Quiero registrar mi desacuerdo (actualizado)

Por: Carlos Alzugaray Treto

En su discurso ante el Congreso de la UPEC, el Presidente de la República, Miguel Díaz Canel, ha citado ampliamente un texto de Manuel Henríquez Lagarde. Sitios web como La Pupila Insomne se han encargado de reproducir ambos, el texto de Lagarde y el discurso de Díaz Canel. Iroel Sanchez, funcionario del Ministerio de Comunicaciones de Cuba, según su perfil de Facebook, se ha encargado de divulgarlo y nos ha llamado a que escuchamos el discurso de Díaz Canel esta noche en el Noticiero Nacional de Televisión. Yo sólo me pregunto: ¿qué nos puede pasar a los que no estamos de acuerdo con Lagarde ni con Iroel, ni, por qué no, con Díaz Canel?

¿Nos suicidamos? ¿Nos callamos? ¿Tenemos derecho a disentir y expresar nuestras diferencias? ¿Y si decidimos tener nuestras diferencias pero no decir nada hasta que la vida, esa testaruda, como el propio Presidente enfatiza, demuestre otra cosa? ¿Hay que aceptar todo como un dogma?

No voy a debatir. Simple y sencillamente quiero registrar mi desacuerdo, con todos los riesgos que ello implica. Pero más allá de si quiero o no debatir, me pregunto, ¿Tengo derecho a tener una opinión distinta o no? ¿Me callo, al estilo de la doble moral que muchos practican, o me arriesgo a que me califiquen de ser uno de esos “nuevos revolucionarios”, a pesar de que no he hecho otra cosa en mi vida que servir a mi Patria?

Con todo el respeto que me merece el Presidente de mi país, la última vez que escuché a un estadista utilizar algo parecido al dilema shakespieriano de “se es no se es” fue a George Bush cuando dijo que o se estaba a favor o se estaba en contra de Estados Unidos después de los actos terroristas de la Torres Gemelas. No quiero comparar a Díaz Canel con Bush, pero los paralelos son fuertes. ¿Es esa la política que queremos? ¿Es esa la política que fomenta la unidad dentro de la diversidad que tanto necesitamos? ¿Fue esa la política de Fidel, fue esa la política de Raúl? Ahí lo dejo.


El comentario que compartí ayer, 15 de julio, sobre el discurso del Presidente Díaz Canel en la clausura del Congreso de la UPEC ha tenido distintas interpretaciones. Algunos creen que hice bien. Otros me critican. Todo eso está bien. Sin embargo, hay quién me ha citado fuera de contexto, tratando de poner en mi boca cosas que no dije. Eso no ayuda, pero comprendo que yo lo provoqué. No voy a entrar en un debate sobre el tema. Reflexionando sobre todo ello, creo que lo más prudente es retirarla, siguiendo recomendaciones de personas que me quieren y aprecian y a quiénes yo quiero y aprecio, a pesar de nuestras diferencias. Así que estoy procediendo en consecuencia. Comprendo que mi apreciación puede haber sido inoportuna, desafortunada e imprudente. También puede haber sido desacertada. Le pido disculpas a todos los que piensan que fui irrespetuoso. No fue mi intención.