Una historia de amor

Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga se enamoraron y se casaron,  en 1901 y por la iglesia. Se conocieron de adolescentes, los padres de Marcela no aprobaban esta relación y la enviaron a Madrid. Ambas se reencontraron al terminaron sus estudios, las destinaron como maestras a dos aldeas vecinas de Galicia. Durante dos años y cada noche, Elisa recorría a pie los 12 kilómetros que separaban ambos pueblos para ver a Marcela.

Cansadas de la clandestinidad, se les ocurrió una forma de oficializar su situación: Elisa pasó a ser Mario. Recortó su melena, cambió las faldas por pantalones e incluso se inventó una infancia en Londres y un padre ateo que no quiso bautizarlo de niño.

El párroco de San Jorge no sospechó nada y, tras bautizar a Mario, los casó el 8 de junio de 1901, a las siete y media de la mañana. Pasaron la noche de bodas en la pensión Corcubión.

Pero solo días después, La Voz de Galicia publicó la noticia, con el titular “Un matrimonio sin hombre”. El diario detalla cómo tras la boda los esposos “tomaron chocolate en el domicilio de la madrina, salieron de compras y a la vez fueron a retratarse a la fotografía del señor Sellier”.

La noticia llegó a periódicos de Europa con titulares como “Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan” y “España, país de locos”. De hecho, todo lo que sabemos de esta historia lo sabemos por la prensa.

Marcela y Elisa no lo tuvieron fácil. A Elisa/Mario le cerraron cualquier posibilidad de empleo, y ambas mujeres comenzaron a sufrir todo tipo de burlas y menosprecios a causa de su condición sexual. Se fueron a Oporto, donde vivieron hasta que Marcela tuvo una hija, quizás para dar más credibilidad al matrimonio. Allí las detuvieron y arrestaron, acusadas de falsedad documental y travestismo. El proceso de extradición terminó con su absolución y puesta en libertad.

En 1902 partieron a Buenos Aires, donde trabajaron como criadas hasta que Elisa se casó con un anciano, con la esperanza de enviudar y disfrutar la herencia junto a Marcela. El hombre descubrió la trama, dando al traste con el plan. Ahí se pierde el rastro de las dos mujeres.

Fue el primer matrimonio entre dos mujeres en España, y una historia de amor sin dudas, que no lo tuvo fácil. Todas las sociedades se enfrentan a lo que transgrede los dogmas, ya sean políticos, convenciones sociales o de género como en este caso.

Esperamos que Marcela y Elisa hayan encontrado la felicidad juntas, se lo merecen. Y si no fue así, es una deuda con ellas que la humanidad habrá de pagarles algún día, quizás ya sea tarde con las dos, pero no con las muchas parejas LGTBI que tienen los mismos derecho que gozan el resto de los ciudadanos.

Feliz San Valentín a todos los cubanos donde sea que estén. Esperemos que en el 2018 el matrimonio igualitario tenga avances en Cuba, que algún político acompañe la marcha del 17 de Mayo y que las Marcela, Elisa y como se llamen o del género con que se identifiquen, tengan un espacio para ser felices en nuestra isla.

A la comunidad LGBTI, nuestras disculpas por los errores del pasado, y nuestro compromiso de apoyarlos en el presente y en el futuro. Los derechos no se mendigan, se exigen y se lucha por ellos. Feliz 14 de Febrero a todos.

Con información de: Verne

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