Asamblea Constitución

Foto: Irene Pérez/ Cubadebate

Las sesiones de la Asamblea Nacional y el debate sobre la nueva Constitución captan la atención de muchos cubanos. Su transmisión en televisión permite que el pueblo vea a sus representantes planteando opiniones y desacuerdos. Claro que todavía falta transmitir por completo este ejercicio democrático y no algunas partes, el día que podamos ver en vivo todo lo que ocurre, habrá total transparencia. Pero este es un importante avance sobre el que La Joven Cuba lleva años insistiendo.

Mención especial hay que hacer a la propuesta de incorporar un concepto más amplio de matrimonio, que garantice derechos a la población LGBTI del país. Resulta inconcebible que una revolución esté a la saga de otros países en cuanto a garantizar derechos a sus ciudadanos. El artículo 68 que contiene esta propuesta, deberá ser defendido a lo largo de este proceso porque ya se observan fuerzas retrógradas que buscan privar de estos derechos a una parte de los cubanos. El solo hecho de que se someta a debate es un poco demasiado, los derechos son inalienables y no se llevan a votación. Mucho de lo que hoy son derechos aceptados, como el sufragio femenino o la protección de minorías, fueron impopulares en el momento de su aplicación.

La acumulación de riqueza es otro tema polémico que no está exento de prejuicios a todos los niveles en el país. Solo se habla de licitud al referirse a deportistas y artistas pero la riqueza generada por los trabajadores por cuenta propia se ve con desconfianza. La Guerra de Independencia en Cuba fue iniciada por hacendados y la victoria del 59 se logró gracias a no pocos cubanos acomodados comprometidos con su país. Suponer que la riqueza implica una necesaria desvinculación al proyecto socialista, es un simplismo ignorante de la historia nacional.

También debemos destacar la aparente ausencia en el anteproyecto de un tribunal que garantice el respeto a la Constitución. Cuando Fulgencio Batista dio su golpe de Estado, el joven Fidel Castro lo denunció ante este tribunal. Cuando los teatristas cubanos fueron reprimidos durante el Quinquenio Gris pudieron reclamar sus derechos ante los funcionarios culpables de tales excesos. Después de esto, el tribunal fue eliminado.

Si algo hemos aprendido en los últimos meses, es que la existencia de un gobierno revolucionario en el poder no es garantía automática de justicia sin un marco legal claro que proteja a los ciudadanos. Como este proyecto de Constitución tiene visos de ser superior a la anterior y Cuba se encuentra en un momento de cambios, mejor ponerse colorado una sola vez.