Constituyente vía Internet

Por: Mario Valdés Navia

Tal y como anuncié en entrevista con Sputnik cuando apenas se iniciaba el debate del anteproyecto de constitución, este fue amplio y profundo como pocos en la historia del período revolucionario. Donde el ciberespacio devino vehículo esencial para los intercambios.

El nuevo escenario comunicativo vino a ampliar y profundizar lo tratado en las asambleas de los centros de trabajo y los barrios. En ambas esferas de la realidad –física y digital–, las intervenciones de los trabajadores manuales e intelectuales, y del pueblo todo, mostraron cuánta creatividad, ganas de participar y responsabilidad política atesora la ciudadanía. También evidencian lo bien que afloran estas características a la primera oportunidad.

Como el marabú en tierras estatales ociosas, de la noche a la mañana brotaron los espacios digitales dedicados a la cuestión constitucional. Si bien no hubo un gran foro de debate, como soñé alguna vez, los principales representantes de la blogosfera cubana utilizaron sus propios foros y secciones para publicar numerosos posts que analizaron y repensaron el documento desde diferentes puntos de vista.

No menos importante han sido los textos aparecidos en las redes informales de intercambio de emails, donde muchos autores, entre los que se encuentran importantes intelectuales del patio, han vertido sus análisis de la propuesta. Incluso, son muchos los que socializaron digitalmente los escritos que presentaron en sus respectivas asambleas laborales o barriales, con el fin de hacerlos llegar a una audiencia más vasta.

A la versión original del anteproyecto se le han añadido, eliminado y transformado diferentes contenidos. Su estructura y redacción fueron enriquecidas con propuestas interesantes y enjundiosas. Quisiera pensar que, al final del proceso, los analistas de la comisión de los treinta llegarán a sopesar estas ideas aun cuando no subieran por el modelo correspondiente.

Falta por ver si este entusiasmo cívico, tan poco usual en nuestra cotidianidad, servirá de veras para enriquecer el proyecto y llenarlo del contenido democrático popular que el pueblo le ha impreso con fuerza en los debates, presenciales o virtuales. Trascendente será garantizar la transparencia informativa en el período que se avecina, cuando las opiniones del soberano pasen a ser codificadas, tabuladas, resumidas, reinterpretadas, debatidas y aprobadas por las comisiones ad hoc y los diputados/constituyentistas.

Como fruto sabroso de estos días queda la prueba fehaciente de los altos niveles de seriedad, convocatoria y responsabilidad ciudadana que ha alcanzado el ciberespacio cubano a modo de plaza pública donde debatir y analizar los temas más complejos y trascendentes de nuestra realidad nacional con responsabilidad y creatividad.

Lejos de ponernos a llorar sobre la leche derramada por no tener una verdadera asamblea constituyente –vieja demanda insatisfecha de muchos, entre los que me incluyo–, los cubanos y cubanas del 2018 usamos el limitado, lento y caro acceso a la Internet como alternativa viable para montar nuestra propia constituyente digital. Y más aún, hacerla extensiva a la mayor cantidad posible de compatriotas a través de los soportes guerrilleros que empleamos usualmente para conectarnos e interactuar en el contexto cubano: las memorias flash, los emails y los mensajes de texto.

Valga esta experiencia para demostrar lo importante que resulta, en la Cuba de hoy, disponer de una blogosfera rica y diversa, que sirva no solo de complemento a los espacios tradicionales de participación, sino de alternativa a los canales establecidos por la gobernabilidad burocrática para entorpecer, más que facilitar, el libre flujo de opiniones y la participación ciudadana.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

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