La carta que Granma no ha querido publicar

Por: René Fidel González García

La Carta

Estimada Yailin Orta Rivera. Directora del Periódico Granma. Le transcribo íntegramente al final de ésta nota, la carta que le dirigiese al anterior Director, Pelayo Terry Cuervo, y que me fuera contestada el 11 de octubre de 2017 por éste, comunicándome, en esa oportunidad, que la misma había sido enviada a la Fiscalía General de la República para “su adecuada valoración y tratamiento”.

Han pasado 7 meses desde que recibí esa amable contestación y el silencio sigue siendo la única respuesta que se me ofrece. ¿Por qué? Han cumplido ustedes de forma ejemplar su deber en tramitar mi carta ¿y los destinatarios? ¿seguirá el silencio siendo la respuesta soberbia que se le ofrece a una ciudadana cubana y a su familia? Por esa razón pedí en aquella ocasión que se hiciera pública mi misiva en las páginas del Granma, como otras, de igual, o mayor importancia.

No le solicito ahora que incluya ésta nota, demasiada cargada de la amargura de la espera por la justicia, demasiada perpleja para ser publicada, solo que reproduzca el texto original, capaz, quizás, de lidiar por si solo contra la insensibilidad y la apatía de unos pocos.
Cordialmente,  Bertha Magalys García Rojas

Mi nombre es Bertha Magalys García Rojas, fui integrante del primer contingente de maestros voluntarios que inició la alfabetización de nuestro pueblo, el resto de mi vida lo dediqué con excelencia y pasión a la educación en valores y la instrucción de nuestros niños hasta mi jubilación. Fidel nos dijo una vez en Tarará, siendo nosotros muy jóvenes, que la Revolución era una rebelión contra las injusticias, y que de saberlas, el Gobierno Revolucionario no toleraría nunca ninguna, lo recuerdo perfectamente.

Mi hijo ha sido despojado de su condición de Profesor Titular de Derecho de la Universidad de Oriente de forma ilegal e ilegítima, y para hacerse tal cosa se han violado todos los procedimientos que establece la Ley por quienes estaban obligados a cumplirla, privándolo primero de la posibilidad de ser parte de un proceso administrativo que lo desposeyó de la condición de profesor, y luego del derecho de apelar la decisión tomada y lograr, por tanto, defender los derechos laborales que como a cualquier ciudadano le concede nuestra Constitución.

Habiendo solicitado él formalmente se restableciera la legalidad quebrantada, desde el 20 de enero del 2016 espera por una consulta realizada por la Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba a la Fiscalía General en relación a no habérsele otorgado el derecho al recurso de apelación y otras incongruencias apreciadas por esa instancia, pero dos quejas presentadas por él con posterioridad en la Fiscalía General de la República, han tenido luego de muchos meses el silencio como respuesta.

Le escribo al Granma porque es el periódico de nuestro Partido, el mismo que Fidel fundó y que ha encarnado siempre, aún en las circunstancias más complejas, la transparencia de la institucionalidad revolucionaria para nuestro pueblo. A mi edad cargo con el dolor de madre y de revolucionaria ante una situación como ésta, pero sus compañeros de trabajo y sobre todo sus estudiantes de toda la Universidad, que le aprecian y admiran como intelectual y profesor prestigioso, esperan como ciudadanos porque se respeten y cumplan nuestras leyes.

Confío que ésta nota se publique, para que el silencio no sea, otra vez, la respuesta.

Fraternalmente,

Bertha Magalys García Rojas
Calle Santa Rosa 564 / Reloj y Calvario
Santiago de Cuba.

La respuesta

El 24 de mayo 2018, cartasaladireccion <cartasaladireccion@granma.cu> escribió:

Estimada lectora:
Tal y como ud. nos escribe, el pasado mes de octubre tramitamos su carta a la FGR y no ha recibido la esperada respuesta. Debemos aclarar que todo lo recibido no se publica, el caso descrito por ud. es muy específico y personal.

Dpto. Atención al lector

La coletilla

Hace poco más de un mes, de paso por éstas tierras del oriente cubano, un joven y noble cantautor matancero ya avecindado en la capital cubana, nos dijo en una extendida sobremesa que una periodista cubana a su llegada al periódico Granma había manifestado tener la pretensión de hacerlo “un referente para izquierda latinoamericana”. Sin embargo, la respuesta que ahora da el Departamento de Atención al Lector de esa publicación a una paciente e indignada ciudadana cubana señala, quizás, cuánto falta para que esa meta sea algo más que una pretensión personal.

Para quien conoce y admira la formación de los profesionales cubanos, es cuestión de buena fe y terquedad dudar que la respuesta más arriba referenciada fuese redactada por un periodista, pero es seguro que, en ella, en la aséptica burla de sus escasas y absurdas tres oraciones, en la implícita apuesta a la impunidad dentro del anonimato organizativo que hace, en el impúdico ninguneo de la injustica y lo ilegal a un caso muy específico y personal, se encuentran las trazas de lo burocrático, incivil y cobarde que en Cuba trabajan para extinguir al Socialismo como patria soñada de la dignidad humana.

¿Llegará el día que hombres y mujeres de toda Cuba empiecen a peregrinar, a dejar, acaso como un remedo de creencias ancestrales, acaso como la pequeña y última huella de su impotencia, sus cartas de dolor a los pies de una piedra horadada en el Cementerio de Santa Ifigenia? No lo sé, pero mientras escribo, en Pinar del Rio, un hombre joven y lúcido hace su propio peregrinaje contra la injusticia de forma patética y angustiosa, hermosa y terrible: devora su propio cuerpo.

Ahora que la Directora del periodico Granma participa en la redacción del proyecto de reforma constitucional que dentro de unos meses será sometido al pueblo de Cuba para que la dignidad siga siendo la Ley primera de la República, quizás sea necesario recordar que la decencia es también virtud constitucional.