El legado de Mandela

Foto: The New York Times

Por Alina B. López Hernández

Si cuando Nelson Mandela fue liberado —tras veintisiete años de prisión, torturas e incomunicación familiar—, hubiera encabezado una cruzada radical para movilizar a la postergada población negra de Sudáfrica; en buena lid no se le podría criticar. Sin embargo, el encierro forzoso, que le arrebatara la juventud, la salud y hasta su matrimonio, como pronto se vio, le había proporcionado también una gran sabiduría. Inteligencia no, esa la tuvo desde pequeño y le permitió graduarse de abogado, pero en el mundo de la política la inteligencia no lo es todo.

Al ser elegido poco tiempo después como el primer presidente negro de Sudáfrica, este hombre, de mirada optimista, dulce y profunda, asombró al mundo al reivindicar los derechos humanos de todos y cada uno de los sudafricanos. Él, discriminado siempre por su color y su ideología, mostró la más decidida postura a favor de la inclusión. “Un país para todos” era su sueño, y parecía una utopía en aquellos momentos dada la actitud de algunos de sus colaboradores y de gran parte de la población, negra y blanca, que seguía percibiéndose en las antípodas condicionada por siglos de alejamiento y desconfianza.

Mandela logró algo que parecía imposible: fundar una patria donde existían territorios aislados por barreras físicas; constituir una ciudadanía donde antes vivieran ellos y nosotros; demostrarle a todos —parafraseando a nuestro Martí—, que sudafricano era más que blanco, más que negro, más que mestizo.

Todavía faltaba su más grande lección. Cuando estuvo seguro de que su proyecto era un hecho, Nelson Mandela —Madiba— se hizo a un lado y dejó que otros dirigieran. La ambición por el poder y la gloria, tan común en los líderes políticos y tan dañina para sus pueblos, no lo deslumbró. Retirado pasó los últimos años de su vida, pero cimentó el más bello ejemplo de respeto, pluralidad, tolerancia y paz. Por ello la Organización de Naciones Unidas ha convocado a una cumbre especial sobre la paz en ocasión del centenario del líder africano. A este homenaje se une todo el equipo de La Joven Cuba.