Firmeza y sinceridad

Por: Guillermo A. Lancero

La posición de Miguel Díaz-Canel sobre la prensa alternativa en Cuba no es un misterio. Nuestro jefe de Estado se ha expresado en el pasado con firmeza y sinceridad al respecto. Recuerdo dos ocasiones en particular: su indignación ante una publicación contra el Ché en el sitio OnCuba y su opinión de objeción acerca del texto escrito por el intelectual Arturo Arango a las palabras de uno de los delegados del VII Congreso del Partido, también en la web de OnCuba.

Díaz-Canel tiene los argumentos y los motivos para pensar que la prensa alternativa es perjudicial al país. Su estilo directo y tajante a la hora de hablar de temas duros es bien conocido y no titubea. Los profesionales de la prensa lo saben, pues este fenómeno ha sido discutido y combatido desde el interior del periodismo cubano.

Es comprensible que personas ajenas a las interioridades de la prensa cubana, alejadas de la toma de decisiones en los medios de comunicación, se emocionen al escuchar al Presidente de todos los cubanos mencionar la primicia natural de la prensa nacional, la social y la estatal, sobre cualquier otro proyecto de comunicación. “Ni los medios públicos cubanos ni sus periodistas están en venta” es un título que Granma escogió y describe el espíritu de las palabras de respaldo que el Presidente de Cuba dedicó a una sala llena de conocidos. La exaltación de referencias indirectas al teatro isabelino son delirios de alguien más.

Los principios que se esperan de los medios de comunicación (y hasta de los miembros de la blogosfera) han sido discutidos y poseen una raíz bien profunda. Simple pero contundente: estar dentro de la Revolución y defender su derecho a existir.

¿La Joven Cuba ha cometido alguna falta grave a estos principios? Las personas que señalan de este blog son revolucionarios probados. Recuerdo la época en que el boletín Panorama Mundial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba publicaba al menos diariamente los posts de La Joven Cuba. ¿Acaso no era entonces mala? Firmes y sinceros, sus creadores acompañan la Revolución y defienden su derecho a existir, pero no las agendas personales de quienes la usan para imponer sus extremismos, sus agendas personales y su vanidad.

Tienen razón. Nadie puede pararse en el exacto ecuador de la política. Sí, aciertan, pero lo expresan mal y se dispersan en alusiones gaseosas acerca del centrismo, la socialdemocracia, en un pobre manejo de las categorías políticas pertenecientes a otros contextos socio-históricos.

Los orígenes del abuso repetido del término centrista vienen de una cita, halada por los pelos, a Emilio Ichikawa, intelectual cubano residente en Miami (que también debe ser tremendo revolucionario). Sabe Ichikawa que hace 2500 años, Aristóteles planteó en su Metafísica: “El mismo atributo no puede, simultáneamente, pertenecer y no pertenecer al mismo sujeto, en el mismo sentido.”