Atendiendo las diferencias individuales

Por: Alina B. López Hernández

La didáctica, ciencia de la enseñanza, tiene entre sus principios el de la atención a las diferencias individuales. Hay que partir del hecho de que el profesor encontrará, dentro de un mismo grupo, a estudiantes con diversos niveles de aprendizaje, en algunos casos por encima y en otros por debajo de la media grupal. Debe entonces dirigirse, en el proceso docente, hacia todos los tipos de alumnos.

Me considero maestra por vocación. Es por ello que no he tomado como un acto de mala fe el criterio de un lector del blog LJC –de los que no escribe en los comentarios sino en su muro de Facebook– que evidentemente necesita una demostración mucho más pormenorizada del siguiente argumento: “¿Dónde estaba fijada la línea cuando aceptamos el alineamiento con la URSS luego de que ese país negociara con el gobierno norteamericano la retirada de los misiles sin incluir a Cuba en la mesa de conversaciones?” (Ver en El ojo de Sauron).

Tras la crisis de los misiles y un período de relativo enfriamiento de las relaciones entre ambos países, nunca ruptura, ocurrieron todas estas formas de alineamiento que me permito utilizar como tesis individuales, y que, por sí solas, pudieran abrirse en nuevas fundamentaciones:

  • Alineamiento legal: en nuestra constitución de 1976 se declaraba explícitamente la relación con la URSS, a pesar que en la letra de una constitución no se debe mencionar a otro país.
  • Alineamiento económico: Cuba dependió económicamente de la URSS, lo que se acentuó desde su entrada al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Recibíamos petróleo en grandes cantidades y exportábamos azúcar. El desarrollo de una rama como el turismo, que comenzó su auge en la región caribeña desde los setenta, no se admitió en nuestro país hasta después de la caída del campo socialista, con la consiguiente llegada tarde a ese proceso. Fuimos un gran mercado receptor de mercancías provenientes de la URSS y el campo socialista. El 85 porciento de nuestros intercambios comerciales era con ellos.
  • Alineamiento tecnológico: Recibíamos del campo socialista las tecnologías y piezas de repuesto. La dependencia del petróleo soviético, que tomábamos a precios inferiores que los del mercado mundial tras el boom del alza por la crisis energética de 1973, no conllevó a que requiriéramos una tecnología ahorradora y mucho menos competitiva, lo que sería fatal tras el derrumbe.
  • Alineamiento militar: Cuba no perteneció nunca al Pacto de Varsovia, pero recibió de la URSS tecnología militar, capacitación de oficiales, llegada de asesores militares y de una base de telecomunicaciones cerca de San Antonio de los baños.
  • Alineamiento ideológico: La enseñanza del marxismo leninismo a través de manuales soviéticos con la consiguiente carga de dogmas que aún se mantienen vivos. La existencia de asesores soviéticos en los departamentos de filosofía de casi todo el país (tengo vivencias personales en la facultad de Marxismo-Leninismo e Historia del Instituto Superior Pedagógico Juan Marinello de Matanzas).
  • Alineamiento cultural: Productos culturales como cinematografía, literatura y prensa provenientes del campo socialista, fueron muy influyentes hasta la caída del mismo.
  • Alineamiento en política exterior: Reitero el caso de Checoslovaquia, especie de parteaguas que escindió a la izquierda y que no fue condenado por nosotros. Cuba apoyó de manera incondicional a la URSS y al campo socialista en todos los foros mundiales. En honor a la verdad, quizás en esta esfera estuvieron las mayores diferencias con los soviéticos, aunque muy bien camufladas para el exterior. Estos últimos no aceptaban, si bien se cuidaron siempre de que no trascendiera públicamente, el apoyo de Cuba a la guerra de guerrillas en América. A la larga, y después de muchos gastos, Cuba debió abandonar esa estrategia y hoy funge como mediadora de conflictos entre el gobierno y la guerrilla colombiana.

La comunión con los soviéticos fue de tal magnitud que aún hoy, tras casi treinta años de la desaparición de la URSS, seguimos acunando como hijo propio al modelo burocrático de socialismo que colapsó allí.

Si tras estos argumentos el lector de marras insiste en afirmar que el alineamiento con los soviéticos es una invención, ya esto pasaría al campo de la fe, y no al de la didáctica, que como dije, es una ciencia.