Ariel Ruiz Urquiola: secuelas de un debate

Por: Ernesto Mederos García

En Cuba el internet es frágil y caro. Los que vivimos aquí intentamos usarlo para lo indispensable. Facebook es un relajo y esto no necesita argumento. Pero mi catarsis no va sobre esto. Hace varios días noto cierta tirantez entre mis amigos a raíz de la postura o impostura con respecto al encarcelamiento de Ariel Ruiz Urquiola.

La culpa está en todos los que a ratos le hemos pasado paños tibios a esa parte de la Revolución que no es revolucionaria, que es represiva y torpe. Pero también la culpa está en aquellos que guardan silencio ante una disidencia corrupta, inculta y mentirosa, y que además navegan con holgura por el ciberespacio, al menos lo suficiente para verificar las fuentes de lo que encuentran aquí.

Me molesta que ningún medio nacional se haya pronunciado al respecto para informarnos. Y no tiene justificación más allá de la tautología del poder. He leído sobre oportunismo sin entender claramente a qué se refieren: si a los que se han manifestado o a los que no. He leído calificativos como “cobardes de contén” sin evitar pensar en el concepto de “valentía de ultramar”. He visto a mis amigos avergonzarse de otros, bloquearse, amenazarse, ofenderse. He leído a muchos que aquí no dispararon un chícharo pronunciarse como activistas por los derechos humanos.

Ariel es inocente. Pero todo esto es mucho más que Ariel y todos lo sabemos. Y no somos libres de culpa.