Mientras espero

Por: Alina B. López Hernández

Esporádicamente nos ofrecen noticias acerca de la zona franca del Mariel. Siempre contienen expectativas futuras. Es lo habitual en nuestros proyectos. Aunque ello contrasta con las informaciones que durante la fase de concepción y montaje del lugar se dieron a conocer. Era el megaproyecto. Y lo raro es que por los beneficios que prestan las zonas francas, tienden a progresar con rapidez. Mientras espero que esto ocurra, evidentemente sin prisas como todo lo nuestro, recuerdo una experiencia similar en la vieja república.

En la década del treinta hubo un hecho de trascendental significado para la expansión económica de la provincia de Matanzas. El 14 de septiembre de 1934, por decreto ley no. 490 del presidente Carlos Mendieta, el puerto yumurino fue declarado zona franca, es decir, las mercancías que recibía y exportaba estaban libres de impuestos. Comenzó sus operaciones ese mismo año y su atractivo eslogan era: “Zona franca de Matanzas. En el cruce de las Américas”. Apenas tres meses pasaron entre la aprobación y el funcionamiento, aunque la terminación definitiva de todas las instalaciones tuvo lugar en 1937.

Se ubicaba en el ala norte del puerto, y sus oficinas y almacenes ocupaban 83 acres. Estaba equipada con potentes equipos, los más modernos de la época, para garantizar el pronto despacho y entrega de las cargas, y sus almacenes eran amplios y seguros.

Por lo que parece, se vieron muy pronto los resultados y la recepción fue positiva. Hasta un danzonete se le dedicó, cuyo título era “Zona franca en Matanzas”, con música original de Aniceto Díaz –el Rey del danzonete–  y letra de Alberto Lovio, ambos vecinos de la ciudad. La partitura se conserva en los fondos del museo provincial Palacio de Junco, junto a fotos, correspondencia y diversas propagandas relativas al lugar.

Más de veinticinco años después, la zona franca de Matanzas fue intervenida por el gobierno luego del triunfo revolucionario, aunque no he logrado determinar la fecha exacta. La explicación era que había servido de fachada a múltiples negocios turbios, entre ellos al contrabando durante la dictadura de Batista. El dictador había sido derrotado, pudimos haber gestionado mejor la zona franca en lugar de clausurarla. Más de medio siglo después seguimos esperando. Quizás este sea el año en que la del Mariel empiece a mostrar los resultados que tanto necesitamos.