La copia del soberano

Por: Mario Valdés Navia

Gracias al programa especial Hacemos Cuba se ha podido conocer cómo funciona la comisión encargada de tabular y analizar el total de modificaciones, adiciones, eliminaciones y dudas que plantea la población en cada asamblea. Así supimos que esta comisión de 30 miembros se divide en 11 equipos, uno por cada capítulo, que luego pasa a discutir sus conclusiones parciales con el denominado grupo central. Es en ese espacio donde se decide qué planteamientos clasifican para el informe final. Como hubiera dicho mi abuelita: es ahí donde se corta el bacalao.

Tras procesarse de este modo toda la información, se elaborará un informe general que se entregará a la Comisión de los 33 para que reelabore el proyecto constitucional y lo presente de nuevo a los diputados, quienes efectuarán el análisis y aprobación final del proyecto que será sometido a referéndum popular.

En esta era de internet y televisión digital, es de esperar que esas sesiones de la ANPP sean trasmitidas en vivo y en directo, de manera tal que el pueblo pueda seguir la marcha de un debate tan importante como el que, a juzgar por lo que ha ocurrido en todo el país, deberá suscitarse entre los diputados-constituyentistas.

Mas, ahora me asaltan algunas dudas: ¿el informe que se entregue a los diputados será de libre acceso para el resto de los cubanos y cubanas?, ¿por qué no se hacen públicos también los resultados estadísticos que con tanta dedicación y creatividad han obtenido los informáticos entrevistados?, ¿no será conveniente que los responsables de la tarea informen públicamente cuáles fueron los planteamientos principales de la población, cómo se movieron las tendencias de opinión a medida que transcurrió la consulta, y por qué unos planteamientos pasaron al informe final y otros no?

Existen temas peliagudos en la deliberación popular que también valdría la pena saber cómo se comportaron estadísticamente; desde el llevado y traído artículo del matrimonio igualitario, al tribunal de garantías constitucionales y sociales; la ampliación de los derechos ideo-políticos y las actitudes consideradas discriminatorias; la obligación del Estado de pagar salarios dignos y volver a disminuir la edad de jubilación; la eliminación de los anacrónicos términos de gobernador e intendente, y los límites de edad y mandatos para ocupar cargos, entre otros.

Al no existir muchos puntos de contacto entre los temas que presenta la televisión y los que circulan por las redes sociales y los emails (como si se tratara de mundos paralelos) sería muy conveniente disponer de las cifras que −frías y tozudas como son−, permitirían a cada uno, no solo sacar conclusiones per se, sino hacer comparaciones entre lo planteado en los diferentes territorios, sectores sociales y grupos etáreos y cotejarlo con la versión final del proyecto.

Hallo que lo que han dicho millones no debe quedar solo para la reflexión y decisión de 33 comisionados, o el pleno de la ANPP, pues el principio que guía este proceso es que el pueblo es el único y legítimo soberano y, por serlo, debe tener acceso pleno al texto completo del informe final. Si todos los ciudadanos y ciudadanas somos constituyentistas, todos debemos disponer de esa información.

A la hora del referéndum cada uno va a votar solo ante su conciencia, y para ello debe sentirse totalmente preparado y acompañado por las opiniones de los otros ciudadanos constituyentistas. Es preciso que cada votante pueda llegar a ese momento crucial con razones suficientes que avalen su decisión de aceptar, rechazar, o votar en blanco el proyecto constitucional más popularmente debatido de la historia de Cuba. Así el pueblo todo, y cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, podrá sentirse orgulloso de haber construido una constitución.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

Anuncios