Cuba: una nueva Constitución

Cuba actualiza su Carta Magna y con ella mucho de lo que este país necesita para continuar el camino que ha decidido emprender. La nueva Ley Constitucional acompañará los Lineamientos de la Política Económica y Social del país, la Actualización del Modelo Económico y el Plan de Desarrollo hasta 2030.

El espíritu progresista que trajo consigo la Constitución de 1940, aun cuando muchas de sus preceptivas quedaron sin promulgarse; el respaldo prácticamente unánime de la  aprobada en 1976, así como las posteriores reformas (1992 y 2002) que sucedieron hasta llegar aquí, marcan la historia de un documento que cambiará el futuro de la nación.

Se hace imprescindible entonces tocar con la mano todos y cada uno de los aspectos que intervienen en un proceso como este. Estamos hablando de ordenamiento jurídico, antecedentes históricos, experiencias, principios revolucionarios, derechos y todo lo que implica modificar la Ley fundamental de un Estado.

Crear una Comisión con las características que esta tiene, ha sido una decisión que apoyamos. Es diversa, representa los diferentes sectores y tiene a personas con experiencia y conocimientos suficientes para redactar una propuesta válida, que acompañe los próximos años de Cuba. Pero no por ello, debemos perder de vista el deber y la responsabilidad que como ciudadanos tenemos ante lo que está pasando.

Será este mes de julio cuando se presente el Anteproyecto en la Asamblea Nacional del Poder Popular. De ahí, muy pronto comenzarán las consultas populares, los análisis en todos los rincones de esta Isla y eso, es un paso fundamental para transformar. Cada uno de nosotros tiene que estar reflejado en esos documentos, sentirse partícipe y ser consciente del poder que cada cual  tiene para cambiar las reglas que se aplican al ejercicio del poder estatal. Contribuir a que Cuba se parezca más a lo que queremos se logrará siendo parte, incluyéndonos.

Mucho se espera de esta reforma, sobre todo porque con ella podrán actualizarse también Leyes, Códigos y otros documentos legales que han quedado casi obsoletos en el contexto actual. Más que ideas y documentos, la nueva Constitución de Cuba deberá ser práctica, vinculante, transformadora, progresista y real. Capaz de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado y más.

(Editorial de la revista número 17 de La Joven Cuba)

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