Consecuencias para todos

Por: Delia Echevarría

Hace unos días el recién electo presidente de la República Federativa del Brasil, Jair Bolsonaro, anunciaba vía Twitter que los médicos cubanos que laboran en el país como parte del programa “Mais medicos”, deberían someterse a la aplicación de un test para medir sus capacidades o lo que es similar, un examen de revalidación de título, entre otros requisitos.

El anuncio representó una ofensa para los galenos caribeños que vienen ofreciendo sus conocimientos desde el 2013, fecha en que la anterior presidenta Dilma Rouseff firmó el acuerdo bilateral a través de la organización Panamericana de la Salud.

Ya suman 5 años que los profesionales cubanos llevan atendiendo al pueblo del gigante de América. Unos 60 000 brasileños han sido beneficiados con este programa, pero, es necesario analizar desde ciertas aristas las consecuencias de esta situación. En primer lugar la economía.

Los servicios de salud se han convertido en la principal fuente de ingresos externos que recibe Cuba desde 2005; siendo Venezuela uno de los principales países receptores a través del Convenio Integral de Colaboración.

Se estima que Cuba ingresa por concepto de asistencia sanitaria unos 8 200 millones en moneda dura; cifra que puede haber disminuido a raíz de la crisis del precio del crudo y la tensa situación política que vive Venezuela. Aun así, el número continúa siendo una estadística bastante alta y la exportación de profesionales de la salud representa el principal renglón de la economía en la isla de las Antillas.

Los profesionales cubanos están presentes en unos 67 países del orbe: 24 de América Latina y el Caribe, casi tres decenas de países africanos, en el Medio Oriente, Asia Oriental y el Pacífico y en Europa: Rusia y Portugal.

Resulta fácil deducir que la pérdida de este cliente (Brasil) constituirá un vacío en la economía nacional. Es cierto que pueden reorientarse en otros países donde Cuba mantiene colaboración en el área de la asistencia médica; pero no vamos a negar que Brasil constituía una de las mejores misiones para los galenos cubanos debido a la gran cantidad de colaboradores que pedía, el exotismo del país, entre otras condiciones. No por gusto muchos querían irse a trabajar a pesar de que este imponía ciertos requisitos como haber participado antes en otra misión internacional.

Para los bolsillos de los practicantes cubanos también representará un duro golpe. No se puede comparar 80 cuc mensual, que es el salario promedio que recibirían en Cuba, con 600, cifra que el estado cubano abonaba por los 2000 al mes que pagaba el gobierno brasileño por cada especialista.

Muchas familias en Cuba quedaron divididas por la expectativa de un mejor salario que les permitiera adquirir bienes necesarios. No pocos hijos han tenido que criarse con sus abuelos o uno de sus padres y ver al otro progenitor una vez al año. Este ha sido un sacrificio que han enfrentado las familias cubanas en gran medida para mejorar la situación económica del hogar.

Desde un punto de vista político, esta disposición muestra la cara hostil que tendrá el gobierno del ultraderechista Bolsonaro con la isla que tantos dolores de cabeza ha causado a los capitalistas desde hace 60 años. Solo por Brasil han pasado en estos 5 años en que funcionó el Programa unos 20 000 cooperantes, que han atendido a más de 114 millones de personas. Además, la salida de estos titulares dejará sin asistencia médica a unos 1500 municipios donde el único personal de la salud que quiso trabajar allí fue el cubano.

En mi opinión esta postura podría causar una de las primeras crisis del recién gobierno, una crisis en el sistema de salud. Aunque especialistas aseguran que la medida responde a una decisión de privatizar este sector en Brasil.

El actual presidente brasileño ha ofrecido prerrogativas tentadoras para los especialistas cubanos: podrán contratarse de manera privada, recibir el salario integral por su labor y llevar consigo a sus familiares más allegados. Una situación que pone en desventaja al gobierno cubano e inevitablemente hará pensar a no pocos cooperantes.

Para Cuba constituye además presión y acto hostil que regirá la diplomacia entre los países por los próximos años. Una pena para la política internacional y las relaciones comerciales de la isla con un estado cercano cultural y geográficamente.

Desde el punto de vista social, se estima que más de 29 millones de brasileños se quedarán sin atención médica. Muchas comunidades perderán la única presencia de un doctor que han tenido en su historia. Un ser humano que además de preparación intelectual, cuenta con una gran calidad humana capaz de crear relaciones de amistad y empatía con sus pacientes.

Cuba volverá a tener en sus hospitales a los respetados y añorados médicos cubanos. ¿Qué harán con tantos de ellos en el país? constituye otra pregunta. En los últimos años un sector de la población se ha quejado de la excesiva presencia de jóvenes latinoamericanos y africanos en los centros hospitalarios de Cuba. Situación que a veces nos ha hecho sentir como objeto de sus prácticas profesionales.

Ahora volverán algunos de nuestros especialistas a las consultas, hay familias que se reunirán nuevamente, hijos que vivirán con sus padres y abuelos que no tendrán que criar solos a sus nietos… pero, ¿a qué costo?

En la madrugada de este 15 de noviembre regresaron los primeros 196 galenos y se espera que lo hagan más de 8000 colaboradores cubanos en Brasil. ¿Cuántos realmente lo harán?, es una respuesta que solo se conocerá una vez culminen los hechos.

Perdió el pueblo de Brasil, pero también perdió el pueblo cubano. Ahora no habrán ganadores, solo daños colaterales.

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