La hora del debate económico

Foto: AP

Por: Miguel Alejandro Hayes

Recientemente un artículo de un amigo sobre economía recibió la negativa de publicación en el blog La Pupila Insomne. Quizá la actitud asumida en ese blog con su punitiva acción olvidaba ciertas cosas, entre ellas, la importancia del tema económico para el país.

Tal hecho nos hace pensar sobre el espacio que tiene la economía en los escenarios de discusión sobre el futuro de los cubanos. ¿Se tiene idea por qué dimensiones anda el debate económico en un país como el nuestro que tanto lo necesita? Aprovecho para recordar que el último debate económico de trascendencia, ocurrió hace más de 50 años y sus protagonistas, ya fallecieron.

Me gustaría resaltar la idea de que actitudes como la que niega la publicación de este artículo hacen contribución a nuestro indiscutible estancamiento económico. En un contexto donde se habla por ahí de la lucha y el compromiso que debe tener un revolucionario, teniendo en cuenta que cada cual es revolucionario desde donde puede, ¿puede un joven intelectual cubano (mi amigo) ser más revolucionario que aportando sus ideas con una propuesta económica para el país?

¿Acaso el hermetismo político y la ignorancia generalizada también se adueñará de la economía? ¿Será verdad eso de que las decisiones económicas en nuestro país se subordinan también a las decisiones e intereses de un grupo dominante? Ya una vez lo sufrimos y no quiero que vuelva eso de que -solo un criterio económico es revolucionario-.

Ya renunciamos en Cuba en el siglo pasado a toda una camada de economistas que encontraron abrigo en la Cepal, por no alinearse perfectamente con la política económica del gobierno revolucionario. No podemos volver a tachar de contrarrevolucionario a quien  entienda que la economía socialista debe organizarse de otra forma. Todavía andan por ahí académicos y cuadros profesionales maldiciendo el modelo de autogestión de los yugoslavos. Para ellos, estos fueron “disidentes del socialismo”, cuando en realidad enriquecían la práctica socialista.

Yo recuerdo al lector, que cuando triunfó la revolución Cuba se perfiló hacia el llamado cálculo económico como forma de gestión de la economía. Los escasos conocimientos de economía política de los revolucionarios de la época, hacían que solo pudiera mirarse a la luz del modelo soviético y el Manual de Stalin. Sin embargo, un Ernesto Guevara se levantó y entendió que el socialismo no debía hacerse así, y elaboró su sistema presupuestario de financiamiento. Pero también contábamos con un Fidel que sabía apreciar la diversidad en cuanto a formas de entender la economía dentro de los revolucionarios y no saltó con una consigna -como se está estilando ahora- para desterrar al Che por su “disidencia” económica.

No se puede permitir que también prime un solo criterio económico,-o más que criterio-,  la inercia de una práctica que se convirtió en costumbre y esta en dogma. Hoy, cualquier propuesta antes esos ojos dogmáticos puede correr el riesgo de parecer inocente e incluso ser condenada, como lo fue para muchos ese sistema presupuestario del Che. Tal vez lo fuerza, pero aportó una riqueza en pensamiento y práctica revolucionaria que en Cuba no ha vuelto a repetirse.

Seguimos teniendo ante nosotros metas de aquel gran debate por cumplirse, y toda una economía que transformar en función del bienestar social. La actualización del modelo económico cubano, es una tarea de revolucionarios, y sin un debate económico no creo que sea muy fructífera. ¿Cuánto hay que tropezar para darnos cuenta que la política económica que nos guía no es ni será provechosa? ¿No va siendo hora de un nuevo debate económico?

El que vivió el Che, tuvo como escenario de origen revistas de la época, pero trascendía a pasillos, oficinas y todos los espacios políticos del país. Hoy ese debate, puede iniciarse en los medios alternativos.

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