Arnold August y las acusaciones ligeras

Foto: Madeline Yakimchuk

Editorial de La Joven Cuba

El escritor canadiense Arnold August recientemente estuvo en la Universidad de Matanzas impartiendo una conferencia, donde aprovechó para descalificar a La Joven Cuba y sus miembros. Esta es nuestra opinión al respecto.

Que un escritor extranjero apoye a Cuba en su legítimo reclamo de soberanía, es importante. Que tal escritor se tome la molestia de impartir conferencias explicando las dinámicas que impone el bloqueo a Cuba, es necesario. Que aproveche su presentación para influir en el debate nacional sobre cuáles formas de participación política son legítimas en Cuba, para encumbrar a unos y descalificar a otros, es un error.

August llegó y habló en malos términos de LJC y sus miembros. Uno de nuestros editores es profesor allí y estaba en la universidad mientras el visitante despotricaba contra este proyecto fundado por jóvenes hace 8 años. Como siempre, alguien aprovechó para acumular méritos políticos apoyando estas acusaciones ligeras, y lo llevó un paso más allá. Afirmó que uno de los miembros de LJC es un agente enemigo, de la CIA para ser exactos, y el escritor no lo rectificó. Esto merece un comentario.

La acusación de ser “agente de la CIA”, se utiliza en Cuba para neutralizar socialmente a determinadas personas y crear un halo de sospecha sobre ellas. Es una condición que a menudo se emplea a la ligera y que pone en el acusado la responsabilidad de demostrar su inocencia en lugar de ser el acusador el que necesite demostrar sus argumentos. Esta acusación viola la presunción de inocencia, pero es efectiva porque logra amedrentar algunos.

Si algo nos enseña la historia es que los verdaderos agentes de la CIA en Cuba son encarcelados inmediatamente, sin que se hable públicamente al respecto. Recordemos a Miguel Álvarez, ex asesor de Ricardo Alarcón de Quesada (anterior presidente de la ANPP), que fue condenado a 30 años de prisión en Cuba por cargos de espionaje. No hubo una palabra al respecto en los medios. Las personas que tienen acceso a información de inteligencia, no andan comentando a la ligera asuntos de tan grave naturaleza.

Que todavía algunos individuos en Cuba estén usurpando las funciones del Ministerio del Interior, alimentando purgas y atacando la credibilidad de otros sin aportar evidencias, eso sí es un problema.

¿Por qué Arnold August dice tal cosa como si fuera normal? Pertenece a una corriente de pensamiento, influyente en algunas instituciones, que solo reconoce como legítimas las formas de participación política que están subordinadas u organizadas por el Estado. Además, tiene una relación personal con individuos cuya función en la estructura estatal, es monopolizar el debate.

Como sabe todo el que lo conoce, el mejor promotor de Arnold August y su obra, es Arnold August. Que venga a presentar sus investigaciones y libros, a mostrar su solidaridad con el país, se agradece. Pero alguien que ostenta la medalla de la amistad con Cuba, no debería estar alimentando el fuego de las diferencias internas en el país.

Que en redes sociales interpele a los jóvenes que escriben en nuestro foro, que intente amedrentarlos incluyendo en el debate a sus amigos funcionarios y periodistas que ostentan responsabilidades gubernamentales, que se dedique a la vigilancia digital para sacar de contexto publicaciones personales, provocando confrontaciones entre cubanos, que haga todo esto con anuencia estatal, es peligroso. LJC le responde porque hacer silencio sería permitir la impunidad, pero esa dinámica de las agresiones digitales no nos interesa, nunca la iniciamos y francamente no la necesitamos.

A Arnold August le es fácil repetir acusaciones que a él no le constan, las hace en Cuba a sabiendas de que en su país eso sería imposible sin consecuencias legales. No dejamos de apreciar su solidaridad con la lucha del pueblo cubano, pero debería cuidarse de atribuir imputaciones sin base e intentar inhabilitar políticamente a quienes participan en el debate público nacional, mucho menos venir y hacerlo en la cuna donde surgió LJC. En su condición de extranjero, su actitud no está muy lejos de ser un acto de injerencia. Nuestra mejor respuesta a estos ataques, será aportar aún más y mejor al debate nacional.