Los claroscuros de la juventud cubana

Por: David Noda García, estudiante de Periodismo

¿Que la juventud está perdida? ¡Cuánta repulsión me causa oír esta frase! Quienes dicen esto es porque quizás se escandalizan con esas “cosas” de los nuevos tiempos que antaño resultaban inverosímiles: quizás la moda, la música o las maneras más liberales de comportamiento. Los jóvenes son un producto de su tiempo, y son precisamente esos que critican la juventud de hoy los que crearon el actual contexto o posibilitaron su desarrollo.

Lo cierto es que no hay razón para el pesimismo. La situación es más un adormecimiento, un estado de superficialidad y apatía hacia los roles que debe asumir. Pudiera decirse que la juventud descuida sus deberes para con la sociedad y se enfoca en aficiones, en perspectivas y en intereses poco provechosos. Esto sí que es preocupante, aunque no irreversible.

Lenin dijo en “Tareas de las Juventudes Comunistas”:

(…) las tareas de la juventud en general y de las Uniones de Juventudes Comunistas y otras organizaciones semejantes en particular, podrían definirse en una sola palabra: aprender (…)

Lenin otorga una importancia vital a la preparación de la juventud, reconoce que la voluntad sin instrucción puede conducir por caminos erróneos. En este sentido la Revolución Cubana cumplió con el postulado leninista a través de la Campaña de Alfabetización y un programa educacional gratuito y de calidad. Sin embargo pienso que la alfabetización debe verse como un proceso en constante evolución, no es solo el saber leer y escribir, la alfabetización debe alcanzar dimensiones aún mayores:

Dimensión tecnológica: Es imperiosa la necesidad de insertar a la juventud cubana en la acelerada revolución tecnológica que se opera a escala global, capacitar la fuerza laboral para favorecer una rápida adopción productiva de estos adelantos. Si bien este proceso requiere de grandes inversiones es imprescindible para la consolidación de una infraestructura económica competente. Podrían promoverse con ese objetivo los intercambios con universidades extranjeras, cursos de posgrado, etc.

Dimensión informática: estamos conscientes de que la informática ha revolucionado al mundo, sabemos de su alcance, de las posibilidades que ofrece, y también de sus demonios. Primero que nada debemos lograr un acceso masivo a la red. En ese sentido se está avanzando, si bien estamos lejos de cumplir con la demanda que se requiere, en especial en la esfera educacional. Hay que lograr que cada escuela del país tenga acceso a la red de redes. Pero también debemos asegurar a través de la educación un uso responsable de este medio. También ello requiere de grandes inversiones ya que para la ejecución se requiere una gran cantidad de equipos. Sin embargo se debe priorizar e ir avanzando de forma gradual en ese sentido.

Dimensión comunicacional: nos encontramos en la era de la información. Hoy más que nunca la comunicación tiene un alcance fundamental que se subestima a mi juicio en ocasiones. La información fluye a través de nuevos formatos, utilizando también códigos nuevos. Aquí la alfabetización habría que dirigirla a la gestión de la información por parte de los consumidores.

Debe dársele a cada individuo las herramientas para saber escoger con responsabilidad y acierto sus fuentes, contrastarlas y discriminar aquellas que según su juicio crítico no ofrecen confiabilidad. Es precisamente ese juicio crítico el que se debe formar en la juventud para prepararla para el caos informativo que hay a su alrededor.

Dimensión cultural o ideológica: La cultura es a mi juicio el mecanismo de control social más sutil y efectivo que existe. En la actualidad existe una poderosa industria cultural que crea patrones estéticos, ideológicos, y sociales a escala global; una industria cultural que sustenta al modelo capitalista promoviendo el consumismo, la pérdida de las culturas e identidades locales, el individualismo y otra serie de valores que por el bien de nuestro sistema social deben ser evitados.

Por supuesto que no escapamos a la influencia de esta poderosa maquinaria, ejemplo de ello son la música y las novelas y series que consumimos todos y fundamentalmente los jóvenes como sector más expuesto. Es impresionante el terreno que han ganado estos productos banales y mediocres dentro de nuestra sociedad. Esta situación es posiblemente la más difícil de enfrentar y quizás la más apremiante porque deshumaniza a la juventud, y es la juventud precisamente la llamada a construir la sociedad futura.

Se debe promover el gusto por la buena música, por la lectura de los clásicos, por el teatro, la pintura, el buen cine, y sobre todo elaborar productos nacionales de calidad. En ello la crítica artística debe hacerse sentir y las instituciones educativas tienen que proyectar acciones dirigidas a crear en los jóvenes una conciencia cultural que les permita oponer resistencia a los mensajes nefastos que reciben a diario.

“(…) Para llegar a ser comunistas, hay que enriquecer indefectiblemente la memoria con los conocimientos de todas las riquezas creadas por la humanidad. (…) asimilar toda la suma de los conocimientos humanos, y asimilarlos de modo que el comunismo sea para ustedes, no algo aprendido de memoria, sino algo pensado por ustedes mismos (…)

Foto: EFE

Esta otra idea leninista nos plantea el papel protagónico de la juventud en la sociedad. La juventud cubana está llamada hoy a jugar un papel más decisivo, debe participar más en las decisiones, en las transformaciones que se llevan a cabo en el país, pero para ello debe hacerse sentir más. Pienso que existe cierto sedentarismo político en la juventud.

Nos hemos adaptado de cierta forma a solo cumplir orientaciones cuando somos nosotros el sector que debería llevar la iniciativa, con nuevas ideas, con visiones frescas y enriquecedoras que pueden contribuir a perfeccionar el sistema económico, político y social del país. En sentido general el protagonismo de la juventud debe hacerse masivo y no limitarse a casos aislados de jóvenes comprometidos mientras que la mayoría se convierte en ente pasivo de la sociedad.

El legado de las grandes figuras que nos han precedido, los grandes estudios que desde la filosofía y las ciencias sociales han dotado a la humanidad de los postulados teóricos y metodológicos para la construcción de la sociedad del futuro, se vuelven estériles si se conciben como productos acabados, si no se aplica el método dialéctico a su comprensión y a su aplicación práctica, pero sobre todo si no se enriquecen constantemente con nuevas ideas, con nuevos estudios que estén en consonancia con las realidades de cada tiempo, de cada momento histórico.

(…) La Unión de Juventudes Comunistas debe ser el grupo de choque que en todos los terrenos aporte su ayuda y manifieste su iniciativa, su espíritu emprendedor. La Unión debe ser tal, que todos los obreros vean en sus miembros gente cuya doctrina les sea tal vez incomprensible, en cuyas ideas no crean tal vez inmediatamente, pero cuyo trabajo real y cuya actividad muestren que son ellos los que indican el verdadero camino(…)

Lenin indica el papel de vanguardia que debe asumir la juventud, papel que a mi juicio en este momento de la realidad cubana no está cumpliendo en la medida que verdaderamente se requiere. Está claro que de la política depende el sistema social, las condiciones de vida de cada país. Por eso hay que lograr que los jóvenes se interesen más por la política, que se muestren más inquietos, más interesados por todo cuanto los rodea, que se cuestionen determinadas cosas, que se polemice; porque los debates son un canal posible para la educación, para la formación de una juventud consciente, comprometida con todos los procesos sociales y productivos que emprende el país y que participe de forma activa.

Es por ello que las reuniones u otros espacios propicios no deben convertirse en monólogo, sino en un hervidero de opiniones, en un atractivo y provechoso intercambio de criterios y visiones. Esto sin duda podría despertar el interés y la pasión por los grandes temas de actualidad y con ello la participación de la juventud en la construcción de la ansiada sociedad del futuro.