Las tristezas de Mayo

Foto: Reuters

Editorial de la revista #16 de La Joven Cuba

Hay momentos donde nos sentimos ahogados, donde perdemos tanto, que solo pensar en seguir adelante se hace muy lejano. Las esperanzas, los sueños, los proyectos, la alegría se desvanecen, y como dice el sabio Pedro Luis Ferrer, la luz no alcanza para tanta neblina.

Este último mes ha sido para Cuba una tempestad y la naturaleza ha hecho gala de su sabiduría para también materializar lo que se ha vivido. Nada podrá deshacer los últimos sucesos, las pérdidas y las horas de desconsuelo. Pasarán los años y muchos volverán a recordar la mancha de humo en el cielo. Pero la vida sigue. La cotidianidad te golpea y obliga a avanzar.

Vuelven las sonrisas, los nacimientos, las metas cumplidas, los abrazos; y queda entonces recordar la solidaridad de muchos, la valentía de padres, hermanos, hijos en la búsqueda de sus familiares, la mano amiga, el trabajo de los médicos, de las autoridades, el acompañamiento del presidente y del mundo.

En La Joven Cuba vuelve a primar el color de la tristeza y desde ese sentimiento compartido seguimos haciendo lo que mejor se nos da. Opinar, debatir, analizar; porque tal vez, ese sea nuestro mejor aporte a la vida social de este país. Porque no queremos vivir momentos como estos, pero son los que estremecen, unen y nos dan la magnitud de cuan inesperados pueden ser los acontecimientos. Hacerlo lo mejor posible es lo que nos queda como proyecto.

Hoy volvemos la mirada a Cuba y lo que más deseamos es que sea, aun cuando se ha logrado mucho, un país mucho mejor. No perfecto, pero si capaz de reinventarse y ser auténticamente más revolucionario. En este devenir, desde nuestras lógicas y tropiezos, estamos ayudando. Lo más importante es no mirar atrás y preguntarse cómo hubiese sido, la movilidad es imprescindible para seguir.

Hay heridas que nunca sanan, pero se aprende a vivir con ellas. Se encuentra el equilibrio y entre tanta neblina, como un hilo que busca entrar en su aguja, aparece el sol.

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