Sobre el “marxismo GUIÓN leninismo”

Por: Natasha Gómez Velázquez

Hace unos días, hemos conocido la decisión de sustituir en el texto de la nueva Constitución cubana, el término “marxismo-leninismo” por los de “marxismo” “y” “leninismo”. Según explicó el Secretario del Consejo de Estado, esa decisión se efectuó a instancias de una consulta a especialistas, y obedecía a la esencia “stalinista” de la formulación inicial. Puede suponerse también, que fue resultado de propuestas de modificación efectuadas por algunos ciudadanos. 

Contribución a los argumentos 

El “marxismo-leninismo” comienza a constituirse en la Unión Soviética durante la segunda mitad de la década del 20, inmediatamente después de la muerte de Lenin (1924). Ese proceso de construcción y autodenominación finaliza en 1938, fecha en que queda plenamente establecido. Está asociado al fenómeno stalinista -como bien expresó el Secretario del Consejo de Estado-, y se utilizó a manera de argumento para reprimir, excluir, censurar, y purgar en ámbitos intelectuales, científicos, filosóficos, y políticos, fundamentalmente. Los textos de Stalin o que llevan su firma -todos escritos después de la muerte de Lenin-, y que definieron su contenido son: “Fundamentos del leninismo” (abril-mayo de 1924); “¿Trotskismo o leninismo?” (noviembre de 1924); “Cuestiones del Leninismo” (1926); y “Acerca del materialismo dialéctico y el materialismo histórico” en Historia del Partido Comunista (1938). Este tipo específico de marxismo fue ampliamente socializado a través de las directrices vinculantes de la Tercera Internacional, y Manuales de estudio, cuyo uso resultó muy extendido. El “marxismo-leninismo” está considerado como una construcción teórica de Stalin -y otros, pues se convirtió en norma e ideología, y como tal, fue compartida, creada y recreada-, para legitimar el poder de las fuerzas conservadoras y la burocracia, y su propia ascendencia -en la coyuntura de la muerte de Lenin- sobre Trotsky, otras personalidades soviéticas, e interpretaciones marxistas. 

De manera que el “marxismo-leninismo” no es EL marxismo. Es solo una tendencia más, dentro del universo plural, heterogéneo, y hasta contradictorio de las tendencias que conforman la tradición marxista. De hecho, existía marxismo y leninismo mucho antes de 1924 -el marxismo se encontraba establecido en los años 90 del siglo XIX (en el campo político, teórico, e incluso el académico, éste último muy localizado pero significativo), sin embargo, había tomado cuerpo histórico efectivo desde anteriores décadas; y el leninismo a partir de 1902/1903-; y también más tarde, pues continuaron desarrollándose diversidad de interpretaciones que se han reconocido en el legado de Marx y Lenin. No obstante, en el lenguaje político, especialmente el asociado al movimiento comunista organizado y la URSS, fue -aún es, para un sector comunista, especialmente generado en aquel contexto) una práctica bastante generalizada la utilización del “marxismo-leninismo” como sinónimo de marxismo en general, o sea, como EL marxismo o el verdadero marxismo. 

A propósito del “leninismo” debe precisarse lo siguiente: la palabra “marxismo” ya incluye el “leninismo”, pues abarca a toda la tradición que parte de Marx: Engels; Lenin; Luxemburgo; Trotsky; Gramsci; y muchos otros hasta la actualidad. Algunas de esas tendencias tienen nombre propio (“leninismo”; “trotskismo”; “luxemburguismo”; etc.); y no solo poseen entre sí una relación de continuidad, sino también de diferencias, rupturas, y contradicciones. En fin, la palabra “marxismo”, aún en singular, solo puede entenderse con realismo, si se asume la pluralidad que la integra. 

Puesto que la comunidad teórica marxista entiende por “marxismo-leninismo” a esa específica tendencia stalinista, y el contenido que le es propio desde los años 20 y 30, no puede entonces asignársele arbitrariamente otro contenido o intentar resignificarlo. El “marxismo-leninismo” ha sido criticado y cuestionado por buena parte de la propia tradición marxista y revolucionaria durante casi un siglo y, por tanto, mucho antes de la caída del socialismo en la URSS y Europa. Para la inmensa mayoría de los marxistas, el “marxismo-leninismo” no es marxismo ni leninismo, pues: divide arbitrariamente en segmentos económicos, políticos, y filosóficos –también fragmentados en su interior-, el pensamiento unitario de los fundadores del marxismo -irreductible a esos campos, y siempre integrado alrededor de la teoría de la revolución-; descontextualiza, cambiando el significado, las tesis de Marx; Engels; y Lenin; convierte el marxismo en fórmulas abstractas y especulativas a memorizar, y estériles para la transformación revolucionaria; establece un listado arbitrario de citas, pasajes, y obras, deslegitimando al resto; convierte al marxismo en teoría positiva y no crítica; es determinista y economicista; tiene una actitud de sectarismo, dogmatismo, censura, y exclusiones -negación a reconocer y estudiar otro tipo de marxismo o teoría no marxista, pues se autodeclara como “única” interpretación “científica”-; subvalora los temas sociales, que constituyeron el centro del marxismo y el leninismo originarios -las estrategias revolucionarias fueron desplazadas por la atención a teorías y conceptos especulativos, siempre rechazados por Marx-; modificó arbitrariamente para su publicación, ciertos textos de Marx, Engels, y Lenin; etc. 

De manera que el “marxismo-leninismo” desvirtúa la teoría y praxis revolucionaria del marxismo originario. Especialmente, y al contrario de lo que puede indicar su nombre, no representa con certeza y dignidad la teoría y praxis de Lenin. 

Cuba

La corrección que propone el nuevo texto de Constitución tiene profundos significados, entre ellos: la actualización -tal y como se realiza en otros ámbitos de la sociedad cubana- del lenguaje teórico, aunque, obviamente, no es solo un asunto terminológico; la ruptura con aquel tipo de marxismo soviético recogido en manuales que inundara la enseñanza en los `60, después, y aún sobrevive de diversas maneras -“ladrillos soviéticos” llamaba el Che a esos Manuales, en su carta a Hart de 1965-; el abandono de una de las manifestaciones de copia respecto a la URSS, que se prolongaba de manera extemporánea y sin justificación; el reconocimiento implícito de errores e inconsecuencias, ejercicio siempre provechoso (el documento de 2017 “Conceptualización del modelo…”, aprobado por el Tercer Pleno del CC; el 7º Congreso del PCC; y la Asamblea Nacional del Poder Popular ya había sustituido la formulación del GUIÓN que, sin embargo, regresó sorprendentemente en 2018, en la versión inicial del Proyecto de Constitución); la disposición del Estado (eventualmente del PCC) a considerar justa y críticamente –a instancias de ciudadanos y especialistas- un pilar simbólico que conformaba los fundamentos teóricos del país; y la oportunidad del replanteo social -puesto que este asunto adquirió nivel ciudadano a través del sistema de enseñanza- y radical de la pregunta por la esencia del marxismo y su función. 

Significa, sobre todo, la oportunidad de poner en correspondencia la palabra con los hechos. La revolución cubana ha desbordado históricamente ese GUIÓN en muchísimas cuestiones -aunque esta no ha sido una actitud homogénea ni sistemática-; y debe ser en lo sucesivo –para eso se trabaja-, más innovadora; creativa; realista y utópica a la vez; inclusiva; de fortalezas horizontales; asertiva respecto a aportes y críticas; de principios y diálogo abierto con toda las experiencias históricas y la cultura; y siempre crítica de sí. Todo lo cual, resulta ajeno al “marxismo-leninismo”. 

Por otra parte, no podemos permitir que siga sobreviviendo el “marxismo-leninismo” en los diversos ámbitos de la vida social, disfrazado ahora tras una COMA o una Y griega, que se continúe rigiendo por dogmas; repitiendo frases vacías y sin sentido; o repitiendo lo ya establecido para asegurar confort o estatus -cerrando la posibilidad a aquello por considerar y quizás establecer-; deslegitimando personas, palabras, actitudes, preguntas, dudas, o razonadas certezas; utilizando la información y el secretismo para marcar jerarquías; convirtiendo al marxismo en profesión o calificación, en jerga de identidad, en palabras justificativas y no en herramientas transformadoras; y ahogando el pensamiento crítico haciendo uso de todo lo que tiene a su alcance. Obviamente, cualquier término puede dar escusa y refugio a esos comportamientos. Sin embargo, la recuperación del “marxismo” y el “leninismo” sin más, puede ser oportunidad y promesa de exploración teórica, invitación a pensar, estudiar, y transformar con efectividad revolucionaria la realidad. 

 

También en el ámbito académico (y otros) debe tomarse una actitud de consideración crítica sobre el uso del término “marxismo-leninismo”, sus contenidos, presentaciones y organización docente. Esa frase aún permanece en umbrales de puertas institucionales, así como encabezando documentos y acciones académicas programáticas, que habrá que rectificar, para ser consecuentes y entrar en el nuevo marco constitucional. 

 

Hay que recordar que, al menos desde los años 60 –para hablar de una época relativamente cercana-, importantes intelectuales y académicos cubanos -por ejemplo, los hoy Premios Ciencias Sociales Aurelio Alonso y Fernando Martínez, este último también Premio Casa de las Américas-, así como un segmento de sucesivas generaciones de profesores, investigadores, y especialistas, han expresado sus consideraciones críticas sobre el “marxismo-leninismo”, intentando socializar argumentos y esclarecer. En los últimos tres años, algunos profesores de la Universidad de La Habana, interesados en ofrecer argumentos para decisiones impostergables de naturaleza académica, hemos insistido otra vez, realizando acciones al respecto, y publicado algunos textos que contribuyen a esclarecer este asunto. Y es que ese diagnóstico crítico elaborado por la tradición marxista, estaba listo desde fines de los años 20 del siglo XX. 

Esta es, en fin, una rectificación constitucional necesaria. 

Tomado de: Rebelión
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Comments

  1. «decisión de sustituir en el texto de la nueva Constitución cubana, el término “marxismo-leninismo” por los de “marxismo” “y” “leninismo”»

    xxx

    ¿De verdad? Y yo que pensaba que habían asuntos mas PRIORITARIOS que debatir y APROBAR

  2. A qué harán entonces con el nombre de la siguiente carrera universitaria:Licenciatura en Filosofía Marxista-Leninista? En primer lugar, hay elementos de sobre para afirmar que el marxismo-leninismo no es ninguna filosofía. En segundo lugar, hasta hace unos años la carrera se llamaba Licenciatura en Filosofía. Fue nada más y nada menos que Miguel Díaz-Canel, en la época ministro de Educación Superior, quien propuso reinstaurar el infame nombre que hoy tiene esa carrera.

    1. Como siempre usted metiendo el dedito en el ojo y si se le dice, se ofende o parecido.

      En primer lugar decirle que leo que la licenciatura referida no se llama como usted dice sino que el título de la UH es´Filosofía Marxista Leninista.

      En segundo lugar, igual como el catolicismo no es una filosofía existe la Filosofía católica, o cristiana, etc. es decir usted no es capaz de entender algo tan sencillo como el título de unos estudios en filosofía impartidos desde una posición concreta, el marxismo-leninismo y formando personas, futuros filósofos, con formación marxista y así se lee: «El filósofo marxista actúa e incide de modo positivo sobre los más diversos problemas sociales que influyen sobre el desarrollo de la sociedad…….»

      fuente: http://www.uh.cu/filosofia-marxista-leninista

      El guión, así lo ve un no marxista, tiene un papel importante para diferenciar de otras propuestas pero en la página web dela UB también se leen las palabras marxismo y leninismo separadas, sin guión cuando se definen las esferas de actuación del alumnado graduado: «En centros de los distintos niveles de enseñanza, impartiendo Filosofía, Ética, Formación de valores, Estética, Bioética y Medio Ambiente, Marxismo Leninismo, Cultura política, etc.»

      1. El señor José Antonio no deja de sorprendernos. Ha iniciado toda una indagación para concluir que el site de la UH la mencionada licenciatura no tiene un guión. Y eso que aporta al núcleo duro del debate que genera este artículo?Nada. El español es incapaz de traer argumentos que tensionen lo que he dicho. Por ello se viene con cosas irrelevantes solo por llevarme la contraria. Qué pena que en este blog no abunden los adversarios de calidad. Sirva mi ignorancia como presente año nuevo.

        1. Y ha terminado por darte la razón, pues parece que la carrera se llama Marxismo Leninismo y no Marxismo y Leninismo. No tiene guión pero tampoco tiene la Y. Además, habría que indagar si los programas de estudios no se basan en los mismos textos marxistas-leninistas de siempre.

          1. Casimiro, gracias. Por favor, ponle a un remedial al alumno con deficiencia intelectual moderada y rabiaos. que tenemos en el blog a ver si entiende el punto y aporta algo que sirva al debate. El brete les viene en la sangre a esta gente.

        2. Qué pobreza la suya al no reconocer la enésima metedura de pata, en ese lenguaje siempre hiriente y realmente pésimamente construido.
          Revise su comentario a ver si aporta algo respecto al post y observe que se centra en la bobada de decir qué pasará con el nombre de unos estudios…(primera metedura de pata porque se equivoca respecto al nombre de la licenciatura) y no ser capaz de comprender que nadie en la UH habla de que el marxismo es una filosofía y sí que Cuba ofrece un título universitario de filosofía marxista, que no es lo mismo ni mucho menos, aunque usted sea incapaz de comprender la diferencia.
          A todo eso, nada he dicho sobre ese uso del calificativo infame….
          ¡Qué fácil tiene usted la ofensa¡ Y qué ridícula esa afirmación de la falta de calidad de «sus» adversarios que presupone que usted sí que muestra excelencia en sus comentarios… ¡Pobre pseudo intelectual de pacotila¡

      1. ¿Nadie? Creo que te precipitas. Un servidor varios años después de graduarme en Económicas, al no tener los estudios de magisterio y dedicarme a la enseñanza, cursé la carrera de Filosofía y Ciencias de la Educación, que era el curioso nombre que hace años otorgaba la UB, Universidad de Barcelona, a los estudios de Pedagogía.
        Por lo tanto, estimado Sapientísimo, claro que mucha gente en muchos países cursan y se gradúan en Filosofía, en Filosofía y Ciencias de la Educación (Sección de Pedagogía) en mi caso, etc….

        En el caso de la UH, la Facultad de Filosofía e Historia, ofrece tres licenciaturas, siendo una de ellas la de Filosofía Marxista Leninista

        http://www.uh.cu/estudios/pregrado/facultades-y-carreras/ciencias-sociales-y-humanisticas

      2. Ilustrisimo NO EXISTE LA CARRERA DE FILOSOFIA por la simple razon de que la filosofia NO SE ENSEñA

        Tan solo existe la carrera que estudia a los que FILOSOFARON

  3. Vale el esclarecimiento que aporta el post. Sin embargo, no basta con suprimir el GUION. Hace falta en la teoría y práctica revolucionarias admitir con sinceridad y sin la tan manida manipulación, incluso en nuestro país, la real cultura del debate, dentro de posiciones revolucionarias y que por discrepar de una u otra linea de actuación, se considere al discrepante como «desviado ideológicamente» y hasta amenacen con quitarle su condición de revolucionario, su militancia o democion de cargo.
    Hace falta que el Partido aprenda a oir, razonar y no bloquear y florezca el Centralismo Democrático leninista y que sustituya el Centralismo Burocrático Estalinista que tanto daño ha hecho al movimiento comunista y revolucionario mundial.
    El Ché y hasta Fidel fueron calificados de herejes y revisionistas en algun momento de su vida.

  4. Más allá de las reformas iniciadas en diferentes periodos, el régimen político cubano se basa – en buena medida- en los postulados del marxismo-leninismo. Esto se ve en el modelo económico hipercentralizado, en la subordinación de la sociedad civil a los objetivos políticos del partido, en el propio carácter unipartidista del sistema político. Pero lo vemos también, incluso llega a la actual constitución, en el no reconocimiento del pluralismo político presente en el tejido social cubano. Lo vemos en la función, estructura y funcionamiento atribuidos a los medios de comunicación por el Partido-Estado.

    Substituir un guión (-) por una conjunción copulativa (y) en nada altera el sustento ideológico del régimen político actual.

    No obstante, el marxismo-leninismo tampoco ha sido estudiado con profundidad porque quienes intentamos analizar la realidad de Cuba. Craso error que nos lleva a justificar cuestiones como la represión al pensamiento diferente, por poner un ejemplo, únicamente al «síndrome de plaza sitiada», sin tener en cuenta la interpretación que el marxismo-leninismo hace sobre libertades y derechos en un régimen socialista y la lucha que se plantea contra el capitalismo. Los soviéticos decían claramente que solo reconocerían tales derechos y libertades el día que el socialismo triunfara en el mundo. Pero ni blindados con bombas atómicas lo que hacía improbable cualquier aventura occidental contra la URSS, los dirigentes del PCUS reconocieron esas libertades al pueblo soviético. Y es que el hábito hace al monje. O sea, no darás nunca lo que siempre negaste.

    En reciente entrevista a un periódico español, Mariela Castro asoció la socialdemocracia al capitalismo, y por tanto en Cuba, no tendría cabida. . Lo que no dice la diputada es que en la Isla se consolida un capitalismo de Estado y se habla de una democracia que muchos cuestionan su real existencia (y para ello no hace falta entrar en comparaciones con naciones vecinas porque la ciencia política no se anda con rodeos ni se hace a la medida de las partes en conflictoo). No podemos pedir que Mariela sea también una cientista política, pero parece que confunde capitalismo con socialdemocracia, o los ve como sinóminos. No la culpo, es lo que aprendimos en las escuelas cubanas.

    Pero después de estudiar para aprender y no para adoctrinar, puedo decir que se puede rechazar la socialdemocracia en favor del autoritarismo político, el neoliberalismo, el liberalismo clásico o de una democracia radical al estilo de Mouffe y Laclau. Pero lo que tenemos en Cuba, hablemos en serio, tiene más que ver con el autoritarismo y nada con la democracia radical.

    A la URSS nunca le interesó presentarse al mundo como una democracia hasta que llegaron los tiempos de la Perestroika. Antes estaban claros de lo que creían ser: una dictadura del proletariado aunque en la práctica quien dictaba todo era la casta política del Partido y la burocracia. Qué es Cuba entonces si se parece más a la URSS que a cualquier otro país cuando de política y economía se trata? Qué es Cuba cuando sabemos que todo sigue girando en torno a las mismas ideas básicas? Qué es Cuba cuando como sujetos nos asustamos, vemos extraño, peligroso o fuera de lo común que una personas se exprese abirtamente contra el gobierno? No quiero salvar con esto la responsabilidad del Estado, sino decir que la falta de cultura democrática es un problema político pero ante todo social. Una consulta popular no vinculante y un proceso electoral con filtros (comisiones de candidatura), o la garantías de derechos sociales (educación, salud) en detrimento de los políticos y civiles hacen de nuestro país una democracia? China tampoco invierte mucho tiempo en decir que es una democracia y ellos saben que no lo son.

    Dado el actual contexto, en el que se propone una carta magna por debajo de las expectativas de lo que el siglo XXI exige en materia de reconocimiento del pluralismo, no discriminación con motivo de ideas políticas (no aparece de forma explícita en el texto a contracorriente las experiencias internacionales) participación, transparencia, rendición de cuentas, elección directa del presidente (aspecto desconsiderado a pesar de los planteamientos), el marxismo-leninismo puede no aparecer explícitamente, pero eso no significa que no sea la base ideológica del régimen. No creerlo, es ser ingenuo o demasiado cándido.

    Acepto debates y emplazamientos. Sugiero primero leer las constituciones de Brasil, Ecuador, Bolivia y Venezuela que constituyen las cartas magnas que más valen y brillan en el continente. De sobra está decir que la realidad es diferente. Pero si sale a alguien con razón a criticar las miserias y violencias de Brasil, que tenga la decencia de mencionar también la triste situación en Venezuela.

  5. El marxismo – Leninismo es una corriente filosofica que tiene su esencia muy definida.

    Por el contrario el marxismo puro y el leninismo puro tambien posee sus particularidades propias, basta destacar que una la postulo Lenin y otra Marx 🙂

  6. Segun lo veo el tratar de distinguiir entre marxismo – leninismo del marxismo y del leninismo como corrientes separadas en simple deseos de MAREAR PERDICES.

    Seria como tratar de distinguir entre el Fidelismo, el Raulismo y el castrismo 🙂

  7. Como expresa Jagger, no basta con quitar el guión, sino lo que él representa. Y la impresión que me dio a mi, cuando escuché la explicación de Homero Acosta del por qué de la corrección, no fue por una concientización del error del concepto, sino porque algunos «especialistas» (al parecer mejores conocedores del Marxismo que todos los miembros de la Comisión redactora del proyecto de Constitución) hicieron hincapié en el error. Pero para los cuadros políticos y dirigentes del país, que no son profesores ni especialistas en filosofía y para la mayoría del pueblo, la cuestión del guión, así como la diferencia entre «Marxismo-leninismo» y «Marxismo y Leninismo» es algo demasiado abstracto para entenderlo con claridad.
    Yo mismo, que hice la universidad en los ochenta, no sé si la filosofía que estudié fue Marxista-Leninista o Marxista y Leninista. Recuerdo que eran los libros de Konstantinov. Debe haber sido lo primero, pero no sé.
    El caso es que no se trata de suprimir un guión, sino una doctrina completa. No creo que lo tengan claro, quienes lo deben tener.

  8. Debemos tener presente que el Marxismo y el Leninismo y cualquier otro «ismo» dentro de esa linea de pensamiento, son caracterizaciones como guia para la accion transformadora del Capitalismo; pero ni Marx, ni Lenin conocieron el mismo Capitalismo HOY existente, pues este ha continuado evolucionando hasta ese «Capitalismo Salvaje» y «Estados Corporetivizados». y «Globalizacion de las Transnacionales» de ahora.
    Marx no previo el triunfo del Socialismo en sociedades con un inferior grado de desarrollo de sus fuerzas productivas, pero ocurriron alli precisamente (Rusia, China, Vietnam, Cuba, etc.) tales procesos. Y hubo entonces que apoyarse sobremanera en el factor subjetivo -Lenin,. Mao, Ho Chi Minh, Fidel, etc-)
    Recien ahora estamos entrando en una etapa donde se dan MOVIMIENTOS SOCIALES sin lider (Indignados en Espana; Occupy Wall St. en E.U.;
    «Chalecos Verdes» en Francia, y es solo el comienzo…
    Ni Marx, ni Lenin vivieron esta realidad.
    MORALEJA: Se require una permanente creatividad en el Marxismo y en el Leninismo de nuestros dias.
    Y una permanente actualizacion, de acuerdo con los tiempos, de los MODELOS del SISTEMA socialista
    Como hicieron China y Vietnam y esta haciendo ahora Cuba. Una cosa es el SISTEMA y otra cosa es uno u otro MODELO a traves del cual se intents plasmarlo

  9. De acuerdo con Casimiro………Al pueblo que caraj…….le importa el guion . El pueblo cubano lo que no ama es las APLICACION que predura actualmente de tecnicas , ideas , formatos y organisaciones al estilo stalinista que son las que jod……….. y de las cuales el Partido y el gobierno estan enquiatados. . Su aplicacion a la vida nacional y la reticencia desde el gobierno de desprenderser de ellas son el PROBLEMA.
    Nesesitaremos una espada para cortar ese nudo stalinista ?
    Homero defiende practicas stalinistas desde su puesto .Tanto que habla y no es capaz de poner los puntos sobre las ies.
    Bien por el secretraio del PCC de mandarlo a callar. (sera esa reaccion una practica stalinista? )

  10. Creo que el fenómeno que los atraviesa, queridos cubanos, bien puede sintetizarse con las palabras de Ludo Martens:

    «Durante 35 años, los revisionistas han luchado por demoler
    a Stalin. Una vez Stalin demolido, Lenin ha sido liquidado en un
    abrir y cerrar de ojos. Khruschev se encarnizó contra Stalin. Gorbachov lo ha «rematado» llevando a cabo, en el curso de los cinco años de su glasnost, una verdadera cruzada contra el stalinismo. ¿Os habéis dado cuenta de que, el desmontaje de las estatuas de Lenin no ha sido precedida por una campaña política contra su obra? Bastó con la campaña contra Stalin. Una vez todas las ideas políticas de Stalin atacadas, denigradas, demolidas, se llegó a la constatación de que, la campaña había servido también para liquidar las ideas de Lenin.

    Khruschev comenzó su obra destructiva afirmando que criticaba
    los errores de Stalin con el fin de «restablecer el leninismo en
    su pureza original» y mejorar el sistema comunista. Gorbachov hizo las mismas promesas demagógicas para desorientar a la fuerzas de izquierdas. Hoy, debemos rendirnos ante la evidencia: bajo el pretexto de «volver a Lenin», se ha hecho entrar al zarismo; bajo el pretexto de «mejorar el comunismo» se ha resucitado al capitalismo salvaje.»

    Pregunto a los profesores universitarios: ¿Si el Marxismo subsume al leninismo, luxemburguismo, trotskismo, gramscismo, etc., no debería integrar el stalininsmo a la lista ?

    Creo que la alevosa ofensiva de restaurar la propiedad privada sobre los medios de producción y con ella la explotación de la fuerza de trabajo asalariada en Cuba, van de la mano de este antistalininismo. No representa una necesaria crítica a Stalin, sino un justificativo para atacar los fundamentos del socialismo.

    Eduardo Maturano
    (Argentina)

  11. Yo agarraria ese guión y lo agrandaría mucho, mucho, mucho, de tal forma que cubriera las dos palabras y se eliminaran de la Constitución todos los ISMOS posibles.

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