Reggaetón y retraso mental

Por: Ariel Díaz

Aunque mucho se ha debatido sobre el reggaetón en Cuba nunca nadie se ha enfrentado a la esencia del fenómeno: ¿qué condiciones dieron alimento a la difusión y la aceptación masiva del género? Por más que discrepen entre sí especialistas, funcionarios, transeúntes de la calle 23 y periodistas, sospechosamente cada conclusión tiene cierto olor a justificación.

Desde la institucionalidad cultural no se ponen muy de acuerdo y al mismo tiempo que censuran la vulgaridad y los decibeles, pasan la mano en cuanto el sector se beneficia de las jugosas ganancias del show. No obviemos que todo lo que haga bailar y distraerse es muy conveniente en cualquier sistema para paliar ciertas preocupaciones colectivas, anestesiar la crítica y mover el esqueleto por encima del cerebro.

El reggaetón y sus stars también han sido muy inteligentes en jugar con la cadena y dejar tranquilo al mono en su siesta, no conozco ni una sola alusión políticamente conflictiva en los pegajosos coros repetidos hasta el hastío. Para colmo de males aparece el Trap, variante ¿musical? que hace que el anterior engendro parezca un vals de salón.

El trap tiene contenido explícito, pornográfico y discriminador en muchas direcciones

Sigo sosteniendo que todo radica en la depauperación educacional y cultural de las masas. Una de las pruebas es que los fenómenos que han tenido éxito real han padecido de una “metamorfosis” antes de irrumpir en el mercado mundial, cambios que se notan en sus letras, en su proyección escénica y en la fusión musical con géneros autóctonos.

Partiendo y, aclaro, de un criterio muy personal, creo que hay algo de científico en todo esto. Soy una persona muy observadora y cada vez que veo a un grupo de adolescentes escuchar en lugares públicos estas músicas (me cuesta llamarlas así), bien en un parque o encima de un autobús público lleno de personas, noto una especie de atontamiento incontrolable, los ojos como zombis, el cuerpo poseído por el ritmo más simple jamás emitido. Que me perdonen los “tolerantes” algunas de estas personas parecieran sufrir de cierto retraso mental al menos en el instante en que escuchan.

Es bien sabido y documentado que ciertos sonidos de tambor repetidos hasta el cansancio auditivo hacían delirar a tribus enteras arrastrándolos a un éxtasis colectivo en culturas lejanas y diferentes. Que algunos infrasonidos inducen a determinadas conductas, investigaciones que abrieron nuevos horizontes a la industria militar y a la publicidad. Los cantos gregorianos, los coros góspel y las sinuosas voces cantadas del Islam provocan cierta atmósfera mental que favorece la meditación o el gozo según el caso. La fuerza del Rock provocó rebeldías juveniles y manifestaciones anti-sistema.

Un polémico estudio del desarrollador de software Virgil Griffith de la universidad de Bamako asegura que los universitarios con mejores notas escuchaban música clásica y clásicos del jazz, Beethoven, Mozzart, Amadeus, Miles Davis, Cole Porter o Gershwin. Ya en un lugar inmediatamente inferior en el estrato de alto nivel intelectual, seguían en este grado de inteligencia “superior” los que escuchaban géneros como la Bossa nova, Radiohead, Jazzanova y otras vertientes del NuJazz, Bob Dylan o U2, mientras que las personas “tontas” les apasionaban las producciones de Beyoncé, reggaetón o música electrónica de baja calidad sonora.

Este informe está basado en un riguroso estudio que fue publicado por Digital Inspiration y está fundamentado en las calificaciones de los exámenes SAT de diversas universidades norteamericanas.

El reggaetón se asocia con trastornos alimenticios, problemas de autoestima, depresión y consumo de sustancias nocivas para la salud, sobre todo en adolescentes. Pero, más allá de esos efectos sobre el comportamiento, a finales del año pasado un estudio demostró una fuerte correlación entre escuchar reggaetón y el deterioro progresivo de ciertas conexiones neuronales, sobre todo a nivel del lóbulo prefrontal, área del cerebro encargada del razonamiento y la inhibición de conductas de impulsividad, similar a los daños causados por el consumo de alcohol.

El regaaetón produce deterioro de las estructuras mitocondriales, ocasionando un rápido y precoz envejecimiento cerebral

Escucharlo produce problemas auditivos, no sólo por el alto volumen en que se escucha sino también por su composición de frecuencias. Especialistas de diversas ramas han alertado sobre lo que parece ser el peor de los problemas, la influencia nociva en los niños y niñas. La música es uno de los principales elementos para la formación cultural, y tiene gran influencia en la conductas y emociones que reflejan los seres humanos.

Joven posa en un video de Reggaeton en el vecindario de Lawton en La Habana. Foto: Lisette Poole

Es un instrumento de aprendizaje, por tanto, lo que escuchan nuestros hijos debe preocuparnos. La psicóloga de UNICEF Francisca Morales afirma que “así como nos preocupamos de la salud y la educación de los hijos, debemos ocuparnos del derecho a la recreación: la música les entrega a los niños identidad cultural”.

Según la profesora panameña radicada en Madrid Laura Dudley, creadora del método Suzuki de aprendizaje sonoro infantil, escuchar música puede tener efectos positivos como también dañinos. Uno de los beneficios más referidos es el llamado “Efecto Mozart”, que afirma que los fetos y bebés que escuchan música clásica tienden a estar más tranquilos, concentrados y abiertos a los estímulos. Además, se descubrió que ese tipo de música fomenta el hábito de aprendizaje y es capaz de hacer más inteligentes y razonables a las personas, de acuerdo con una serie de estudios realizados en Miami, Florida, que determinaron los efectos que produce cada género musical en el cerebro y la respuesta del ser humano a estos estímulos.

No obstante, cuando los participantes de la investigación fueron sometidos a escuchar reggaetón, los expertos observaron que el efecto es totalmente contrario al de la música clásica. Se descubrió que este tipo de música daña el hipotálamo, disminuye la capacidad cerebral, así como la memoria a corto plazo y, en consecuencia, el aprendizaje cuesta más.

En países donde el reggaetón es el género más escuchado se ha relacionado este fenómeno con el embarazo precoz en las niñas adolescentes. Pero este es un debate jamás publicitado por los medios oficiales en Cuba, mientras que las soluciones que se proponen son superficiales y mal orientadas, como el famoso decreto 349.

Un análisis profundo es necesario, un reconocimiento público del deterioro educacional y las maneras de, por lo menos, comenzar a corregir. Lo cierto es que seguimos las fiestas infantiles a golpe de reggaetón, celebramos cotidianamente los movimientos pélvicos de las niñas y niños como algo “natural” y “gracioso”, además de que seguimos aguantando los aparatos de sonido en lugares públicos a volúmenes verdaderamente molestos.

Niños cubanos bailando reggaeton. Foto tomada de Facebook
Niños cubanos bailando reggaeton. Foto tomada de Facebook

El cubano es un ser bailador por idiosincrasia, de ahí los géneros musicales nacidos en esta isla durante siglos, eso es comprensible, no obstante, nunca he visto la cara de zombi en quienes bailan rumba o guaguancó, ni pornografía en el lugar de la sensualidad de los movimientos. Las palabras de nuestra africanidad tienen el misterio y la belleza de la lengua yoruba, no la grosería y la violencia.

Como ya dije en un texto anterior: ¿No será que esta sub-cultura representa la realidad de millones de cubanos? ¿no será que al final el hombre nuevo, cual monstruo de Frankenstein, es machista y procura las joyas, las orgías y los autos lujosos?

De momento dejo abierta esta reflexión, el futuro de nuestra cultura depende de cuan valientes seamos en reconocer nuestras zonas oscuras. Sigamos intentándolo, aunque afuera las tribus, en su primitiva costumbre, dancen alrededor de la hoguera donde se está quemando la inteligencia felices, retrasados y dóciles.

(Tomado del Facebook del autor)

(*Las opiniones expresadas en este portal son responsabilidad exclusiva de los autores y no representan necesariamente la opinión de los editores)

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Comments

  1. De verdad ud cree que el rock provoco la rebeldia juvenil antisistema?? A mi me parece que fue al reves que la rebeldia juvenil producto del sistema se reflejo en el rock otra cosa es que despues algunos grupos de jovenes tomen el rock como bandera o himno para sus manifestaciones.
    Pero no se preocupe que el regueton no va a provocar ninguna manifestacion antisistema los reguetoneros son parte de sistema y estan como peces en el agua en el. Lo que dicen los del mincult es pura retorica pero de ahi no pasa y que no se les ocurra prohibirlo que lo eternizan y hasta una estatua de bronce puede que le hagan a chocolate mc.

  2. Ariel, creo que lo único que te faltó fue ir en contra de la teoría de la evolución.

    Celebro la diversidad de criterios y no es mi intención faltar el respeto a tus opiniones, pero, francamente, opino que las mismas están planteadas sin el más mínimo ánimo reflexivo. Se trata en realidad de una diatriba llena de lugares comunes y pseudociencia que creo deliberadamente persigue, y acaso consigue, insultar a una buena parte de la población cubana, sencillamente por tener preferencias musicales distintas a las tuyas.

    Opino que se trata de un texto racista y malintencionado al cual no vale la pena responder con argumentos.

    ¿LJC, son estos vuestros estándares?

    1. El estándar de La Joven Cuba es contribuir al debate público con textos que promuevan debates necesarios y tengan algún potencial efecto positivo. Sabía como editor que alguien seguro se cuestionaría a LJC por el texto pero no me preocupa demasiado si algunos no entienden el valor de un debate como este. Dejo más abajo mi comentario personal sobre este tema.
      Saludos,
      Harold

  3. De acuerdo 100% Andres. Este tipo de texto si lo coge Hitler ahi mismo monta el campo de concentracion para los anormales y retrasados y hay que decir que son bastantes y amplio el espectro etario.
    Yo le pregunto al autor si la sociedad en que vivimos puede producir algo diferente ? Si la vida diaria del cubano es un regueton desde que amanece hasta que se acuesta. Chusmeria generalizada , maltrato en todas las instituciones, corrupcion desde la escuela el hospital el trabajo la bodega y hasta etc.
    Ud cree que la piramide invertida que ya dura mas de lo que deberia donde un medico ingeniero y cualquier profesional honrado se muere de hambre puede competir con la vida que se dan los reguetoneros?? Y eso es solo una parte del problema. No quiero adentrarme en cuestiones mas politicas.
    El regueton y sus adeptos no es mas que un reflejo de la sociedad actual ellos no son el problema sino su consecuencia. Y le digo que muchos de ellos tienen talento y mucho. Pero no se le puede pedir peras a la mata de guao.
    Es un tema que da para mucho mas pero llamar anormales y retrasados no me parece que sea correcto.

  4. En algunos paises de la region y Cuba no es la exepcion, que existen personas cuyo idioma esta compuesto por un reducidisimo numero de palabras aparte de tener una pronunciacion sumamente defectuosa. Son esa gente que que cuando los sorprenden con una pregunta o tienen que expresarse lo hacen con evidente dificultad cayendo en largas pausas y expresandose como quien trata de hacerlo en un idioma que no domina.
    Supongo que musicalmente sufran la misma discapacidad. Esa es la gente que jamas veias en un concierto de Silvio o Mercedes Soza por poner un ejemplo.
    No les llegaba la informacion. No la informacion musical y no la informacion literaria ya que su mediana complejidad estaba fuera de sus sentidos. Esos son los que gustan del regueton porque no estan capacitados para captar otra cosa.
    Lo malo es que esa gente se mezcla en al grupo e impone su nivel entre los que podrian disfrutar de algo mas elaborado porque si tienen sentido para hacerlo. Ahi es donde esta el peligro.Es como darle alcohol a un ninno o premiar al que tiene instintos mas basicos.
    Esos que aun viviendo en un medio semejante al resto no consiguen desarrollarse ya sea por falta de interes o de neuronas hasta el punto de ni siquiera saber hablar su idioma medianamente y cuya linea involucionara hasta el precipicio podrian arrastrar con ellos ellos a los que si estan capacitados para seguir perfeccionando la herencia que un dia un homo sapiens deposito en sus genes.

    1. «Esos son los que gustan del regueton porque no estan capacitados para captar otra cosa.»

      Interesante, tengo varios amigos título de oro en Telecomunicaciones y Cibernética a los cuales les gusta el reggaeton y no se meterian un concierto de Mercedes Soza ni obligados. Me imagino que sean unos analfabetos y que les regalaron los títulos…

      1. POsiblemente sean los que han sido arrastrados a la chusmeria a los que me referia o simplemente van a «bailar» como hacen el ninno y la ninna de la foto y hasta lleven a sus hijos para que aprendan.

        1. Pues eso, mis amigos doctores y masters y sin hijos son unos chusmitas sin capacidad porque así Ud los define.

      2. Instrucción no es cultura, y los graduados de carreras técnicas suelen adolecer de ella. Se puede ser universitario y analfabeto cultural al mismo tiempo.

        1. Y quien define quien tiene cultura y quien no? Ud?
          «los graduados de carreras técnicas suelen adolecer de ella» en que estudio se basa Ud para decir semejante cosa?
          Por cierto tambien tengo amistades de periodismo, derecho, estudios socio culturales y psicología a los cuales les gusta el regueton y metian y meten perreo en cualquier fiesta de la Univ o de su centro laboral. Vamos a ver cual es la excusa para esas carreras. Es increíble como se destapan los dueños de la cultura tan fácilmente.

          1. Yo por mi parte nunca hable de cultura. Esos individuos a los que me refiero no tienen como problema principal la falta de cultura. Su problema es la falta de neuronas.

            1. Por eso mi respuesta fue a Emilio y no a Ud. Ud dejó claro sus prejuicios y su poca objetividad, aun mirando a los hechos de que profesionales cubanos (que posiblemente le den 1000 vueltas intelectualmente) gustan del reggaeton sigue Ud doubling down en que tienen falta de neuronas

            2. A lo personal? El único que ha llamado a personas que no conoce faltos de neuronas es Ud, y ahora sin conocerme se atreve a apostar que lo mio es defender el reggaeton. No asuma el plan victima a falta de argumentos.

              Si Ud se considera de veras objetivo, ponga de donde saca Ud que todo aquel al que le guste el reggaeton es porque tiene falta de neuronas, entiendo que la respuesta va a ser, esa es mi opinion, blah, blah, blah. Pero tiene Ud que entender que las opiniones no son hechos, por lo tanto hay que defenderlas con datos y objetividad cosa que Ud no ha hecho. Al contrario, al verse frente a la evidencia que Universidad entera se despelota en el club a ritmo de reggaeton y por supuesto no puede decir que toda la Universidad tiene falta de neuronas, entonces pasa a hacerse la victima cuando se le desenmascaran sus prejuicios.

              1. No estoy falto de argumentos como usted dice. Mi opinion la expuse claramente en mi primer comentario acerca del asunto. Usted es el que lo ha tomado de forma personal y cada vez se pone mas belicoso.
                Ese es un sintoma como para incluirlo de seguro en la masa reggetonera.

  5. No soy experto, y mucho menos musicólogo. Pero desde nuestros ancestros viene esta capacidad de socializar y disfrutar. Mayormente el objetivo fue un pretexto desente para tener algún acercamiento con el sexo opuesto, una oportunidad de conquista y demostración de vigor, salud y fortaleza espiritual que se trasmite en el baile al compás de la música.
    Al existir ya una liberación total y abierta de la sociedad con relación al tabú sexual al que fuimos expuestos por la sociedad patriarcal machista hasta la década del 60 del pasado siglo y más, las generaciones liberadas han cambiado y ahora el interés de las muchachas es mostrar su sensualidad y capacidad caprichosa de contorsión que las convierte en objeto contrario a lo que desea la sociedad y los varoncitos su capacidad y poder de seducción sobre éstas. Lo que si es imperdonable es la letra obsena y estridente de muchas canciones.
    Hasta nuestanuorquestas tradicionales han tenido que migrar a este ritmo folclórico del Caribe para no desaparecer.

  6. En lo personal, creo que falta sensibilidad en el texto con las personas que tienen retraso mental, comparándolos con algunos que adoptan la estupidez como un estilo de vida por decisión propia.
    El reggaetón no es mejor ni peor que otros estilos musicales, musicalmente puede ser un poco simplista pero creo que las mayores críticas no le vienen por allí sino por los códigos que adopta en las letras de sus canciones, los videos musicales, y la cultura en general que se ha construido.
    Yo escucho canciones de reggaetón que me gustan algunas por nostalgia y otras por ocurrentes, no creo me haga mejor ni peor como persona. Pero no asumo el estilo de vida misógino y banal que sí invade a muchos de los jóvenes a través de este género.
    El reggaetón parece ganar la competencia precisamente por su simpleza ante un público que cada vez quiere menos explicaciones o profundidad, me recuerda los slogans facilistas de los políticos: «Make America great again» o el del Brexit «Take back control».
    Un texto polémico, que a veces generaliza o le falta sensibilidad en mi opinión, pero aborda de manera inteligente muchos aspectos de este fenómeno que vale la pena discutir. Hay que aprender a dialogar con estas opiniones con respeto, a mí me dejó pensando muchas cosas, que es mucho más que tanto otros textos que leo por ahí.
    Saludos a todos.
    Harold

    1. Harold, coincido contigo en el hecho de que falta sensibilidad en el texto, pero no sólo con las personas que tienen retraso mental, sino también con aquellos con cuyos estilos de vida no coincidimos. Es una muy mala costumbre nuestra la de subirnos en un pináculo moral y juzgar a otros. Esto, recordemos, ha sucedido con gentes y cultores de diversos géneros a lo largo de nuestra historia, pre- y post-revolucionaria. Si bien una reflexión crítica, a camisa quitada, siempre será bienvenida, esta debe llevarse a cabo partiendo del respeto a la evidencia y siempre considerando nuestra propia falibilidad como seres humanos.

      Coincido también en que el reggaetón es simplemente otro género, con buenos y malos cultores, al igual que todos los demás géneros. Sin embargo no creo que gane «la competencia» por su simpleza, lo cual no es necesariamente indeseable en sí mismo, sino porque 1) hay un público natural que comulga con los principios de esta forma de expresión y 2) se le ha promovido de forma desbalanceada por parte de los únicos que tienen poder en nuestro país para ello: nuestras instituciones culturales. Nadie más tiene el poder y el alcance para divulgar algo en Cuba. Evidentemente hay posibilidades de ingreso en este asunto. No voy a juzgar a nadie, pues estas cosas son más complejas de lo que se pretende hacer ver, pero lo que exaspera es ver como ahora pretenden responsabilizar a los cultores o a una cultura de lo vulgar abstracta, salida de la nada, o al menos no de las instituciones oficiales.

      Ahora resulta que un muchacho de barrio preterido y crecimiento difícil descubre su talento escénico e interpretativo (en muchos casos la alternativa es la delincuencia o la cárcel), y lo expresa, como es natural, a partir de lo que corre por sus venas, de lo que mejor conoce (que es lo que yo al menos considero verdaderamente auténtico). Pero tiene la mala suerte de que el resultado no coincide con los cánones de aceptación moral y expectativas estéticas oficiales, que en Cuba, antes y después de 1959, han sido siempre de matriz eurocentrista. Así que se acabó: “tu perspectiva no es válida”, “si quieres sobrevivir como artista en Cuba esto es lo que tienes que expresar y esto es lo que tienes que sentir” ¿Habrase visto semejante invasión a la autonomía psicológica del individuo? Ni siquiera hemos sido justos repartiendo injusticias como esta.
      Por ejemplo, en lo personal he perdido el número de telenovelas, cubanas y foráneas, que se han transmitido en Cuba, cuyo contenido simbólico deliberadamente se regodea en cosmovisiones, en mi opinión, anti-emancipatorias, o abiertamente reaccionarias, y que nunca han sido objeto de cruzadas morales como la que se lleva a cabo hoy. Por supuesto, creo que sería un disparate de mal genio prohibir o parametrizar las telenovelas y su contenido, pero es difícil escapar a la conclusión de que estas, con toda su carga regresiva, nunca han molestado a muchos, no todos, de nuestros representantes e instituciones culturales.
      Pero tampoco molestaban al ama de casa o a la vecinita linda de los bajos, ambas personas muy decentes que sin embargo vivían soñando con ganarse una fortuna como la de la protagonista de la novela; o terminaban convirtiendo al galán de la misma en punto de referencia emocional, estética y personal. Tampoco molestaban al colega de trabajo o de estudio, que aprovechaba cada receso para comentar lo ocurrido en el capítulo anterior. Los peinados y manierismos tele-novelescos se ponían de moda y se convertían en pegadizos estribillos, en frases de acceso de animadores televisivos, en la metáfora a mano del burócrata, etc. Tampoco molestaban estas cosas al policía, al coronel o al cuadro estatal, que encontraban en esas horas de reposo un material ideológicamente “inofensivo” para su deleite y relajación. Esto, según ellos, estaba al menos bien lejos de todos esos trovadores y cantautores locos que andan diciendo cosas extrañas por ahí y criticando todo el tiempo.
      No es raro que cuando el estado comenzó a crear establecimientos como, por ejemplo, los “Ditú” y a legalizar otras actividades privadas, ambas cosas reprodujeran de modo natural el entorno que hace mucho rato se venía cocinando en nuestros hogares y en nuestra sociedad. Ahora a alguien se le ocurrió hacer un reggaetón, y de momento se han disparado todas las alarmas. Es decir, no es cualquier banalidad la que se ha convertido en objeto de ataque, sino solo aquella que molesta a la sensibilidad moral del evaluador. Sólo aquellas que no forman parte de las malas palabras permitidas. Esto me resulta francamente moralista por partida doble.
      Ciertamente las últimas casi tres décadas han sido peliagudas en términos de los nuevos fenómenos socioculturales que se han generado en torno a ciertas manifestaciones expresivas; el reggaetón siendo el fenómeno más sonado. Pero reconozcamos que son formas honestas y creativas, si bien muchas veces cortantemente explícitas, de expresar cosmovisiones a las que no estamos acostumbrados, pero existen. Y no siempre como reflejo de una cultura malsana sino como expresión del arrabal clásico, de la cultura popular. El hecho de que muchos de nosotros disfrute al menos un tema del género sin necesidad de imitar el estilo de vida que promueve es una opción que no siempre está a mano. Muchos de los cultores de reggaetón no tuvieron opción a la hora de elegir donde nacieron, cómo crecieron o quién los educó. Para muchos, esto es una extensión natural de lo único que conocen. Cuando dices, Harold, que tú escuchas el género sin necesidad de asumir el estilo de vida asociado a este, estás, en mi perspectiva, mostrando que has tenido el privilegio de la opción.

      No necesariamente defiendo a todos sus cultores, pero no puedo evitar ver en muchas críticas al género ciertos atavismos socio-históricos que vienen golpeando a la sociedad cubana desde que la propia noción de lo cubano existe. .Por ejemplo, el gran Arsenio Rodríguez cuenta en su última entrevista, haciendo gala de una increíble vis cómica, como, en ciertos clubes sociales, a veces le enviaban un cura, es decir, un agente moral que le recordara cuales eran “las buenas costumbres”. Este tipo de cosas ha sucedido a lo largo de todas las épocas y en todas las latitudes, y siempre la balanza se ha inclinado hacia la cosmovisión moral del más fuerte, el cual impone sus valores y perspectivas civilizatorias, casi siempre sin más justificación que sus propios escrúpulos morales. Lo que se considera “paradigmático” siempre ha estado en función de todas estas cuestiones.

      En Cuba no hemos estado exentos de ello, ni antes ni después de la revolución. Y esto ha afectado a varios grandes de nuestra historia. Y la historia cubana sugiere con bastante fuerza que nuestro estándar lingüístico-moral ha sido, y es hoy aún, pequeño-burgués, blanco y occidental. Esto en parte explica por que ha chocado tanto con los usos más populares, casi siempre provenientes de la gente más humilde y muchas veces, aunque no exclusivamente, de origen afrocubano. El arte ha sido tradicionalmente el mejor vehículo de estos modos populares y casi siempre ha encontrado algún tipo de resistencia moral. En mi opinión, el debate que se lleva a cabo tiene estos matices. Es, en realidad, más sensible y resbaladizo de lo que muchos hemos alcanzado a intuir pues toca problemas viejos, dolorosos e irresueltos aún. De ahí la necesidad de abordarlo con tacto y voluntad conciliadora, pues nos puede desunir.

      Somos un país de matriz occidental, pero de periferia. En nuestro seno confluyen los descendientes de los colonialistas y de los colonizados, cada uno con sus herencias y modos propios de expresar la humanidad. Las tensiones siempre han sido visibles. Cada vez que un fenómeno sociocultural de estos se hace mayoritario le salen ronchas a la sociedad cubana. No estamos hablando del reggaeton solamente. Y esto es sintomático de algo más viejo y profundo. La forma en que nuestra cultura evolucione debe ser un asunto necesariamente colectivo, desde la diversidad, a veces incluso antagónica. No hay competencia que ganar sino diversidad de gustos y estilos de vida. ¿Que debemos interactuar, y criticarnos mutuamente, a través del debate? Naturalmente, pero sin lacerar innecesariamente. No es sobre diferentes sabores de helado de lo que discutimos aquí.

      De cualquier modo, creo que una de las cosas buenas del gran debate que se ha originado en la sociedad cubana, con este y otros temas, es que, como en todo proceso verdaderamente democrático, salen a la luz las cosmovisiones y percepciones profundas (esas que guían nuestro comportamiento y que rara vez articulamos pues las creemos obvias) que sirven de punto de partida para muchas leyes y actitudes sociales. Dada la relativa falta de debate en décadas anteriores, muchas veces estos puntos de partida se hacían menos explícitos, y casi siempre se aceptaban tácita, e incluso involuntariamente. Es muy positivo que nuestras perspectivas filosófico-morales se hagan explícitas. Esto es importante pues, en no pocas ocasiones, muchos supuestos filosóficos se han tomado, sin más justificación que el poder de quién los detenta, como la única verdad, actitudes que a su vez se han reproducido, de forma acrítica, en las opiniones de los ciudadanos.

      Hoy, cuando finalmente hemos empezado a conversar públicamente entre nosotros, muchos hemos reaccionado con incredulidad y asombro ante las percepciones más inquietantes de nuestra comunidad. Pensábamos que en Cuba no había esto y aquello…pues hay de todo. Es como meter la cuchara en la sopa confiados de que vamos a sacar especias y vegetales y en su lugar sacar grillos y moscas.

      El mérito que veo en el artículo, aunque no creo que deba hablarse de mérito en este caso, no es necesariamente en el contenido. Otros han abordado el tema, defendiendo la misma postura, y lo han hecho de modo más razonado y menos tendencioso. Sin embargo, creo que el artículo es lo suficientemente honesto como para mostrar las verdaderas motivaciones que hay detrás de una buena parte de las críticas a géneros como el reggaeton, independientemente del gusto y la calidad musical. Y también revela la necesidad de extender el debate, urgentemente, hacia zonas de nuestra historia, cuyos estigmas aún venimos arrastrando hasta hoy. Esto nos afecta a todos: desde el ciudadano más humilde hasta aquellos que se atribuyen superioridad moral.

  7. Uyyyyy parece que estoy teniendo problemas para comentar… lo mismo son imaginaciones mías…. Por si acaso, voy a cambiar los datos de ID porque WordPress a veces hace cosas raras…
    Escribo a las 10:45 en Hispania, 3: 45 en La Habana

    1. ¡Qué raro¡ Un comentario no ha salido, pero otro, sí lo veo publicado. ¡Ayyyyyy WordPress¡¡¡

      Por si éste sale, comentar que espero que el Señor Tang, deje de hablar de Nicaragua, porque da la sensación de que está «trabajando» como hace años para los gringos, para Miami, donde el Asno de Trump, ha hablado de tres países, Venezuela, Nicaragua, Cuba a los que califica de tiranías…

  8. Tengo un comentario en moderación. Tal vez sea porque he cambiado los datos de ID aunque creía que esos datos estaban ya «aceptados» años atrás cuando comentaba con este nick y editaba Acerca de cuba por josepcalvet.

  9. Uyyy qué lío….Acabo de editar un post recogiendo un texto publicado en Visión desde Cuba y ya ni me acordaba de nada…tras meses, muchos meses sin escribir en uno de mis blogs.
    Parece que antes la amenaza de EEUU sobre Cuba, lo mismo hay que volver a coger el mosquetón…

    Post: La suerte está echada y foto de recuedo: las matanzas de EEUU en Vietnam.

    https://josepcalvet.wordpress.com/

  10. Harold, no he pretendido poner en tela de juicio vuestra política editorial. Soy un lector asiduo de LJC y es precisamente por esa razón que me ha tomado por sorpresa la publicación de este artículo. La polémica y el intercambio de criterios diversos son propios de LJC, pero casi siempre abundan el rigor y la seriedad, independientemente de la complejidad del tema que se trate. Yo me he acostumbrado a esos estándares. Desde esa perspectiva siempre será bienvenido el debate, lo cual dejo claro en mi comentario, pero debe haber respeto hacia los argumentos.

    Las referencias científicas que toma el autor no son serias. El abordaje que hace del tema es deliberadamente ofensivo, y rayano en el racismo. Criticar esto no tiene nada que ver con no entender la validez e importancia de este debate. En lo personal he participado en diversos foros sobre el tema, incluyendo LJC (https://jovencuba.com/2018/09/18/decreto-349/)

    Más abajo, expongo mi criterio sobre el asunto.

    Saludos.

  11. El tango era música de delincuentes, el danzón, indecente, la rumba, cosa de negros, el guaguancó, ni se diga… mucha música ha surgido de los arrabales para incorporarse a la cultura general. El reggaetón nació en PuertoRico como expresión de gente marginada y pobre, equivalente al rap de los USA y ha invadido el mundo. Hay mucho reggaeton malo, simplista y de contenido negativo y hay reggaeton con letras pícaras, u ocurentes e incluso ya hay regaetton romántico. El género ha sido adoptado, domado y comercializado por las grandes trasnacionales de la música como otro género más.

    La cosa no solo la música, es la educación que el permita a que la escucha juzgar el mensaje y saber si es postivo o negativo, si es sólo para bailar o si te lleva pensar de cierta forma. La base de todo es la educación estética que es necesaria para poder juzgar y discriminar, y que lamenteblemente, parte de la juventud no tiene en muchos países.

  12. El reggaetón se ha convertido en un fenómeno de amplia difusión y comercialización. No sólo lo escuchamos en Cuba, sino en muchos países como en España, predominan en las discotecas.

    Estoy de acuerdo con no estigmatizar el reggaetón, sino promover a los jóvenes artistas para que la producción cultural sea buena y asequible. No divulgar los malos productos. Y continuar con la educación formal, no cansarnos nunca de esto, porque siempre habrán nuevas generaciones con diferentes gustos estéticos.

  13. Me molestan ciertos puntos de este análisis mecanicista. El regueton es un estilo musical que no suelo escuchar, tema de gustos, compartía incluso el estigma y estereotipo hacia la gente que escuchaba este tema. No fue hasta que conocí a Sara Hebe, artista argentina que pregona feminismo con hiphop, regueton y trap que estos estereotipos se comenzaron a esfumar. La satanizacion del regueton porque si es tan absruda como la del rock o la de cualquier otro estilo musical y con los mismo argumentos: promueve violencia, sexo, causa daños mentales, etc, pero recordemos que un estilo por si solo es solo una caracterización, el mensaje, el contenido es creado por personas que viven en determinados sistemas y deciden hacer propaganda o contraproganda al sistema vigente.
    Hay artistas que lamentablemente participaran en el concierto contra Venezuela como Juanes o Carlos Vives y no por eso podemos decir que el pop-rock latino promueve valores reaccionarios e imperialistas.
    Se puede construir un regueton desexualizado y de buen contenido y hacerlo parte de la idiosincrasia de nuestros pueblos latinoamericanos. Ya si te gusta escucharlo o no, depende de los individuos.

  14. No es un ritmo que particularmente prefiero, pero hay algunas canciones que son picarescas y pegajosas. Lo que no me cuadra mucho es que uno se suba a un P5 y haya 4 bocinas escupiendotelo, cada cual con mas volumen. Pero eso no es culpa de la musica. Solo una nota al margen. Por alla por los 80’s yo era rockero «moderado» sin embargo, por los prejuicios que Andres explica tan magistralmente, tambien se nos califico de numerosos epitetos, denigrantes todos ellos. Incluso una vez, un par de policias nos califico de «cochinos» mientras nos conducian a una estacion de policias (yo me bano todos los dias y los que olian a c… de oso eran ellos, con el sudor que les empapaba las axilas del uniforme, pero quien le ponia el cascabel al gato). Por suerte la cosa no paso de una multa que eventualmente nos fue cancelada. Pongo este ejemplo para que vean como funciona el tema de las percepciones sociales a traves de las epocas.

  15. Decir que los graduados de carreras técnicas tienen al parecer deficiencias culturales es algo parecido a lo que se decía hace años, sobre que los negros no podían ser campeones en natación porque flotaban menos. Puro desconocimiento y autosuficiencia infantil. A mi me parece entonces, como ingeniero, que los «artistas e intelectuales de las letras» son totalmente innecesarios para la sociedad, no producen nada material. Mejor rehacer la UMAP y meterlos a todos ahi, a que se reorienten.

  16. Cuánto aprecio lo debatido, ni siquiera ahora mismo tengo toda la conciencia, pero voy a proponer estudiar el asunto. Si mal no recuerdo Alejo Carpentier escribió algo sobre el impacto de la música en la formación del individuo. Disculpen la inexactitud, pero algo leí alguna vez y lo perdí, algo que siento. Es un fenómeno muy complejo, al que debemos abordar con visión de sistema, no pensar que la tenemos todas y mucho menos ofendernos unos a otros. Nuestro mundo manifiesta una tendencia a la banalidad, a la sinrazón, al no pensar, al llegar lejos sin andar y eso es a lo que más temo. El reggaetón no es lo peor, vendrán peores si se mantiene la tendencia antes referida y nosotros nos mantenemos como simples espectadores

  17. los medios tienen gran parte de la culpa de que ese cáncer social se expanda en la mente de las personas los seres humanos aprenden lo que se les enseña tengo dos hijos varones adolecentes que ademas estudian carreras artísticas que no consumen reggaeton pues sencillamente yo les llene la mente de toda variedad de sonidos desde la infancia y saben que el arte es experimentación para llenar el alma y el espíritu no para corromperla

  18. Hola,

    Asumo que no es del interes editorial de LJC el texto que les envie hace algunos dias porque no he recibido retroalimentacion alguna de parte de ustedes. Si es asi, por favor comuniquenmelo a fin de sentirme libre de compromiso editorial con ustedes.

    Saludos
    Estevez

  19. Me parece un texto ramplón y malintencionado que nada aporta al tema. Una vez más asistimos a los ataques contra el sofá, tras la infidelidad cometida sobre él. Para empezar, decir que el reguetón es música de anormales alude en estos momentos al 90% de la población cubana. En segundo lugar, los análisis superficiales y fundamentalistas parcializan violentamente el debate y ahora mismo, por ejemplo, yo caigo en el bando de los defensores.
    Citar supuestos estudios sin más referencia ni objetividad, es uno de los peores vicios de Internet y me da tristeza que la Joven Cuba se haga eco de esos malos hábitos. Eso, en mi opinión es tan nocivo como la zona más obscura del fenómeno cultural aludido.

  20. A ver…la gente parece leer lo que le conviene o saca convenientemente sólo fragmentos. En primer lugar no conocía que esto estaba publicado aquí, se tomó de mi facebook y no es un arículo con intenciones intelectualoides o periodísticas, es una reflexión personal. El título original es «reggaetón: ¿música para retrasados?», así, entre signos de interrogación. Desconozco el por qué del título «alternativo». En ningún momento he dicho que estaba de acuerdo con estos criterios y, la mayoría de ellos son citas que tampoco han sido acompañadas de comillas. Como sostiene la mayoría de quienes han opinado (a veces ofensivamente) el tema fundamental de este escrito es la deformación de la sociedad cubana, no entiendo cómo no lo leyeron. Si quisieran de verdad arremeter contra los criterios citados, pudieran dirigirse directamente a quienes las formularon, la mayoría de ellos profesionales de diferentes ramas con argumentos sólidos para defenderse. De cualquier manera es buena la polémica y, señores, os guste o no, hay arte bueno y arte basura y es su calidad intrínseca lo que determina jerarquías, no multitudes o minorías. El reggaetón no es un demonio, es la sociedad la que está prodrida. Dentro de 50 años seguirá hablándose de The Beatles, no creo que recuerden a un solo cultor de éste género. Gracias por las opiniones TODAS.

    1. Bienvenida la polémica Ariel. Ciertamente hay arte bueno y malo, y también es cierto que esto no lo determinan las multitudes o las minorías. Pero tampoco es una jerarquía la que determina la calidad intrínseca. Nadie está necesariamente más calificado para predecir.

      Definitívamente hay serios problemas en nuestra sociedad, pero no necesariamente por las razones que aducen los detractores del reggaetón como género. Y resolver esos problemas tampoco va a tener que ver con la supuesta «enmendadura» del reggaetón o de sus cultores.

      Los Beatles fueron una gran banda, sin embargo tuvieron que pasar varias décadas para que se reconocieran las influencias gigantes (blues, R&B) sobre las que estaban parados; ellos y toda su generación; y todo por razones extra-artísticas. Aún hoy se descubren influencias no mencionadas, o deliberadamente ignoradas.

      Entonces, no es la calidad solamente lo que te coloca en el mapa o te entierra en el olvido. El modelo geocéntrico se aceptó varios siglos, hasta que Galileo lo puso en crisis. Y aún así, su libro tuvo que esperar varios siglos más para que se le levantara la prohibición eclesiástica. Todo esto con la evidencia quemándo las manos de los críticos.
      En materia de arte todos estos asuntos son áun más complejos, pues la «evidencia» que determina el buen arte puede ser algo bien escurridizo, así como su trascendencia. Es posible que a los Beatles se les recuerde en cinco décadas, en mi opinión sería justo, sin embargo no lo podemos asegurar. Lo mismo con el reggaetón y sus cultores. Una opinión la podemos emitir, pero hasta ahí.

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