El CDR de cada día

Foto: Laura Barrera Jerez, tomadas del archivo de Radio Rebelde

Los CDR dejaron de tener protagonismo hace mucho tiempo. Pasaron de ser la organización de masas más importante del país para convertirse en un espacio falto de ímpetu y entrega. Las iniciativas y el sentido de pertenencia se quedaron rezagadas, y con ellas las actividades capaces de aglutinar y convocar. Cada 27 de septiembre, me pregunto ¿qué celebramos? porque la verdad, estos aniversarios son, únicamente, el pretexto para hacer caldosa y jugar dominó en el barrio. Y eso en algunos lugares, porque en otros ni siquiera se tiene en cuenta la fecha.

La energía inicial se perdió. Esa vanguardia que primó en los inicios ya no está. Y si bien es cierto que no se puede absolutizar, la verdad es que, en fechas como estas, a 58 años de su creación, son muchos los que ven a la organización como un simple formalismo.

Pero tal vez, los tiempos están cambiando y la oportunidad para que los CDR vuelvan a ganar su protagonismo está más cerca. Estamos en proceso de consultas en todas partes. La Constitución puede que haya llegado tarde, porque hubiera sido más lógico que acompañara o se adelantara a los Lineamientos de la Política Económica y Social del país. De igual manera, nunca es tarde si la dicha es buena, y esperemos que esta dicha sea de las mejores.

Hasta ahora lo más importante es que predomina el interés de la población, de los cubanos. Muchos están leyendo, haciendo sus apuntes y garabatos; y lo mejor: hay inquietudes, cosas para cambiar, criterios y mucho mucho debate. Los barrios están siendo los espacios para aportar. Más allá de los centros de trabajo, estas reuniones cederistas se están convirtiendo en el lugar donde muchos nuevos actores de la sociedad dan sus criterios y participan en la creación de la nueva Carta Magna.

Podríamos decir que los CDR se están convirtiendo en el lugar donde, los cuentapropistas y toda aquella fuerza laboral y económica paralela al sector no estatal, puede aportar al debate popular que se desarrolla en Cuba. Es este el espacio que tienen, y que, sin dudas, deben aprovechar.

Hoy esta masa crece en el país, son importantes como sector y necesitan también participar y decir lo que opinan. ¿Qué mejor que hacerlo en los CDR?, allí tienen sus negocios y pueden ayudar a la comunidad.

Vincular en los CDR a todos; los cuentapropistas, los jubilados, a las amas de casa, a los más jóvenes y a los trabajadores estatales, podría resultar muy beneficioso cuando hablamos de crear una Constitución más parecida a nosotros y a nuestros tiempos.

Tal vez, esta sea la imagen que comienzan a proyectar los CDR. Tal vez, es la que la organización necesita. Una imagen que muestre participación popular, diversidad y sobre todo que aporte al desarrollo del país. Una imagen que sea fiel a lo que ocurre en el barrio, y que vuelva a ser protagonista de los sucesos del país. Ojalá nuestro CDR cambie también este 28 de septiembre.

(Editorial de la revista número 19 de La Joven Cuba)

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