¿Dónde están los textos del Che?

ELLIOTT ERWITT/MAGNUM PHOTOS

Por: Mario Valdés Navia

Cuando los pioneros cubanos repiten el lema: “Pioneros por el comunismo. Seremos como el Che”, los que se lo toman a pecho sienten en el alma la necesidad de llegar a leer y asumir los escritos y discursos del héroe como paradigma de sus vidas. ¡Que frustración tan grande les espera! A más de cincuenta años de su asesinato apenas se ha divulgado masivamente un manojo de sus obras,  la punta del iceberg de su producción intelectual.

En 1970, la editorial Casa de las Américas presentó su primera compilación cubana: “Obras (1957-1967)”, en dos tomos, y no es hasta 1977 que la editorial Ciencias Sociales publicó la selección más extensa y leída en Cuba hasta hoy; “Escritos y discursos”, en nueve tomos. En la actualidad, los portales web y editoriales de izquierda (Marxists Internet Archive, Ocean Sur, Ruth, Pathfinder…) han elaborado sus propias compilaciones que incluyen algunos textos no incluidos en las ediciones cubanas -casi siempre en colaboración con el Centro de Estudios Che Guevara-, pero su acceso es muy difícil para los lectores de acá, aquejados por el escaso volumen de las tiradas, la venta de esos textos en CUC y los altos precios del servicio de internet en Cuba que impide leerlos en la nube.

No obstante, más allá de los problemas de distribución interna hay preguntas que me quitan el sueño: ¿por qué no se han compilado y publicado sus epistolarios con otras personalidades –cubanas y extranjeras-, y mejor aún si fueran cruzados?; ¿qué hay de los añorados estudios sobre sus controversias famosas con revolucionarios que pensaban diferente sobre la transición socialista, como Carlos Rafael Rodríguez, o Charles Betelheim?; ¿quién va a compilar definitivamente sus entrevistas e intervenciones en Cuba –no solo en La Habana, sino en todo el país- y sus textos, entrevistas y declaraciones en otros países?;  ¿cuándo el Centro de Estudios Che Guevara publicará sus Obras Completas, preferiblemente en una edición crítica?

Hoy lo que más importa del pensamiento subversivo del Che no son sus historias familiares, diarios de viajes, o los anecdotarios y manuales sobre la lucha guerrillera; sino sus textos polémicos sobre el socialismo, llenos de críticas profundas al modelo burocrático estalinista, a sus retorcidos fundamentos teóricos y al intento de construir el socialismo mediante el capitalismo de estado, error que achacaba al propio Lenin.

Para ello, entre otras cosas, habría que publicar de una vez en largas tiradas sus Apuntes filosóficos y los esotéricos Papeles de Praga –de los que Orlando Borrego mostrara algo en “Che: el camino del fuego” (2001)- y promover su lectura crítica en universidades, escuelas del partido, centros de superación y en el nivel preuniversitario, donde la enseñanza de marxismo-leninismo continua en deuda con los aportes guevaristas.

A pesar de las múltiples opciones que nos brinda la era de la información, cuán lejos nos parecen  ahora los días de debates de aquellos best sellers de finales de los 80 como el libro de Carlos Tablada El pensamiento económico de Ernesto Guevara (1987), y la selección de aproximaciones diversas Pensar al Che (1989), elaborada por el Centro de Estudios de América, que tanto coadyuvaron al renacimiento del interés por su ideario, bastante opacado en la época de oro del Socialismo Real.

Con perdón de los partidarios del mito, yo no soporto al Che convertido en leyenda y, menos aún, en santo milagroso. Lo prefiero siempre vivo y pensante entre nosotros, con sus frases duras y ríspidas, ajenas al lenguaje complaciente y edulcorado de la burocracia, que no lo resistía en vida y que intenta manipularlo en la muerte para reducirlo a una buena foto, una bandera de los añejos tiempos heroicos y un báculo donde apoyarse para utilizar algunas de sus ideas fuera de contexto, como meras frases  de ocasión.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com