Wakanda: el paraíso socialista de Marvel

©Marvel Studios 2018

Marvel Studios y Walt Disney están de fiesta con Black Panther. La fábrica de ilusiones de Hollywood ha realizado una película que ya es acontecimiento de taquilla (se espera que haga 200 millones en su primer fin de semana) y un fenómeno cultural por sus referencias a una realidad afro-futurista que no existe pero no deja de ser conmovedora verla en el cine. Y Wakanda, ese país mágico, parece más Socialismo que otra cosa.

Dirigida por un afroamericano y con actores negros mayormente, la película no se limita a hacer referencia a la cultura afroamericana sino que es una oda al glamour de África en general. El vestuario colorido, escenarios impresionantes y actuaciones de lo mejor que se ha visto en el género de superhéroes, sin dudas será un éxito. Pero ese no es su mayor mérito, sino su efecto social en tiempos de debate racial y un presidente que hace la vista gorda con grupos supremacistas blancos en Estados Unidos.

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Entonces llega esta película a recordarle a los afroamericanos que los descendientes de esclavos apenas si conocen de su pasado, a qué tribu pertenecían sus ancestros, o incluso sus nombres. La película describe una sociedad casi perfecta porque se ha mantenido oculta de la avaricia y crueldad de los “colonizadores” del mundo occidental.

Quizás la escena más conmovedora es cuando el villano evoca a sus ancestros y dice que él hubiera sido de los que se lanzaron al mar desde los barcos, “porque la muerte es mejor que la esclavitud”. Y ese es otro regalo de Black Panther, no hay malos malos y buenos buenos, los primeros tienen razones que motivan sus actos y los segundos se han equivocado en más de una ocasión.

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Wakanda es una nación creada alrededor de un meteorito de Vibranium que cayó en África, nos recuerda la realidad de tantas naciones del continente ricas en recursos minerales, pero a diferencia de esa realidad, allí no hubo (ni hay) colonizadores blancos. El país ficticio, es una fantasía de cómo hubiera sido todo el continente sin la explotación externa: poderoso, segundo ante nadie y con posibilidad de ayudar a otros con sus vastos recursos.

Pero, ¿por qué decimos es Socialista Black Panther?

La ciudad dorada de Birnin Zana es la capital de Wakanda. Lugar utópico, pacífico, donde la salud y la educación son completamente gratuitas (incluso han encontrado la cura al cáncer). El conocimiento es compartido entre todos y existe un sentido de comunidad. No es un retrato del libre mercado y el individualismo precisamente. Una nación que no comparte el ansia armamentista de los “colonizadores” y ha podido desarrollarse al mantenerse fuera del alcance de estos.

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Ah! ¿Cómo será vivir en un país así? Nunca lo sabremos, no hay un país hereje como ese que haya podido existir al margen de los colonizadores. Las películas de Marvel están llenas de lugares comunes, recurren a héroes estadounidenses patrioteros y evocaciones de la Guerra Fría pero incluso jugando con cánones de la industria, se agradece Black Panther.

En la película los personajes femeninos no existen para soportar a los masculinos, tienen su propios arcos argumentales y están empoderados como Hollywood permite hacer a veces, con más frecuencia últimamente. La película tiene sabor a progreso. Llámenle socialismo, reconocimiento de derechos civiles un tanto olvidados, o como quieran, lo importante es que están llenando los cines para ver un tipo distinto de héroe.

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Solo queda preguntarnos si la industria se adueñará de estos símbolos de africanidad (incluso si ya comienza a hacerlo con este filme) o es llanamente un suceso cultural positivo.

Porque nos persigue un fantasma, representado en el último gran filme dedicado la comunidad negra estadounidense, Get Out, donde una comunidad liberal blanca no solo acepta la negritud, sino la roba, toma de ella lo que interesa y define lo que es políticamente correcto en cuestiones raciales. Esperemos que el paraíso que dibuja Marvel sea más que una concesión de la industria y permita abrir otras puertas en Hollywood.