La nueva religión

Por: Alina B. López Hernández

En un artículo anterior valoré como inoportuna la campaña publicitaria lanzada por la UJC el verano pasado, que demandaba disfrutar Cuba con alegría precisamente cuando se percibía un arreciamiento de la crisis económica. Al ver la campaña pre-congreso que concibieron para el 4 de abril pasado, mi sugerencia es que despidan al equipo de relaciones públicas de la organización.

Acabamos de vivir un período de efervescencia cívica, debates y controversias sobre la nueva Constitución. Se afirma que ya inició el relevo generacional. Se hace referencia constante en los medios al carácter revolucionario y combativo de la juventud cubana. No obstante, esta campaña parece más un culto religioso con matices mesiánicos —que incluye una velada en Tierra Santa—, que la rememoración de un político considerado ideológicamente afín al marxismo.

Se desconoce la determinación del propio Fidel, dada a conocer tras su fallecimiento, de no hacer de su figura un foco de culto

No es la primera vez que un objeto atribuido a una figura histórica se entrega como alegoría. El machete de Máximo Gómez, por ejemplo, se otorga en Cuba a personas e instituciones cuya obra y desempeño hayan trascendido. Pero entre un machete y una cuna como emblemas existen significativas diferencias.

El primero posee resonancias heroicas, nada de interferencias divinas ni mucho menos, puro valor y coraje para enfrentar a ejércitos mejor armados… y vencerlos. Eso sí transmite un mensaje, codifica una idea aglutinadora, que a fin de cuentas es la función de un símbolo.

De la segunda no logro comprender el sentido alegórico. En una cuna un niño simplemente puede yacer y dormir, funciones necesarias para la vida de cualquier persona. Hasta donde recuerdo, solo un niño realizó un acto heroico en su cunita: Hércules cuando liquidó a las serpientes, pero eso es parte de la mitología grecolatina.

La cuna fue entregada como “símbolo de continuidad”. Mi pregunta es sencilla, ¿qué paradigma podemos recepcionar de un bebé de pocos meses? Si hubieran entregado la réplica de la comandancia de La Plata, o un arma personal de Fidel, hubieran sido más consecuentes. Sin embargo, la cuna enfatiza en la idea de que debemos agradecer el simple hecho de que el líder naciera. Esto contradice la dialéctica marxista y sus categorías de casualidad y necesidad.

Secretariado de la UJC entrega réplica de la cuna de Fidel y Raúl al Primer Secretario del Partido de Holguín. Foto: Roberto Suárez/JR

A cambio propongo que sea entregado un micrófono como símbolo. Quizá entonces la Secretaria General de la UJC sea capaz de improvisar un discurso motivador y elocuente, como era característico del gran orador que fue Fidel.

“Nuestros enemigos, en la guerra cultural e ideológica que nos hacen, apuestan por la desunión y el individualismo”, afirmó Susely Morfa en el acto. Considero que además de cuidarnos de los adversarios, potenciales y reales, la organización se mire por dentro y se ajuste más a los tiempos que vivimos y a las exigencias de las jóvenes generaciones.

La convocatoria a un “congreso transformador” no se relaciona en lo absoluto con la imagen tradicionalista y cuasi religiosa de la cunita. Bien criticaba Engels al líder proletario Weitling, fundador de la Liga de los Justos, por intentar conducir el comunismo por las vías del cristianismo primitivo. Nuestra UJC parece presta a lo mismo. Al menos ya tenemos pesebre.

Para contactar con la autora: alinabarbara65@gmail.com

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