El joven Marx

Por: Miguel Alejandro Hayes Martínez

Hace ya como un mes, revisando el ‘’paquete de la semana’’ me encontré una película: El joven Marx. ¡No podía creer que habían  hecho una película sobre Marx! Siendo honesto conmigo mismo, sé que no es más que un homenaje por el 200 aniversario de su nacimiento, pero igual me daba mucha alegría.

Con la expectativa, más bien el prejuicio, de encontrarme un Marx manipulado o tergiversado, me senté a observar. No soy conocedor de los detalles técnicos del cine, pero si puedo hacer algunos comentarios sobre los tratamientos que se le dan al genio en cuestión.

La película inicia con uno de los pasajes de su vida más emblemáticos: su punto de ruptura con los hermanos Bauer. Ya se gestaba el revolucionario que iba asumiendo que los infantilismos de los filósofos y sus críticas burguesas al vacío no cambiarían una realidad alienante. Se advertía el inicio de una nueva etapa del Marx periodista: la Nueva Gaceta Renana.

Se muestra a lo largo de toda la obra, las carencias materiales del joven Marx, viendo cómo enfrentó numerosos problemas para conseguir trabajo, incluso siendo rechazado por su caligrafía. Aparece, tal y como fue, a diferencia de lo que muchos piensan, que Marx no recibía una mantención de Engels o algo así. Mientras Marx vivía en pobreza, Engels vivía la dulce vida explotando obreros para los que escribía libros en los que les enseñaba cómo salir de esa explotación.

Marx no recibía una mantención de Engels o algo así

De aquí puede continuarse con esa relación de amistad, que a mi juicio, se muestra bastante acertada desde el punto de vista histórico. Se hace alusión al texto de Engels sobre la situación de la clase obrera inglesa, ante el que Marx se muestra impresionado por la cantidad de información valiosa que tenía, y que fue un elemento que sirvió de nexo entre ambos. Se ve, el momento en que se conocen y cómo la primera impresión sobre Engels era la de un burgués presumido y aventurero y cómo después entre ambos se establece el respeto y la admiración.

Sus relaciones en el plano político, pudieron ser más explotadas. De su trato con Bakunin, Herzen y Proudhon, escapa el detalle esencial de que ellos compartieron casa en el ¨barrio latino¨ de París. Por otro lado, los diálogos de ruptura con Proudhon, se corresponden con las cartas entre estos y textos publicados.

En otro plano, está el tratamiento de las posturas teóricas de Marx. No cabe duda que tuvo un procedimiento serio. Se ve cómo Marx combate las teorías utópicas de la igualdad burguesa y su énfasis en las relaciones sociales condicionadas imperantes en la sociedad como forma de explicar el capitalismo. Solo cabe hacerle el pequeño señalamiento, que es solo algo para los que como yo estudiamos la obra de Marx, y es que en la cinta él habla de que los obreros venden su fuerza de trabajo. Cosa que es correcta, pero es un paso teórico que tiene a partir de los Grundrisse (57-58), momento de su vida, al que no se llega en la película.

Creo que no es necesario hacer mucho énfasis en la parte sentimental. Hay una Jenny perdidamente enamorada, tal y como lo estaba (de Marx) y él, orgulloso de su preciada conquista: el amor de una de las más bellas doncellas de la burguesía de la época.

Sin embargo, lo que más me gustó de la película, es el Marx que muestran: el clásico tipo duro que se cuestionaba todo. Hay que recordar, quizá los que no lo lean tanto no lo tengan presente, la guapería que portaba el Charlie. El actor que lo encarna, representa a ese gordito (en potencia) fruñido que se enfrentaba sin miedo ante cualquier poder. Desafiante ante el estado prusiano, pero también ante la autoridad poco preparada de la Liga de los Justos. Recuerdo con orgullo la escena donde logra, a base de romper la lógica hegemónica, cambiar la identidad de esta última.

No una alianza con los del mismo signo, sino  con los que el resultado de su actividad beneficia y tributa a los objetivos de lucha

Ese Marx me gustó. Necesitemos hoy recordar cuán rebelde y crítico era el joven que desmontó el idealismo y el materialismo de la época. Ese es al que  hay que ver, uno que no se comprometía con grupos (aunque fuera de izquierda igual que él) si entendía los daños que causarían estos a la causa obrera.

Nos muestra un mensaje político: no una alianza con los del mismo signo, sino  con los que el resultado de su actividad beneficia y tributa a los objetivos de lucha. De ahí sus conflictos con Weitling y todos los de la línea idealista de la lucha política, con los que entró en conflicto por encausar la lucha por defender lo que debía hacerse realmente.

Es increíble cómo esto resulta consecuente con su teoría del valor que enunciaría casi 20 años después de estos incidentes: no es el esfuerzo ni la intención, sino el resultado lo que sirve de base para que algo tenga valor, pero eso son otras reflexiones.

Espero que haya hecho un efecto positivo en todos los que vieron la película y  que al igual que yo hayan comprendido… ¡que necesitamos al joven Marx!

Tomado de: La Trinchera