Vivo en un país libre

Foto: Reuters

Por: Miguel Alejandro Hayes

Vivo en un país libre.  Hay quienes desde afuera -y otros desde adentro-, se empeñan en hacer pensar lo contrario, pero sé que están equivocados.

Escribo en este blog creado por jóvenes matanceros -ya no tan jóvenes- hace algunos años. En él muestro lo que pienso, como lo pienso y cuando lo pienso.

Me expreso libremente, asumiendo con responsabilidad las líneas que nacen. A veces me dicen que tenga cuidado, que esas cosas no se deben decir. A pesar de ello, no tengo temor.

No sufro de ningún acecho. No he recibido ninguna presión o discriminación de compañeros o de superiores con la capacidad de decidir sobre mi vida. Muchos de ellos saben que escribo, y qué escribo, pero no me señalan por eso. Debaten, me dicen, y cuando no están de acuerdo me lo hacen saber.

Solo he enfrentado -cuando más- alguna mirada que intenta ofender desde lo lejos, desde un comentario agresivo, conservador y fomentado en el desconocimiento de algún extremista de la militancia de carné. Al cual comprendo, porque ese ha sido el papel que han interpretado les toca jugar a algunos en esos espacios.

Sé que a más de un burócrata y secuaces, de saber lo que digo, se deben molestar, porque a nadie le parece hermoso que públicamente se cuestione su labor. Y no dejo de reconocer cierta dosis de arrogancia que puede haber en ellos.

Sé que pudiera pasar, que el dedo de alguno caiga sobre mí, aprovechándose de ese tejido humano donde los de un mismo grupo se cubren la espalda unos a otros.

Incluso, sé de esos momentos cuando domina la misma euforia que hizo guillotinar a muchos y que tanto daño hace a las revoluciones. Práctica, a la que después de todo, no escapamos los cubanos en distintas épocas.

Por otro lado, esos riesgos en los que puede caer todo el que dice lo que piensa,  contribuyen a que se diga que vivimos en un país reprimido. Hay quienes lo dicen explícitamente con valentía de ultramar. Otros son parte de esa verdad, algunos callando lo que piensan y otros intentando hacer callar a los demás.

No se les puede seguir el juego a ninguno. Esos que quieren hacer de Cuba un país de censura, unos para gritarlo a los cuatro vientos y atacar al gobierno, y otros para haciendo uso de ella, mantener sus cargos. Quedarse con las ideas que se tienen y no expresarlas, sería reconocer tal censura y contribuir a esos mezquinos intereses.

No pienso colaborar con eso, ni con esa imagen negativa que se pretende hacer de Cuba. Me expreso sin temor, sé que vivo en un país libre.

Para contactar con el autor: hayesmartinez.mrgh@gmail.com