Blades y Silvio sobre Venezuela

Unas palabras al verdadero Silvio (por Rubén Blades)

Compañero Silvio:

Te escribo a través de la internet abierta, porque sé que no la pueden censurar al punto de que no sepas que te escribí.

Por allí anda rodando una bola que nuevamente atribuyen, de manera falsa, como supuesta declaración tuya, en la que criticas mis opiniones en torno al Sr. Maduro y la situación que se vive en Venezuela. Después de leer un tramo del mamotreto publicado, noté inmediatamente varias cosas:

1. Está mal redactado y posee la ceguera intelectual del típico apparatchik.
2. Lo que han hecho, con mala voluntad, es tomar extractos de cosas que escribí hace años, hicieron un refrito de lo que, según ellos, les resulta conveniente reavivar para sus planes. Ahora, en su ya maduro desespero, comparan la trayectoria del «Che” con la de un tipo que habla con pajaritos y que es incapaz de mantenerse erecto en una bicicleta.
3. Han recurrido tramposamente a un evento ocurrido hace años, cuando un profesor cubano utilizó tu blog como medio para responder uno de mis artículos de opinión. A partir de allí, y sin cuidar las elementales reglas del periodismo, algunos medios amarillistas y/o politizados, afirmaron falsamente que ese escrito era tuyo, cosa que después tú mismo desmentiste públicamente.
4. Ahora han retomado ese mismo falso tema, repitiendo la misma mentira del 2014, aunque tuvieron mucho cuidado de no comentar lo que recientemente opiné, acerca de lo espurio que me resulta el invento de Maduro de una constituyente para desconocer la asamblea electa democráticamente a través del voto popular en el 2015. Tengo muy claro que lo que publica Prensa Latina, tomado de una radio venezolana, es falso y no voy a permitir que me usen en contra tuya, ni que nos enreden en su sinrazones.
5. Realmente es una verdadera vergüenza ver cómo medios que se dicen serios se dejen engañar y atenten contra la verdad, o simplemente se dejen llevar por el afán de defender planteamientos ideológicos falsos.

Que estés bien.
Rubén.

PD: Qué pena que hayan hecho equivocarse a Díaz-Canel, el recién estrenado presidente de tu país, a quien ponen a felicitarte por los «contundentes argumentos”. Parece que al presidente hasta las “fake news” le llegan con años de retraso. No sé si Bob Canel, insigne comentarista cubano será pariente suyo, pero cuando se entere del «embarque», quizá comente desde el más allá: «FOUL BALL, MI HERMANO»


Rubén (por Silvio Rodríguez)

(No te respondo en tu página porque no encontré como)

Es una pena que haya ocurrido esta confusión con el escrito de Guillermo (aclarada por mi hace 5 años) y más penoso aún que la redundancia te pueda parecer manipulación. Yo soy de los que siempre han admirado al creador que eres y reconozco los incuestionables aportes que has hecho a la canción bailable.

Por otra parte, es obvio que no pensamos igual sobre lo que está pasando Venezuela. Tu piensas que ese país hermano tiene dos presidentes, yo sólo veo a uno: a Nicolás Maduro. El otro es un presidente autoproclamado y en gran medida sostenido desde afuera, una maniobra de presión para desacreditar al gobierno que más elecciones ha hecho en Nuestra América; también para conseguir que los militares incumplan su compromiso patriótico y cedan al clarísimo chantaje que les han hecho repetidamente varios congresistas norteamericanos y, hace sólo unas horas, el mismísimo Presidente de EEUU.

Venezuela es un país que ha venido sufriendo una progresiva asfixia económica, como Cuba, pero carga con la suerte-desgracia de tener una de las reservas petrolíferas más grandes del mundo; por esa razón los que acabaron con Irak, Libia y Siria van ahora a por ella. Para colmo los venezolanos se han atrevido a hacer tratos comerciales con China y con Rusia, cosa que evidentemente pone muy nervioso al tiburón.

Yo soy crítico con la realidad cubana porque la conozco, pero me cuido de opinar sobre lo ajeno, más cuando los círculos de poder despliegan tanta propaganda y hay tantos intereses confundiendo. Es obvio que Venezuela está dividida, pero creo que son los venezolanos quienes deben conversar sus diferencias y resolverlas, sin ningún tipo de presión. Creo que las presiones indignan, y en vez de conducir a la solución de los problemas, avivan las tensiones. No es sólo la paz de Venezuela lo que está en peligro. Qué pena que algunos no se den cuenta del incendio terrible que está en juego.

Qué vivan siempre las sardinas, Rubén. Muy buena suerte en todo.

Silvio.

(Con información de Segunda Cita y Rubén Blades)

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