El Tornado

Un hombre se sienta en el tronco de un árbol que fue derribado por el tornado, descansa un momento mientras retira los escombros de su casa en Regla, Cuba. Lunes 28 de enero de 2019. Foto: AP

Por: Yassel A. Padrón Kunakbaeva

El viento se eleva, retumba, crece como una mancha de oscuridad.

Todas las nubes oscuras del tiempo se cierran sobre nosotros.

Parece como si incluso la naturaleza se volteara contra nosotros.

No basta con que la política esté jodida. Que el imperialismo vaya ganando. Que los chavistas estén entre la espada y la pared. Que Maduro sea incapaz de controlar la situación. Que estemos más cerca que nunca de quedarnos solos. No basta que el cerco se cierre.

No basta que este pueblo tan jodido por la historia siga resistiendo entre el desabastecimiento, la corrupción, la apatía, la desidia. Nada parece bastar.

También tenía que llegar un tornado a golpear el lado más pobre de la ciudad. Una fuerza de la naturaleza.

Las casas se han quedado sin techo.

No me arrepiento de estar hoy en Cuba. Entre mi pueblo que ya no ve la luz al final del túnel. Ya no está Fidel. Tenemos que abrir el camino hacia esa luz nosotros mismos. Nosotros solos.

En el momento en que escribo estas líneas me dispongo a partir hacia el lugar de los desastres. A brindar mi mano.

El Tornado no puede ser más fuerte que nosotros.

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