Papeles y gestiones

Por: Rosa Fernández

Es inevitable. Desde la hora en punto en que nacemos hay que hacer papeles y gestiones. Siempre hace falta que exista alguna constancia escrita de quienes somos, qué hacemos, qué tenemos, qué queremos, resultado de una gestión, de un esfuerzo, de toda una carrera. Justo por eso nos la pasamos de papeleo en papeleo, de peloteo en peloteo, de buró en buró y de aquí para allá, tratando de descubrir donde se pone el cuño que falta, cuánto costará, quién tiene que firmar ahora y alimentando así la burocracia mundial.

La civilización actual, se rige en gran medida por estas pautas de organización. Saber cuál será el próximo paso, a dónde dirigirse, quién tiene la verdad en sus manos, cuánto demora la espera y organizar los documentos, de forma tal que en su conjunto no expiren, es sin dudas, un don divino con el que deberíamos nacer todos los mortales, para facilitar en gran medida nuestras vidas y nuestros trámites.

“La información es poder”, lo leí para un reporte de lectura de la carrera, luego alguien lo dijo en alguna película o serie y para validar la frase; mi mamá me lo dice a cada rato: Infórmate bien de todo, pa que sepas qué te piden y ganes tiempo. Entonces en averiguar aparece una clave. Para los que tienen las llaves del candado de internet: hágase la luz. Para los que no, hay que recurrir a las experiencias de los amigos, de los que están haciendo la cola, leer los murales o esperar a ver si alguien de los que nos puede ayudar nos quiere dar la luz, mirarnos, tratarnos, explicarnos y bajarse de su nube de burócrata para hacernos el favor de hacer su trabajo.

La burocracia no es, aunque el cubano sienta sus problemas como únicos, un mal que nos afecta solo a nosotros. En todos los países hay burócratas, archivos, expedientes, procesos… aunque no estoy segura de que las dietas se asienten y haga falta el cuño del policlínico o la firma del médico para presentar en la OFICODA, en algún otro país.

La meta no está en hacer desaparecer la burocracia -es esta, sin dudas, una tarea utópica, que no podrá llevarse a cabo nunca- sino en intentar minimizar los trámites que se deben hacer en el día a día, intentar que la información sea accesible para todos y en que quienes están habilitados para hacerlo, sepan a ciencia cierta que están al servicio de la población y a ella se deben.

Estamos sujetos, porque así funcionan las cosas: a lo que está escrito en un papel. Por eso debemos guardar el título que nos acredita como lo que estudiamos, el certificado que dice que estamos casados o solteros, las propiedades o el papel que dice que nacimos en tal fecha y lugar o que pertenecemos aquí o allá y que si no existe, niega que existamos. Entonces se convierte en una realidad aceptar que por muy difícil que sea encontrar todos esos papeles para archivar, de papeles y gestiones, también está hecha la vida.

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