¿Destruir la revolución?

Por: Miguel Alejandro Hayes

Si se le pone nombre, se le convierte en cultura, señaló Umberto Eco. En Cuba, un nombre que deviene en propio nos marca a todos: Revolución. Su presencia, es parte innegable de nuestra cultura. Las revoluciones tienen una existencia más allá de los hechos, habitan en la espiritualidad humana, y por ende, en su cultura. Mientras la nuestra habite ahí, seguirá viva.

Duras contiendas se llevaron a cabo contra un sistema colonial impuesto desde España y que no era querido por muchos cubanos. Esa lucha, determinó la forma de pensar de generaciones siguientes. Así, una década del 30 vio lo que se nombró como Revolución, irse a bolina. No se trataba de una cualquiera, sino de una hecha como aquella anterior que no sintió sus resultados totalmente: una lucha insurreccional, armada, que derrocara el orden social -pero el pueblo estaba en condiciones de sentir la protesta, la huelga, pero no esa revolución.

Para el año 59 la sociedad cubana estaba en un momento superior de maduración. Si bien es cierto que nunca se está listo para una revolución, en ocasiones se está en un  punto en que, o se realiza esta o se retrocede ¡Y llegó la revolución!, la que se había perdido antes. No se trataba de un nombre impuesto, sino que era aquel cambio que habitaba en parte del imaginario y que hasta entonces no había llegado.

Podrán aparecer los detractores y quienes de rosa colorean, pero algo es un hecho: muchos cambios hubo en la nación cubana -una revolución es un proceso en el que se cambia, más bien se subvierte, totalmente la sociedad-. Basta mirar la política, la educación, salud, y sobre todo la mentalidad de la gente, para apreciar las magnitudes de lo ocurrido luego de enero de 1959.

La Revolución no era ya la aspiración de unos pocos, se convirtió un fenómeno social. No es tan importante la cuestión de que si modificó esto o aquello, sino que pasó a ser -como signo que deviene en arbitrario y al igual que toda revolución-, un símbolo. Había sido antes solo un símbolo que estuvo esperando, recorriendo en el interior de la subjetividad social, hasta que al fin, se realizó.

Tuvieron que pasar muchos años para que Revolución, con un sentido, adquiriera un significado de dimensiones sociales movilizativas, donde la mayoría se sentía activa dentro de las transformaciones que en esta iban haciendo.

Pero una revolución ya realizada, imponía la necesidad de una nueva forma de pensarse a sí misma, y que esta vez no podía ser asociada al proceso de cambios propiamente, sino a la conservación de lo resultante de estos. La actividad de aquellos protagonistas visibles de la Revolución -las organizaciones y figuras que la encabezaban-, fueron la puntera de la actividad social que impulsó su nuevo significado -ese que conocemos hoy-.

Aunque el periodo de acelerados cambios se ralentizara, incluso se detuviera, Revolución pasó a ser un estado de cosas, un etapa de estabilidad de la historia; y aquellos hombres e instituciones, sus decodificadores, por tanto, sus dueños. Así, fue apropiada culturalmente.

Los proyectos o ideas que se planteen fuera de la Revolución y que no sean absorbidos socialmente bajo su sombra de símbolo, están condenados a perecer, y así lo demuestra “el éxito” que ha tenido en la historia reciente de Cuba todo aquello que se ha definido fuera de esta.

Como todo signo, la Revolución goza de autonomía. De ahí, que intentar ir contra esta, destruirla, será en vano. Quien sea portador de ese símbolo, del sentido que lleve a su significado, será quien vaya a la cabeza del proyecto de transformación social –para bien o mal-. El hecho de la permanencia del gobierno devenido de aquella Revolución, es evidencia de ser este quien ejerce el poder sobre ella a los ojos de la sociedad. Por tanto, de las dinámicas de disputas políticas solo se puede aspirar a ser, quien le de significado.

No se debe olvidar: las revoluciones tienen una existencia más allá de los hechos: habitan en la espiritualidad humana, y por ende, en su cultura. Mientras habite ahí, seguirá viva. Es por eso que a su capacidad de producir y reproducir esquemas de asimilación de la realidad –a pesar de no ser la misma de hace tiempo atrás-, le queda mucho dentro de la subjetividad social. Estamos hablando de un símbolo para la mayoría de los cubanos. Su destrucción, está bien lejos aún.

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Comments

  1. La historia de la humanidad demuestra que las sociedades avanzan en forma de abruptos cambios, la semilla de la inconformidad y los deseos de hacer las cosas de otra manera se van incubando en los miembros de cualquier grupo social por lo regular logra imponerse por cambio brusco, de revoluciones se habla creo yo desde la revolución francesa siempre en lo relativo a la forma brusca y definitoria para la sociedad en su conjunto, por las nuevas leyes que se toman al organizar la sociedad y el sistema de producción y distribución social con que se enfrenta el futuro.
    Muy de acuerdo con usted que la revolución Cubana fue el resultado de una necesidad social que un grupo de jóvenes impetuosos lograron darle forma y por la lucha armada lograran ese cambio postergado con anterioridad y con ello las necesidades de cambios y nuevas esperanza para sus ciudadanos ellos lograron cristalizarlas. Pero esa revolución con el paso del tiempo se institucionalizo, creo sus propios mecanismos de poder, reconfiguro la sociedad para cumplir con los preceptos y condiciones que el grupo de poder imponía acorde a sus intereses. Pero el tiempo, el implacable, deja su huella sin duda alguna, pues han dejado de ser un grupo de jóvenes y ha llegado a nuestros días prácticamente el mismo grupo de personas pero con nietos y bisnietos que cuidar, pero al mismo tiempo dentro de esa sociedad el paso del tiempo han generado nuevo conflictos, nuevas necesidades y creo que lo que más podemos ver hoy son esas nuevas formas de pensar que no se le han dado cabida ni respuesta en la revolución devenida gobierno institucional, y es entonces donde el desfase entre institucionalidad y expectativas hace que otra revolución ha de surgir, usted bien lo menciona cuando escribe “Si bien es cierto que nunca se está listo para una revolución, en ocasiones se está en un punto en que, o se realiza esta o se retrocede ¡Y llegó la revolución!”.
    Una aclaración pertinente, aunque siempre había considerado que lo menos traumático para la sociedad Cubana de hoy es si de alguna manera esa nueva revolución llega de la mano de nuevas figuras desde dentro de la propia revolución original, la dilación en el tiempo y sobre todo la falta de respuestas oportunas en modificar drásticamente el torcido camino de una economía cubana que por décadas hace aguas, compromete que esa solución sea posible, lo triste es que se pueden perder hasta esos grandes logros sociales que en su momento nos convirtieron en un país muy diferente en esta américa nuestra.

  2. No se entiende muy bien que quiere decir el autor con » El hecho de la permanencia del gobierno devenido de aquella Revolución, es evidencia de ser este quien ejerce el poder sobre ella a los ojos de la sociedad.»

    ¿Podria aclararlo?

    1. Sí, claro. Me refiero a la conocida identificación entre gobierno y Revolución. Para mucha gente, son lo mismo. Vemos todo el tiempo que inconscientemente se le llama contra-revolucionario al que se le opone al gobierno. Por eso es el «dueño».

  3. La revolución … con la revolución … fuera de la revolución … ¿que es la revolución? … ¿quien define la revolución? … ¿quien toma decisiones por el bien o mal de la revolución? …. ¿de verdad hubo una revolución en Cuba? …. ¿cuanto dura la revolución? ….. ¿cual es el propósito actual de la revolución?

    1. Buen día Carlos. Entiendo sus preguntas. Sin embargo, me refiero a la revolución como símbolo, como parte del imaginario popular. Sabemos bien que un país altamente burocratizado no está en proceso de Revolución. Incluso, dentro de LJC ya se han publicado textos sobre ello. Esta etapa, posterior a la Revolución, y no «en Revolución», en el imaginario popular ( el mismo que voto Sí no por el texto propiamente, sino por «La Revolución») vivimos en Revolución.
      Si bien desde un punto de vista positivista( y no es una ofensa ) ya no vivimos en Revolución, eso no quiere decir que socialmente se vea así.
      Creo que señalo a idea en el post, quien quiera un cambio en Cuba, no puede negar la revolución, tiene más bien, que apropiarse de ella. Eso se hizo, y funcionó.

        1. Los datos en mi municipio no están muy buenos. Como mínimo en la noche comentare todo cuanto pueda ( espero no sea tarde)

      1. Respetuosamente, no entiendo el artículo. No alcanzo a dilucidar si el autor hace un acercamiento pragmático a la relación del «nomine» Revolución con el uso semiótico que le damos en Cuba. Tampoco logro entender si ese análisis es diacrónico o es sincrónico. Porque si vamos a hablar de relación entre significante-significado, su resultante concreto sería finita desde el punto de vista diacrónico -en tanto su uso es arbitrario, como aprendiéramos del buen Saussure- (Ya sé que me van a señalar que vuelvonal siglo XIX). En fin, que ningún símbolo es eterno desde el punto de vista pragmático, ninguna simbolización es inamovible -como sugiere el autor-, en tanto sus poderes denotante y connotante dependen del contexto. Aun cuando se haya mantenido invariable, por ejemplo, el nomine CRISTO se ha ido negando dialécticamente con el transcurso del tiempo, tanto en el SIGNIFICANTE como en el INTERPREANTE en la medida en que se ha desarrollado el saber científico y filosófico. Ciertamente queda en el imaginario social un remanente, digamos, esencial de su interpretación primitiva, pero ni Cristo ni el cristianismo tienen el mismo significado hoy que hace 500 años. De tal manera, el representament REVOLUCIÓN también será negado dialécticamente en el imaginario social cubano, aun cuando mantengamos el nombre al proceso subsiguiente. Y así una generación le indexó a REVOLUCIÓN los connotantes GLORIA, LIBERTAD, JUSTICIA, otra generación podría podría indexarle perfectamente los connotantes CHOTEO, INMOVILISMO, INEQUIDAD.
        Desde el punto de vista sincrónico se ve a simple vista que REVOLUCIÓN no adquiere el mismo sentido en quienes tienen un auto asignado, una casa en una zona congelada y ni siquiera tienen que preocuparse por el salario porque no lo necesitan, que en quienes tenemos que hacer malabares para llegar a fin de mes, o en los emigrados, o en los que no son emigrados pero se pasan largas temporadas trabajando fuera de Cuba…
        Y todo representament que no sea codificado de modo homogéneo conduce a contradicciones, y toda contradicción, tarde o temprano, conduce a la destrucción de ese representamente, o su sustitución o sea: su negación dialéctica.
        De tal modo, hablando como los locos y reconociendo mi insuficiente lucidez para entender el artículo, me aventuro a afirmar que la Revolución Cubana, como todo proceso social desde que la humanidad es humanidad, nació, ha crecido, caerá en decadencia y morirá, será negada dialécticamente, y esa dialéctica espiriforme traerá consigo un retroceso antes del salto, en la realidad y también en la subjetivización de esa realidad.

        1. Ahora le respondo: el signo es autónomo, según se aprecia en Signo, de Eco. Lo que se traduce en que la relación signica posee cierta autonomía, justo por el movimiento social, donde cambiar significado, signicante, código…
          Mi texto va, de que el símbolo Revolución, que es lo mismo que decir un signo arbitrario, es algo a lo que le queda mucho en el imaginario popular. Hablo de la cuestión semiótica ( se nota), no de los cambios sociales propiamente.
          No dije que los signos son eternos.

          1. Digamos, Miguel Alejandro, que yo me pierdo en la reducción «como todo signo, la Revolución goza de autonomía…» y no, lo que goza de autonomía es su poder significante, pero no su representament en tanto este depende del contexto, del sistema de códigos que le adjudica sentido. Lo que le da autonomía al símbolo «Revolución» es sus diversos sentidos en el interpretente determinados por los éxitos o fracasos del proceso objetivo. Una vez perdidos esos sentidos, o superados por el devenir hostórico, se agota su potencial pragmático favorable al proceso objetivo que lo engendró. ¿Cuál es el potencial pragmático del símbolo Revolución Francesa respecto a la circunstancia real que lo engendró? Ninguno. Ergo no podemos decir que la Revolución Francesa está viva aun cuando culturalmente tenga un innegable simbolismo.
            Entonces tengo que discrepar con su postulado puesto que generar cambios «en nombre de» la Revolución, o manipulando el símbolo Revolución, no garantizaría per se en mi opinión el exito programático, ni la sostenibilidad de ese éxito, si la realidad no sustenta sus sentidos. Decir una y otra vez que tales acciones o medidas de la Revolución tendrán como resultado, por ejemplo, la soberanía alimentaria; tarde o temprano harán cambiar el representament REVOLUCIÓN de la confianza a la decepción, de la esperanza a la frustración, del apoyo al rechazo.

            1. Perdón, debí decir: «Decir una y otra vez que tales acciones y medidas de la Revolución tendrán como resultado la soberanía alimentaria Y NO LOGRARLO…»

            2. Si desea en otra ocasión debatimos de semiótica. Una cosa, según Eco, el signo es autónomo.
              Usted, en su respuesta, asume otro paradigma de semiótica

              1. Caramba, Miguel Alejandro, pero si yo estoy tratando de entender desde el modelo semiótico-informacional de Eco, desde la concepción de que el signo tiene carácter secundario y se limita a establecer la relación entre una unidad de contenido y una unidad de expresión, determinada esa relación por la cultura y la sociedad, o sea, por la realidad subjetivada, y la realidad misma. Pero en fin, dejemos la semiótica para otra ocasión. Gracias por su tiempo.

              2. Bueno, vayamos al nexo de nuestros puntos. El signo, como toda forma, es autónomo. Es decir, el signo como unidad de significado-significante, cuya separación solo es metodológica ( también en Derrida se desarrolla así), es autónomo como expresión de la actividad social ( condición, ver Condición en Ciencia de la lógica en Hegel) que lo genera.
                En pocas palabras, la autonomía del signo, es la misma autonomia de la forma que se plantea en Aristóteles. Y no es más que la autonomía de los modos de organización de una esencia relación.
                Evidentemente el contexto social, determinará el sentido del signo, pero hablamos de la autonomía del signo en cuanto estudio respecto a si mismo, de la relación de ambos polos mencionados. Donde no se toma uno de estos como punto de partida, sino la unidad indisoluble de ambos. Y sobre todo, y es mas importante que las líneas anteriores, es que dicha autonomía se refiere a que el signo se mueve ( palabra arbitraria esta que usé) en ajuste a su condición ( fundamento de este, que es la actividad social). Por tanto, el proceso signico depende de la propia actividad que lo genera. Por lo que la autonomía del signo, no es más que una lectura desde el punto de vista de los signos de la actividad social. Los movimientos de la actividad, como se organizan en su forma, se entienden como autónomo, y no es más que la idea de que a esta no se le puede imponer otra forma que no sea la que genera. Ejemplo, capítulo 25 del capital ( Intentar crear una sociedad donde sus capacidades productivas ( hombres y tierras en este caso) generaban otra. De la misma manera, la autonomía del signo, no es más que un reflejo de la actividad que lo genera. Que no es más que la autonomía del signo es la autonomía del modo de organización de la actividad que lo genera, la autonomía del modo en que se organizan los signos de un tipo de actividad ( esta última idea es el resumen), de ahí, que se diga con razón, que cada nueva etapa histórica genera su propio sistema de signos ( tuvimos los conpañero(yo lo uso aún), gusano, algunos buenos, otros malos).0
                Perdón pro la transgresión por momentos a Hegel. Es que este señor alemán es un maestro del estudio de la forma, y para el signo es importante. Por otro lado, el Eco reconoció en la teoría del valor de Marx una teoría del signo ( la de Eco, básicamente). Y aquella teoría del valor o signo, se hacía desde aplicar a Hegel. Y esa es mi pequeña justificación de ir de uno a otro.
                Me disculpo por la extensión.
                Interesante el debate. Si algún comentarista desea quejarse de este aparentemente improductivo debate, me disculpo.

  4. Un saludo desde la República de Angola a los amigos y comentaristas de LJC. En los últimos meses se me ha hecho imposible participar por razón del viaje y no disponer aquí de una máquina. Poco a poco me he ido estabilizando y espero paulatinamente volver a participar. Abrazos a todos

    1. @ELP
      Leí el comentario hace un par de días y quería poner algo pero no he tenido oportunidad. Me alegra esa salida a Angola…. sé que es mucho preguntar por el motivo de ese viaje y estancia tan lejos de la isla, pero uno no cambia y estoy convencido de que es algo interesante y ligado con el socialismo cubano.
      Saludos

  5. Lamentablemente, Hayes, no concuerdo con Usted. La Revolución de Octubre, encabezada por el POSDR ala Bolchevique, fue una revolución genuina y dirigida por V.I.Lenin. 70 años más tarde, las masas populares de la entonces Unión Soviética, asistieron a su desaparición y aplaudieron el retorno al Capitalismo y prefieren, aún hoy, este sistema que el «Soviético» supuestamente de Obreros y Campesinos.
    Allá, como aquí, el ideal socialista fue traicionado y desde la cúpula se incitó al retorno capitalista y con ello, se destruyó la Revolución.
    Sucede que esas revoluciones genuinas fueron secuestradas y convertidas en propiedad personal de individuos o grupos «preclaros» y junto con la Revolución, la Patria, también pasó a ser propiedad de los «autores».
    Las masas, adoptaron según la óptica de esos «preclaros», la dualidad de pueblo (para convocarlos a la defensa de las ideas de los «preclaros» y que siguieran en el ensueño de promesas muchas veces incumplidas por el «ahora sí») y población para hacerlos culpables de todo lo que les ha salido mal. Esa misma población que es la que verdaderamente crea las riquezas, ya sean mayores o menores, y esa riqueza no se crea en los órganos superiores de dirección administrativa o política, pero son los que disponen de ella a su albedrío (enterrando millones de pesos en ideas y proyectos absurdos) y si bien son los creadores de la riqueza, los culpan de todos los males y errores que cometen los que dirigen y quienes piensan que «la Historia los Absolverá» y el futuro demostrará que esta vez, la Historia no los va a absolver.
    Las revoluciones no pueden serlo si no son realizadas por las masas y cuando quienes la dirigen, las traicionan, las masas le retiran todo el apoyo que antes le tuvieron, pero el Estado, apropiado tambien por los «preclaros», como órgano represivo que siempre es, se vale de su fuerza para acallar los reclamos de esa masa e imponer sus designios, si es necesario, a fuerza de fuego y sangre.

    1. Muy de acuerdo con su comentario Jagger, es exactamente lo que ha ocurrido en la isla. Una fotocopia fiel de Rebelión en la Granja de Orwell.(y eso que cuando se publicó la obra (1945) todavía no había revolución en Cuba).

    2. Esto está lleno de tipos revolucionarios de verdad, de los que sí saben cómo se hace una revolución…
      #Mueleros
      Tatu

      1. @Tatu
        Es muy interesante «estudiar» la evolución del foro del blog a lo largo de los años. Ya dije tiempo atrás que cerraba mis colaboraciones con el blog basadas casi todas en hablar un poco de la blogosfera cubana, pero dan ganas de ir escribiendo «la historia» el blog y cómo han aparecido desde hace poco los tipos revolucionarios de verdad que aplauden, felicitan, se adhieren, etc… y son tan próximos al socialismo cubano como lo es pueda ser mi coterráneo Felipe González que sigue hablando mal de Cuba, se supone por intereses económicos que le reportarán pingües beneficios..
        Cuando uno estaba activo Acerca de Cuba… ya siguió un poco las andanzas del vividor González, entonces con «la nenaza» ,según el Clan de los Leopoldos, de Henrique Capriles

        ¿Qué hacía Felipe González con Henrique Capriles en Bogotá?

      2. Sr. Tatu, Usted, que no sé yo quien es, al parecer nos tilda de «mueleros» e ironicamente nos dice «revolucionarios de verdad» y que » sí sabemos cómo se hace una revolución» no imagina el apoyo y esfuerzo día a día por esa Revolución, la Cubana y en Cuba. Pero, ojo! Lenin Moreno los hay donde quiera y no porque esté en el poder (más alto o mas bajo, pero hasta con elecciones) están comprometidos con el pueblo y población, por si acaso, y la Quinta Columna no es a 90 millas, es aquí.
        Díaz Canela repite que el cuadro tiene que tener sensibilidad humana y cultura del detalle. Aunque soy ateo, me adscribo a las palabras del Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir…
        Vive Usted para servir? A quién?

    3. Jagger. Concuerdo con muchos puntos de su comentario. Pero le pregunto, con que no está de acuerdo? Le digo porque no veo la contratación ente lo que usted plantea y el post.
      Estamos de acuerdo en que las revoluciones pueden ser tracionadas, en el sentido de que su vanguardia la traicione. Pero no podemos pensar de la manera de Stalin de que el sujeto social asume los cambios sociales automáticamente. Por eso, si, para el caso cubano la vanguardia ( o la nueva vanguardia, no importa), ha traicionado (hubo intercambio de post entre Yassel y René Portuondo( de la Trinchera) al respecto), peso no quiere decir que el pueblo ( o la palabra que se prefiera), se de cuenta automáticamente. En cualquier caso, ese proceso tarda un poco. Los hechos no son asimilados a la velocidad que ocurren por la subjetividad social.
      Saludos.

  6. // ¿Es o no es? //

    Grupito de abusadores que mantiene el control del País a base de la fuerza, métodos mafiosos, demagogia y secretismo, apoyado por su militancia de fanáticos, sometidos y favorecidos.

    1. «grupito de abusadores que mantienen el control … a base de la fuerza, métodos mafiosos, demagogia..» este obviamente está hablando de Marcos Rubio y demás odiadores miameros. De acuerdo contigo.
      Tatu

  7. No hay dudas de la trascendencia del legado de la Revolución de 1959 ni de la vigencia de sus transformaciónes políticas, económicas, sociales, culturales y hasta antropológicas. Lo que somos como individuos y como nación es resultado de la Revolución encabezada por Fidel Castro y los demás rebeldes. Claro que hay que agregar también otros hitos históricos que configuraron y reconfiguraron la nación cubana.

    Ahora bien. Desde el punto de vista historiográfico, las revoluciones son procesos de cambio radical que transforma o substituye el régimen político contra el que se revela por uno nuevo. En otras palabras, se refunda el Estado bajo un nuevo régimen. No existe una sola revolución sin un límite espacio-temporal. Ocurren en un lugar y tienen una duración determinada. Puede decirse que el auge de una revolución concluye con la institucionalización del nuevo orden impuesto. En esa lógica, la Revolución cubana, en términos estrictamente históricos, concluyó en la década de 1970, más precisamente en 1976 con la promulgación de la Constitución Socialista.

    La forma como el término revolución ha sido usado en el discurso oficial cubano, la forma como la sociedad lo entiende y lo evoca es un asunto diferente. Tal vez, hemos convertido a la Revolución en una presencia etérea y constante que emula, digo yo, con la Virgen de la Caridad del Cobre. Con la salvedad que Cachita no hace distinciones entre cubanos, mientras que los sumos sacerdotes de la Revolución siempre reafirman quienes están dentro y quienes están fuera. En manos de esos sumos sacerdotes la Revolución no es solo es más grande que ellos mismos, sino que se eleva por encima de el país. Ella es el país.

    Habría que preguntarse el porqué de esa idolatría. No digo esto con malidicencia, sino pensando en la antigua URSS, China, Vientam, Francia o los EUA, tras la consolidación del nuevo régimen, la revolución fue vista como un hecho del pasado. En cambio, la Revolución cubana, ese ente abstracto es hasta fuente de Derecho. Increíble.

    Yo creo que el uso y el abuso del término Revolución se debe:

    a) la necesidad de mantener a la sociedad constantemente mobilizada para la concreción de diferentes metas. Mencionar a la Revolución o decir estamos en revolución da una sensación de transformaciones constantes, de dinamismos, de necesidad de avanzar para alcanzar objeticos

    b) la carga simbólica del término, da legitimidad a su liderazgo. Su carácter épico matiza los errores y los fracasos. La revolución estaría por encima de todo eso y en ella debemos pensar, sobre todas las cosas. En eso se asemeja con la religión, no porque ellas curas y pastores corruptos, la religión debe ser condenada.

    1. Alexei, concuerdo contigo ( y más gente), la revolución concluyó en el 70. Vivimos en la post Revolución. Pero se creó la cultura de que vivimos en La Revolución. Es un hecho objetivo. Las causas para ello son muchas, y se pueden leer desde muchas ópticas… A mí me gusta el Gramsci-Althusser de aparatos ideológicos del estado, por ejemplo. Pero más que las causas, las condiciones para ello . Es decir, sí ha habido mecanismos que han generado ese uso de Revolución, ha habido las condiciones sociales, capacidad de recepción y asimilación de discurso que lo permitieron. Se hubiese podido, socialmente darle un uso diferente. Yo creo que el problema no está en la cultura de vivir en Revolución si es util a un proyecto de nación, sino que el problema está en que este símbolo sea secuestrado por un grupo de personas…y que no vaya bien

  8. Creo que las revoluciones pierden su legitimidad cuando sus líderes le quitan al pueblo en nombre de estas el poder que este siempre debe tener de elegirlos democráticamente. Es lo que siempre ocurre de una forma u otra y es por eso que terminan siendo dictaduras. Suena fuerte la palabreja y muchos me van a criticar, pero busquen sin prejuicios los conceptos en los diccionarios y me dicen después.
    El pueblo siempre debería tener el derecho de elegir entre todas las alternativas posibles, sin esquematismos, porque son alternativas que nacen de él mismo y ninguna sabiduría es mayor que la del pueblo (incluida la de equivocarse al elegir).
    Todas las revoluciones comienzan con causas muy nobles y ampliamente apoyadas por el pueblo, pero en la práctica se transforman y traicionan u olvidan su objetivo principal que es la felicidad del pueblo que las ejecuta. ¿Por qué ocurre esto? Pues porque para entonces ya el pueblo está obedeciendo la voluntad de alguien que los «guía» cual si fuera un rebaño de ovejas estúpidas, que les hace creer que lo que él quiere, es lo quieren ellos (o la voluntad de la revolución), que acalla las voces disidentes, controla medios de producción, de comunicación, en fin un dios al cual no pueden remover porque también les ha quitado toda posibilidad real de hacerlo.
    Creo que una revolución (o lo que sea que este represente) debe ser una opción mas sobre la mesa de conjunto con todas las otras posibles para ejecutar un fin común: la felicidad y bienestar del pueblo. también creo que deben ser opciones revocables en el tiempo si no dan el resultado esperado e intercambiables por otras «siempre elegidas por el pueblo».

  9. Una vecinita..14 years old…me pregunto’…-que’ pasa?!!!
    Le dije, no te preocupes, discusiones de estetas.
    Es que ella es nieta de comunistas italianos…y nadie le ha explicado, ni pretendido explicar,
    Con 6 visitas a Cuba -esa chiquilla- en su corta edad.,,me ha dado un bofeton.
    Y eso que no soy comunista. Quisiera serlo. Aun, de viejo, intentandolo. Solo

    1. @Big Point
      Ese comentario me llama la atención. Habría que desarrollarlo porque quedan cosas en el aire… ¿A qué se refería la adolescente?… y así varias preguntas….

  10. Lo más importante de todo esto…La revolución todavía habita en el imaginario de la mayoría de los cubanos, como símbolo de un proyecto de país. Yo presiento, que eso todavía durará tiempo. Estamos de acuerdo en ello?

    1. @Miguel Alejando

      Si la Revolución Cubana, » todavía habita en el imaginario de la mayoría de los cubanos», ¿qué pasa fuera de Cuba?
      Yo diría que pese a que aún se mantiene la propaganda anti comunista basada en el desprecio de EEUU hacia la revolución cubana y la falta de información generalizada en la mayoría de ciudadanos de todas partes, Cuba sigue siendo a los ojos del mundo, un pequeño país, que se libró de un dictador, que es llamada «la isla comunista» por las derechas de todo el mundo y que pasan los años y esa revolución sigue con pocos cambios, porque sigue habiendo un solo partido, por lo tanto no hay elecciones al uso en la mayoría de países civilizados.
      Como no vivo en Barcelona, he regalado unas entradas al concierto de Silvio y la Orquesta Filarmónica de Cuba a celebrar el próximo 14 de mayo.
      Esas miles de personas que irán, que la inmensa mayoría no son comunistas, ni marxistas, ni defienden en ninguna parte el socialismo cubano… ¿qué verán en Silvio y el resto de artistas cubanos? ¿Verán a una persona que vive en Cuba «en Revolución», que es consecuente con lo que eso significa, o verán a un artista más? Estoy seguro de que de un modo u otro, esa gente sabe, milllones de personas en todo el mundo saben, que Cuba es un país diferente, no solo por el hecho de su monopartidismo y su democracia participativa a contra corriente de la mayoría de países, sino por el hecho de que «todo es distinto» y eso no se da por inercia, sino porque la tarea de defender la Revolución, eso no está en el imaginario, está en el quehacer de milllones de personas, porque si no fuera así… hace años que hablaríamos de forma muy distinta del país codiciado y explotado por la España de los Borbones, por los EEUU de siempre, etc…

      1. Oiga, pero usted cree que con decir que está en el imaginario, yo estoy demeritando algo? Decir que la Revolución habita en el imaginario es de los mayores logros de esta, que es una idea las ideas del texto. Dónde donde podría ser mejor que habitará en la gente que en su imaginario…?

        1. Estimado Miguel Alejandro: supongo que tu comentario de hoy, publicado a las 8:52 se refiere a un servidor. Si es así, decir que en absoluto he dado a entender que decir que el concepto, la idea, el signo, lo que sea, está en el imaginario colectivo del pueblo cubano supone demerito alguno. No he dicho eso para nada y además suscribo esas dos ideas de que ese imaginario habita en la ciudadanía y ¿dónde mejor puede estar alojada la pertenencia a un proceso como es la Revolución Cubana, que en su imaginario? Todo eso lo suscribo.

          1. Le preguntaba porque no había entendido bien el comentario, mi comentario no era con mala intención.
            Y le comentaba lo otro, porque no sé qué pasó, que le estaba comentando a Giordan, y de pronto aparecía el comentario disperso.

      2. Por cierto mil blogs, disculpe usted. Este comentario que responde, no se cómo se lee en seco, pero es el último comentario en los que respondía a Giordan. Por tanto, debe leerse después de lo último que le respondí a Giordan. Saludos

        1. Ahora sí tengo un problema de comprensión de tu comentario, MA Hayes… No conozco la expresión, «leer en seco» y tampoco capto la relación entre lo que digo y un comentario dirigido a Giordan Rodríguez…

          Al grano: he leído de nuevo el post, me parece un buen texto, estoy de acuerdo con lo que se dice y a pesar de que las redes sociales están hoy siendo protagonistas de debates, comentarios aportados con la agilidad de verse inmediatamente publicados, los blogs siguen siendo unos espacios válidos y la prueba es la importante cifra conseguida hace pocos días de unas 5000 vistas (un número menor de visitas) en 24 horas: concretamente eso ocurrió el pasado miércoles cuando el dato de Estadísticas en portada señalaba la cifra de 4.491.329 visitas

          1. Bueno, esto me recuerda a un monólogo del Maestro de La Tejera. Nada, le digo.
            Mi comentario, casi sobrante, indica que unos de mis comentarios en diálogo con Giordan, que debía aparecer debajo del comentario de este al que le daba respuesta, apareció debajo de otro comentario que no era el correspondiente. Lo cual, puede traer el efecto de descontextualizar. De ahí que use leer a secas, que si bien no será una frase catedrática o de uso aceptado, es la expresión que use para una lectura descontextualizada ( en este caso, leer mi comentario sin Seguir la serie en la que se inserta (debate con Giordan)). En pocas palabras, solo aclaraba sobre mi comentario.

  11. Siempre he pensado lo y lo he reflejado en mis comentarios mas de una vez que el 1970 fue el anno que debio haber hecho de «pivot » en la Revolucion. Mantener las conquistas y cambiar lo que no habia dado el resultado esperado introduciendo no ya de forma abrupta ni agresiva, medidas cada vez mas practicas e inclusivas.
    El problema es que ibamos a hacer con Fidel entonces?.

  12. Es decir, haber llegado hasta ahí, es algo extraordinario y garantía de la conservación del símbolo ( y de cosas que sostienen el símbolo).
    En otras palabras: que viva en el imaginario, es que mucha gente en Cuba cree en la Revolución…. En cuál? Para la mayoría en el gobierno, para otros, en otra parte.
    Sobre el exterior, no se, no me atrevo a hacer un balance sobre cómo se ve Cuba desde afuera ( nunca he salido del país, y tampoco me atrevería a generalizar tanto)

    1. Manuel Alejandro, si su premisa es que mucha gente cree en el símbolo REVOLUCIÓN siendo este autónomo de la COSA EN SI, o sea, de la Revolución y sus realidades, entonces estoy de acuerdo puesto que es una verdad de Perogrullo como mismo, por ahí, mucha gente que cree que la tierra es plana, las vacunas son prejudiciales, y billones creen que Dios existe.
      Pero la última oración de su artículo no me deja claro si la Revolución que usted plantea está lejos de destruirse es LA COSA EN SI o el SÍMBOLO. Si se refiere al SÍMBOLO, arriba le puese el ejemplo de la Revolución francesa: el símbolo perdura, si, pero en su constante mutación significante-interpretante. Si se refiere a LA COSA EN SI, tengo la sospecha de que quienes ahora mismo toman las decisiones en este país, la están deshruyendo, pero entiendo que eso sería tema de otro debate. De cualquier modo, en lo personal me queda muy claro, clarísimo, que mientras más se aleje el símbolo en este caso de LA COSA EN SI, mayor es la estafa. Creo que al fin entendí, y pude extraer mis conclusiones. Gracias de veras.

  13. Aún no acaba en día en Hispania, pero sí es hora de cerrar la máquina infernal… y hablando de la palabra Revolución, decir que muy posiblemente sin la Revolución Cubana, un proceso de menor entidad que otras revoluciones sociales tan determinantes como las revoluciones burguesas del XIX, la revolución socialista en Rusia, en el XX, la iraní más tarde… hoy las proclamas políticas, las ideologías progresistas, no tendrían el impacto que tienen y anoto un ejemplo de hoy mismo. Recibo una comunicación del movimiento Our Revolution y leo..

    When we stand together there is nothing we cannot accomplish.
    Our Revolution will reclaim democracy for the working people of our country by harnessing the transformative energy of the “political revolution.” Through supporting a new generation of progressive leaders, empowering millions to fight for progressive change and elevating the political consciousness, Our Revolution will transform American politics to make our political and economic systems once again responsive to the needs of working families.

    ¿Tiene la Revolución Cubana algo que ver con las proclamas que reivindican un cambio en el modelo social, una defensa real de la clase trabajadora, aunque en EEUU ese término cueste aceptarlo y se lee: «familias trabajadoras» ? Por supuesto que la revolución de los barbudos, del Che, !habemus signus¡ marca un antes y un después en el mundo obrero, en sus luchas por la justicia social.

    El desprestigio de las clases políticas que reivindican una democracia representativa y ya el ejemplo del Asno de Trump es la monda… es evidente, pero nadie quiere reconocerlo porque supone dar el brazo a torcer, ceder en el machaca machaca de la bondad de las urnas en elecciones partidistas o en que las monarquias sigan ahi en pleno siglo XXI…modelos obsoletos que es difícil de cambiar…

    Son años y años de desprestigio de la clase política pro partidista en Hispania… Google: desprestigio de la clase política CIS

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