Verdades de fe

Por: Miguel Alejandro Hayes

Algunos por ahí hablan de tener fe. Algo que después de 150 años de marxismo, es una vergüenza. El marxismo cuestiona verdades, no se dedica a aceptarlas, y mucho menos en actos de fe.

No han faltado en la historia de la humanidad sistemas de ideas que defiendan una verdad. Cada cual, por lo general se decía tenerla y más de una disputa se generó, en teoría, política o cualquier área. Llegó un momento, donde ante tantas “verdades”, no se podía distinguir cuál era la correcta. Tal dilema debía resolverse, y entonces se llegó a otro punto: estas debían ser demostradas.

Se llegó después a un nuevo problema: demostrar la existencia de Dios ¿Podía el hombre cristiano hacerlo para argumentar su fe él? Hubo dolores de cabeza en el feudalismo alrededor de tal ser trascendental, donde era muy común encontrar medievales discusiones “de esquina” sobre esto, hasta que uno de los grandes ideólogos de la iglesia, Santo Tomás de Aquino, sentenció que había verdades que se demostraban y otras, de fe. Problema resuelto, hay cosas que simplemente se aceptan, y una de ellas es Dios. Fue muy cómodo entonces exponer careciendo de argumentos, y apelar al todopoderoso.

Esto no duraría para siempre, con Descartes se iniciaba un movimiento de la filosofía moderna que partía de la duda, y cuestionaba. Siendo consecuente con ello explicó muy bien la existencia de Dios porque para él, tal verdad no podía ser solo de fe. Luego Kant, expuso que se podía probar la existencia de Dios, y también su no existencia. Entonces había un dilema para la razón, dos verdades tenían las mismas posibilidades de realizarse. Se podía creer con certeza que Dios existía, pero también que no, cada cual escogía la suya.

Por suerte, vino Hegel dudando de todo y resolvió eso: cada verdad solo tiene sentido dentro de un sistema teórico-lógico, y solo en estas existen. Por ahí le entró el agua al coco y Karl Marx, heredero y punto cumbre de la herencia hegeliana, continúo tal línea e intentó legar una gran enseñanza a lo que sería el marxismo: poner todo en tela de juicio. Con ello se iba más allá, se debían cuestionar las demostraciones, y el propio pensamiento que las generó.

Cientos de años transcurrieron para que estuviesen creadas las condiciones para el surgimiento de un materialismo dialéctico. Muchas escuelas y corrientes marxistas han tenido que desarrollarse para que este se ganara su lugar como ciencia. Pero todo eso se tira por la borda cuando algunos funcionarios y militantes comunistas comienzan a afirmar que hay cosas en nuestro sistema político -verdades políticas- que no es necesario demostrar.

Tal parece que estas personas ya no pueden siquiera demostrar su verdad y hacer que esta dialogue con otra. Han preferido regresar tan atrás en la historia, llegar al templo medieval junto a Santo Tomás, para afirmar que hay cosas en las que simplemente hay que creer, porque son verdades de fe, y acusar a quien no las crea, de su falta de esta.

¿Y el legado de Karl Marx? Debo reafirmar entonces que trocarlo con Santo Tomás de Aquino, en un país abiertamente marxista es una vergüenza, por razones obvias. En política tampoco puede haber verdades de fe.