Universidad revolucionaria: Debate sobre la constitución

Por: Osmany Sánchez

El debate político es complicado y mucho más si el objeto de discusión es el presente y el futuro de Cuba. Sobre varios temas es muy difícil ponerse de acuerdo ya no con los extremistas de derecha que solo piden volver al pasado, sino dentro de las propias filas de izquierda.

Los cambios ocurridos en Cuba en los últimos años hacen necesaria una inmediata actualización de nuestra constitución, en eso estamos todos de acuerdo, en lo que a veces no concordamos mucho es en los cambios que se le deben hacer.

No puede ser el mismo análisis el de un profesional del derecho, con años de experiencia en estudios constitucionales al que pueda hacer alguien alejado a esa rama como yo, por eso a veces cuesta entender algunos artículos cargados de tecnicismos y que al concluir la lectura no se entiende concretamente qué es lo que se pide.

El artículo publicado originalmente en Rebelión bajo el título “La lealtad constitucional no es elección, es deber” aborda el tema pero a diferencia de otros textos del mismo corte, nos trae un ejemplo, lo que facilita la interpretación para los neófitos en la materia.

Al referirse a la expulsión de una estudiante de una universidad cubana se plantea que viola el Artículo 1 de la constitución y se afirma que: “Ningún constitucionalista en Cuba se habría atrevido –ni se atrevió– públicamente a convalidar ese acto brutal e incivil, ese despropósito, ese expediente de incapacidad y debilidad, de impotencia política, sin huir para siempre de la marca de la afrenta y la infamia.”

Vayamos al contexto, como he pedido otras veces. En mis años de estudiante y posteriormente de profesor en la universidad, he conocido a muchísimos jóvenes que no estaban de acuerdo con alguna o con ninguna de las medidas tomadas por el gobierno cubano. En las reuniones de discusión de los lineamientos para la política económica cubana –realizadas en todas las aulas de la universidad- vi estudiantes tomar la palabra y decir que el Socialismo no era viable, que el Capitalismo en cambio había demostrado su potencial.

Cito ejemplos que viví personalmente y a ninguno de ellos se le expulsó de la universidad. Estudiaron, se graduaron y se convirtieron en excelentes profesionales. Hoy algunos están fuera del país y otros decidieron quedarse, sin el menor problema.

Desconozco los detalles del proceso llevado a cabo en aquella universidad y quizás algunas cosas se pudieron hacer diferentes. No es mi intención revivir la discusión del tema porque en su momento bastante se debatió sino recordar que no se trata de una estudiante a la que expulsaron por “no comulgar con las ideas comunistas” como afirmó ella, sino por formar parte de grupos que buscan lograr un cambio de sistema político en Cuba.

La propia constitución dice que:

“CONSCIENTES

de que todos los regímenes sustentados en la explotación del hombre por el hombre determinan la humillación de los explotados y la degradación de la condición humana de los explotadores;

de que sólo en el socialismo y el comunismo, cuando el hombre ha sido liberado de todas las formas de explotación: de la esclavitud, de la servidumbre y del capitalismo, se alcanza la entera dignidad del ser humano;

y de que nuestra Revolución elevo la dignidad de la patria y del cubano a superior altura;”

Para entrar en una universidad cubana no se piden certificados de “revolucionaridad”. Todo depende de la inteligencia y la capacidad de cada cual, pero si la inmensa mayoría del pueblo cubano eligió el Socialismo como vía, entonces no se permitirá que nuestras aulas se conviertan en tribuna para los que abogan por el cambio de sistema, vinculados siempre a potencias extranjeras.

¿Somos por eso un país antidemocrático? No lo creo, cada gobierno tiene el derecho a protegerse y así lo hacen.

El joven Kerem Schamberger no pudo cumplir su sueño de trabajar en una universidad alemana por una ley promulgada en 1972 que establece que todas las personas que trabajan en el sector público deben de ser controladas ante un posible radicalismo, por lo que deben presentar un certificado de validez expendido por el servicio secreto alemán interno.

El gran pecado de Kerem Schamberger es ser comunista y si bien el partido comunista alemán DKP es un partido legal, a pesar de ello está vigilado por la Oficina Federal de Protección de la Constitución, que califica el partido de extremista.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre “la comunicación estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra“. Esta resolución está dirigida expresamente contra los medios de comunicación rusos porque según ellos Russia Today (RT) o la agencia Sputnik están diseñados para hacer una “propaganda hostil”, “poner en duda los valores democráticos y dividir Europa“.

Somos una ciudad sitiada. Unos lo utilizan para ocultar su ineptitud y otros lo rechazan, pero la realidad está ahí y es innegable. Millones de dólares dedicados a subvertir el orden interno, bloqueo económico, la prensa corporativa en contra, en fin, que los necesarios cambios en la constitución deben estar en función de proteger nuestro proyecto no para debilitarlo.

La Universidad para los revolucionarios no plantea la exclusión de quien piense diferente, aunque algunos pretendan utilizar el slogan para desacreditar nuestro proyecto social. Se puede estar en la universidad y no hacer revolución, pero no habrá lugar en nuestras universidades para quien pretenda hacer contrarrevolución.

Para contactar con el autor: jimmy@umcc.cu

Texto de interés sobre el tema:

  1. https://jovencuba.com/2018/03/13/la-lealtad-constitucional-no-es-una-eleccion-es-un-deber/
  2. ¿Para quién es la Universidad?

  3. La universidad para los revolucionarios.

  4. El discreto encanto de la tontería