina habló de sus preferencias en la cocina, cómo organiza su tiempo y otros aspectos de su vida. Alicia García Santana, escritora e historiadora, habló sobre sus dotes excepcionales como editora, resaltando no solo que critica las cuestiones formales de la obra, sino que realiza análisis de conjunto con los autores. También habló de la sencillez y profesionalidad con que Alina asume su trabajo y expresó que daría mucho más de qué hablar en el futuro.

En el acto estuvieron presentes estudiantes de las carreras Estudios Socioculturales y Periodismo en la ciudad de Matanzas, a los que ella impartió clases. Además, intelectuales que se han vinculado al mundo de la blogosfera gracias a los post que escribe para LJC. Algunos sostuvieron que lo primero que hacían en la mañana era buscar algún trabajo de Alina antes de comenzar el día. Como en aquellos momentos no pude complacer la petición realizada, hoy cumplo mi cometido. Aquí mis palabras para una profesora, colega y amiga.

Conocí a Alina en el 2003, cuando era estudiante de tercer año en Estudios Socioculturales y ella era mi profesora de Antropología. Hasta ese momento había tenido muy buenos profesores, pero Alina tenía cualidades especiales. Su rigor académico, sapiencia, lógica expositiva, exigencia y buen tino pedagógico para orientar y formar a sus estudiantes, la hacían una profesora excepcional.

Algo llamaba nuestra atención durante el primer semestre de estudios: un porcentaje elevado del grupo no tenía una idea clara del perfil de la carrera. Recuerdo a algunas llorando, pero la mayoría aceptamos que aquel era nuestro destino y debíamos asumirlo. A medida que pasaba el tiempo, la carrera nos hechizaba. ¿A qué se debía? A la formación recibida por los profesores del departamento de Marxismo Leninismo de la Universidad de Matanzas. Sin ellos, no lo hubiéramos podido lograr. Una de ellas fue Alina, sin dudas de las mejores profesoras que tuvimos durante nuestros años de estudio.

Alina Bárbara López Hernández recibe en 2007 el premio de ciencias sociales que otorga la Revista Temas

Aunque en aquellos momentos ser profesora no formaba parte de mi proyecto de vida, Alina siempre fue un ejemplo a seguir. Recuerdo con agrado sus conferencias, las lecturas de Malinowski, Boas, Tylor, Ortiz, por sólo mencionar algunos, y los debates que se propiciaban en clase. Su exigencia para la preparación y entrega de los trabajos finales nos hizo esforzarnos y ser mejores estudiantes. Fue mi tutora en la tesis de diploma, y descubrió en mí la escritora que llevo dentro.

Alina me enseñó la significación que tiene la formación académica y la coherencia con que debe asumirse, enrumbar cualquier tarea hasta el final por difícil que sea, la importancia de la lealtad detrás de un amigo, el trabajo en equipo y que el verdadero valor de la justicia es dar a cada cual según sus actitudes y capacidades.

Recibe pues, estas palabras, para quien siempre será mi profesora, amiga y colega de trabajo. Un humilde regalo entre párrafos, frases y mensajes que la magia de la tecnología esparcirá por Internet cual polvo en vientos de cuaresma. Merecido homenaje de la LJC.

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