Constitución y libertad

Por: Miguel Alejandro Hayes

La libertad ha ocupado la mente del hombre durante toda su historia. Muchas han sido las rebeliones, revoluciones y actos de rebeldía para intentar reivindicarla. Sentir su presencia, es una necesidad para nuestra especie.

Los cubanos, como otro de los tantos pueblos víctimas de la conquista y la colonización, sufrimos por siglos su falta. En su búsqueda, nació y creció la nación cubana. Continuas generaciones de hombres en este archipiélago han dedicado a ella su vida. Pareciera tal cosa, algo arraigado a nuestra condición de cubanidad.

Por desgracia, a pesar de que estuvo presente en gritos de ¡Libertad o muerte!, en ese “danos la libertad/con el machete”en la mano que rezaba Maceo ante cada combate. Hoy la palabra es parte de la fraseología de la oposición, de la disidencia y de una sentenciada contrarrevolución, en buena parte por insertarse su uso dentro de los programas de golpes blandos de la USAID y la CIA.

Para algunos, libertad es sinónimo de oposición, así corre peligro la Revolución de entregar su capital simbólico a la disidencia

Sin embargo, hablar de libertad, la de mambises, rebeldes, militantes de llanos o guerrilleros, en tiempos de redes sociales, sigue siendo un acto revolucionario y no un juego al imperio. Y no se trata de una libertad quimérica, utópica y romántica, sino una libertad política, cultural, de pensamiento, de ser pleno. En un ambiente de tal trascendencia como en el que vivimos hoy- de un proceso constitucional-, es imprescindible hablar de ella.

Para quitarle el contenido mítico, quizá pudiéramos resumirla en cosas tan simples como la formula griega de disminuir la desigualdad para aumentar la libertad, o en discursos de oportunidades sociales de elección, de superación.

Sin embargo, como marco referencial me gustaría usar al cubano más universal, que es más que un mármol, o a veces, un plástico con forma humana. Por eso, recordemos aquella sencilla enseñanza, por la que cada niño cubano pasó, donde la libertad es ese derecho de ser honrado, y de hablar sin hipocresía.

Si miro con detenimiento, veo una sociedad en la que las condiciones de subsistencia, ese salario que no alcanza, y la doble moral que este genera no fomentan esa derecho a la honradez. Un cubano que gana poco mas de 600, y que necesita más de mil para vivir, y con una familia que alimentar, no puede esperarse más de él -aunque no lo haga- que el acto de incurrir en eso que llamamos eufemísticamente lucha, invento, u otras formas. Necesidad que ya ha pasado por una especie de contrato social, y de la que no se habla, pero sigue presente a la hora de teorizar sobre el proyecto.

El derecho a un salario honesto falta en el proyecto de Constitución

Ese hombre genérico que es honesto, trabajador, pero el que más o el que menos, compra ese producto que en la tienda no hay y que sabemos de procedencia ilícita, luego olvida -tiene que hacerlo- su complicidad con la malversación, y regresa a su estado “revolucionariamente puro” de la conciencia. Como casi un dilema ontológico del cubano, hay que restar honradez-libertad- en pro de la supervivencia, pues no queda más remedio.

Por eso, en el hacer de la Constitución, debe pensarse en otorgarle al ciudadano esa honradez en la cual va parte de su libertad. Mientras vivir con salario bajo sea una realidad, se congelarán principios y el derecho a la honradez, y la libertad -que es algo muy real-, se verá afectada.

Buscando entre los párrafos de una futura Constitución, entre los derechos que como cubanos nos proclamamos, no aparece el de cada cubano a un salario digno, ni la obligación del Estado y su máxima dirección a garantizar esto. Al parecer, esas son cosas de otra índole, cuya importancia no tuvo carácter constitucional y que tendrá que seguir esperando a que esa libertad se convierta, cuando más, en una política impulsada por el Estado. Cuestión que a mi juicio debiera ser el eje central de todo el proyecto socialista.

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23 Respuestas a “Constitución y libertad”

  1. Una perla propagandista del siglo pasado, nos llega via milblogscubanos (Josep Calvet, SoliCalvet, etc) quien dice… “que Cuba deje de ser lo que es. ¡Lo siento, pero no parece que eso vaya a ser así en los próximos cincuenta años¡” … La respuesta es fulminante y llego de inmediato… “El derecho a un salario honesto falta en el proyecto de Constitución”…con tantos derechos no reconocidos en ese proyecto constitucional, rebajemos los “cincuenta años” del gallego Calvet, dejemoslo en cinco años y veremos el peor capitalismo de America Latina, funcionando en Cuba, fuera tan sencillo tener un capitalismo liberal, pero nadie quiere dejar el poder especialmente los “brutos” y las “garrapatas” del sistema socialista, que seria de ellos…?! 😉 Saludos 🙂 🙂 🙂

    1. Tony es fácil ser un fanático del gobierno cubano desde España, comiendo buenos quesos, tomando leche, pescado, carnes de buena calidad, y tomando un buen café sin chicharos. Mientras tanto el cubano se come un terrible picadillo de no se sabe que, y maldice al cafe de mala calidad que tupe a la cafetera a cada rato, aun esperan por el vaso de leche.

      Sin derechos y libertades constituciones, lo demás es solo una quimera.

      Saludos.

  2. Muy certero tu artículo Miguel Alejandro. La supervivencia digna y el desarrollo de las potencialidades del ciudadano corriente, debe ser el eje y razón de ser de la existencia de un Estado. La supervivencia digna como contraprestación a un trabajo, es el fundamento primario de la libertad, tanto en el modelo capitalista como en el socialista. Ese propósito se ha intentado y se sigue intentando desde modelos capitalistas, socialistas y socialdemócratas, entre otros, con múltiples matices, sin lograrlo plenamente, pero no por eso deja de ser válido que se siga intentando. Mientras el Estado considere que el salario es la contraprestación al trabajo, mediante la cual el ciudadano se proveerá de lo necesario para sobrevivir dignamente con su familia, es indispensable regular el tema, a partir de un salario mínimo real (En Colombia no es posible sobrevivir dignamente con un salario mínimo y en Venezuela ni se diga), con una jerarquía objetiva entre aporte e ingreso.

    Muy seguramente en Cuba se dará un interesante debate sobre el tema del salario, que terminará siendo parte de la nueva Constitución. Mis mejores deseos para que logren un marco salarial que les permita dar una respuesta en la práctica, más acertada que la que hemos logrado desde nuestra constitución colombiana.

    Quedo atento al desarrollo del tema.

  3. Sin pagarte un salario digno el estado empleador en Cuba de practicamente el 95% de la fuerza laboral te obliga a delinquir, el que delinque se covierte en un delincuente, los delincuentes no reclaman derechos, como el de exigir un mejor salario. Ellos resuelven y todos felices en ese pacto social.

    1. Roberto, Cuba es un país tan avanzado dramáticamente que no hace falta reclamarle o exigirle al estado un salario mejor, pues ya el estado lo sabe y se va a ocupar de eso en el 2030, o en el 2040, tal vez antes del 2050.

      Acuse de recibo, hemos recibido su solicitud y le daremos respuesta lo mas rápido posible. Sin pausa, pero sin prisa. Mientas los selectos siguen libando las mieles del poder.

  4. Baste recordar que son los salarios el motivo mayor de huelgas en el mundo …………………Cuba , excepcion mundial, asi que eso de los salarios bajos es un invento de la contrarevolucion y el imperialismo yanqui.

    1. Así mismo manuel, el pueblo cubano debe de tener fe ciega en que el partido solucionara eso pronto y siempre tiene el mejor interés en priorizar los problemas que afectan a los ciudadanos. ELP nos recordara que antes de 1959 Cuba esta sumida en la pobreza total y mi abuelo ganaba casi 9 dolares diarios (dígase pesos cubanos) en el año 1958 ese era el salario de un obrero de una imprenta. Menos mal que no murió en Cuba, pues su pensión hubiera sido unos miseros 200 o 250 pesos de retiro

      1. Carlos, felicidades por su abuelo que ganaba casi 9 dólares diarios, el mio materno que vivia en el campo tenía que trabajar para pagar unos vales con los que podía comprar comida y otros víveres en la tienda que pertenecía al terrateniente para el que laboraba, muchas veces ya los vales se habían consumido y el trabajo era para pagar la deuda, y había quien estaba peor, a su casa iban unos negritos barrigones y no precisamente porque estuvieran gordos, a hacer un trueque de azúcar prieta por viandas para poder comer.

  5. Bastante atinado el post de MA Hayes, solo una observación, no hay que esperar para más adelante que su idea se materialice, en estos momentos de tanto debate del proyecto constitucional sería válido plantearlo, creo que si se cumple con el tan llevado principio socialista que sí está plasmado en el mismo el salario ganaría en representatividad del trabajo realizado, que sabemos, solo se aplica en un reducido número de empresas, y aun así no cubre todas las expectativas.

    1. Con el tema de igual remunracion a iguales trabajos se es pie a un gran debate, ya que la misma actividad es remunerada de diferentes maneras en el sector privado que el estatal

      1. Sí, solo que como sabemos el sector privado es independiente del estatal, aunque según tengo entendido en otros países de todas formas la legislación establece un salario mínimo que el privado debe respetar también.

  6. El bibliotecario debe leer detenidamente el proyecto de constitución y sus artículos 31 y 76, no es tomar a Marx y a malanga según tenga el día.
    Mucha democracia en este proyecto no visto en otro lugar, los nuevos pagaditos que no salen de aquí los disfruto mucho
    Saludos

  7. Los derechos de los ciudadanos no deben darse a entender sino decirse. De la misma manera que se tiene derecho a…vivienda digna, no ser discriminado por razones de raza…
    de la misma manera que hay estos derechos, debe decirse el de el salario. No se trata de una critica destructiva, sino que es algo que debe recogerse. Los debates en los barrios lo hacen sentir.
    Acaso usted no esta de acuerdo en que debería decirse explicitamente en la constitución el derecho al salario digno?. No es el momento de debatir sobre la constitución… eso hago.

    1. Quisiera si tiene tiempo me defina que entiende ud por salario digno,yo más bien lo veo cómo un salario justo y tal cómo se ha pedido mucho y que sea cómo lo dice el anteproyecto que se pague a cada cuál según su capacidad y trabajo,de que el salario hoy no alcanza lo sabemos todos,de que lo que recibe Osmany no es justo por su capacidad y trabajo de formar futuros profesionales lo es, pero aún así no es indigno ya que lo poco lo recibe con su honestidad cómo garante, por eso es que le digo que usar en el salario la palabra digno sería lo de nunca terminar, en todo este mundo existen inconformidades con los salarios.

      1. Chachareo:

        Desde la “Crítica al Programa de Gotha”, Marx le aclaró a los anarquistas los factores a tener en cuenta para determinar que parte de la riqueza producida es la que se puede utilizar para pagar los salarios:

        3. “La emancipación del trabajo exige que los medios de trabajo se eleven a patrimonio común de la sociedad y que todo el trabajo sea regulado colectivamente, con un reparto equitativo del fruto del trabajo”.

        Donde dice “que los medios de trabajo se eleven a patrimonio común”, debería decir, indudablemente, “se conviertan en patrimonio común”. Pero esto sólo de pasada.

        ¿Que es el “fruto del trabajo”? ¿El producto del trabajo o su valor? Y en este último caso, ¿el valor total del producto, o sólo la parte de valor que el trabajo añade al valo de los medios de producción consumidos?

        Eso del “fruto del trabajo” es una idea vaga con la qu Lassalle ha suplantado conceptos económicos precisos.

        ¿Qué es “reparto equitativo”?

        ¿No afirman los burgueses que el reparto actual es “equitativo”? ¿Y no es éste, en efecto, el único reparto “equitativo” que cabe, sobre la base del modo actual de producción? ¿Acaso las relaciones económicas son reguladas por los conceptos jurídicos? ¿No surgen, por el contrario, las relaciones jurídicas de las relaciones económicas? ¿No se forjan también los sectarios socialistas las más variadas ideas acerca del reparto “equitativo”?

        Para saber lo que aquí hay que entender por la frase de “reparto equitativo”, tenemos que cotejar este párrafo con el primero. El párrafo que glosamos supone una sociedad en la cual los “medios de trabajo son patrimonio común y todo el trabajo se regula colectivamente”, mientras que en el párrafo primero vemos que “el fruto íntegro del trabajo pertenece por igual derecho a todos los miembros de la sociedad”.

        ¿”Todos los miembros de la sociedad”? ¿También los que no trabajan? ¿Dónde se queda, entonces, el “fruto íntegro del trabajo”? ¿O sólo los miembros de la sociedad que trabajan? ¿Dónde dejamos, entonces, el “derecho igual” de todos los miembros de la sociedad?

        Sin embargo, lo de “todos los miembros de la sociedad” y “el derecho igual” no son, manifiestamente, más que frases. Lo esencial del asunto está en que, en esta sociedad comunista, todo obrero debe obtener el “fruto íntegro del trabajo” lassalleano.

        Tomemos, en primer lugar, las palabras “el fruto del trabajo” en el sentido del producto del trabajo; entonces, el fruto del trabajo colectivo será la totalidad del producto social.

        Ahora, de aquí hay que deducir:

        Primero: una parte para reponer los medios de producción consumidos.

        Segundo: una parte suplementaria para ampliar la producción.

        Tercero: el fondo de reserva o de seguro contra accidentes, trastornos debidos a fenómenos naturales, etc.

        Estas deducciones del “fruto íntegro del trabajo” constituyen una necesidad económica, y su magnitud se determinará según los medios y fuerzas existentes, y en parte, por medio del cálculo de probabilidades, pero de ningún modo puede calcularse partiendo de la equidad.

        Queda la parte restante del producto total, destinada a servir de medios de consumo.

        Pero, antes de que esta parte llegue al reparto individual, de ella hay que deducir todavía:

        Primero: los gastos generales de administración, no concernientes*** a la producción.

        Esta parte será, desde el primer momento, considerablemente reducida en comparación con la sociedad actual, e irá disminuyendo a medida que la nueva sociedad se desarrolle.

        Segundo: la parte que se destine a satisfacer necesidades colectivas, tales como escuelas, instituciones sanitarias, etc.

        Esta parte aumentará considerablemente desde el primer momento, en comparación con la sociedad actual, y seguirá aumentando en la medida en que la nueva sociedad se desarrolle.

        Tercero: los fondos de sostenimiento de las personas no capacitadas para el trabajo, etc.; en una palabra, lo que hoy compete a la llamada beneficencia oficial.

        Sólo después de esto podemos proceder al “reparto”, es decir, a lo único que, bajo la influencia de Lassalle y con una concepción estrecha, tiene presente el programa, es decir, a Ia parte de los medios de consumo que se reparte entre los productores individuales de la colectividad.

        El “fruto íntegro del trabajo” se ha transformado ya, imperceptiblemente, en el “fruto parcial”, aunque lo que se le quite al productor en calidad de individuo vuelva a él, directa o indirectamente, en calidad de miembros de la sociedad.

        Y así como se ha evaporado la expresión “el fruto íntegro del trabajo”, se evapora ahora la expresión “el fruto del trabajo” en general.

        En el seno de una sociedad colectivista, basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo, sino directamente. La expresión “el fruto del trabajo”, ya hoy recusable por su ambigüedad, pierde así todo sentido.

      2. Chacha entro ahora y veo a los de siempre en lo mismo. Por ahora estoy sin internet y no sé hasta cuándo, cuando pueda paso por aquí a aclarar par de cosas.

        Te confieso que cada día me es más difícil, es como hablar con sordos.
        Tatu

  8. Agradezco los comentarios, pero por si algo no quedó claro, pongo esto.
    Si bien el proyecto habla de empleo digno, de remuneración por calidad y cantidad, eso no es suficiente. El empleo digno puede ser interpretado de muchas formas y lo de cantidad y calidad es un discurso que ya casi perdió el contenido. Buscando ser directos, yo abogó porque diga explícitamente lo del salario digno como derecho, para que la constitución refleje el pais que queremos.
    Por otro lado, no me gusta mucho que no este incluido en el proyecto a debatir. Si fue olvido o intencionado,es algo que no puede dejarse pasar.
    Si fue intencional, molestara el comentario. Si no, creo que simplemente se incluirá sin más. .
    Este es el momento de expresarse, no cuando ya esté hecha. Ya planteé en el barrio.

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