Descifrando: Task Force de Internet

Foto: Gage Skidmore/Flickr (CC-BY-SA) Remix by Jason Reed

Por: Marcel Hatch (26 de enero de 2018)

La realidad: Cuba tiene el acceso a Internet más bajo en América Latina y uno de los más caros para acceder.

La realidad: el servicio a domicilio de Nauta en Cuba no bloquea ningún sitio web. Sin embargo, hay miles de sitios en los Estados Unidos que bloquean el acceso cubano a sus páginas debido al bloqueo de los EE.UU. Casi todas las empresas estadounidenses que participan en el comercio en línea, el 99% de las instituciones financieras, muchas agencias gubernamentales estatales y federales de los EE. UU. y ONGs bloquean el acceso de los cubanos a sus sitios.

La realidad: los impedimentos tecnológicos, como la velocidad de conexión lenta y los altos costos, también son un problema derivado del bloqueo de los EE. UU. Los equipos y materiales necesarios para actualizar la infraestructura de Internet de la isla a menudo se fabrican en los Estados Unidos o son controlados por los EE.UU. y solo se pueden enviar a Cuba con la aprobación del gobierno de EE.UU. Cuando esta tecnología está disponible desde otro país y se exporta a Cuba ese país enfrenta duras represalias y sanciones de los Estados Unidos.

Todo cubano quiere y necesita más acceso a un internet más económico. Es una prioridad nacional. Hay mucho que poner al día y muchos obstáculos que vencer. Sin embargo, Cuba superó a todos los países en tasas de crecimiento en dos categorías el año pasado: más de 2.7 millones de nuevos usuarios (365 por ciento en comparación con 2016) y 2.6 millones de personas usaron sus teléfonos celulares para acceder a redes sociales (385 por ciento de aumento).

Los altos costos continúan disminuyendo y ETECSA, el proveedor nacional de telefonía e Internet, lanza constantemente mejores opciones y velocidades.

Y, sí, ¡todos desean que esto suceda más rápido!

Pero ¿a qué precio? Y ¿por qué están promoviendo una “Fuerza de Tarea de Internet de Cuba” en Washington, cuando Cuba ya tiene decenas de miles de personas que se están ocupando de este problema?

¿Están Trump y Rubio simplemente buscando un nuevo tema candente para vilipendiar a Cuba, ya que su cuento de hadas de “ataque sónico” fue evidenciado como una farsa? Si. Pero hay más que la grandilocuencia de la Guerra Fría.

El guion político de este complot anticubano se puede leer en un artículo del Miami Herald el 23 de enero: “La administración de Donald Trump quiere que más cubanos estén conectados y obtengan acceso a información no controlada por el gobierno de Castro”.

Va a ser difícil de convencer a los estadounidenses sobre eso, porque conocen la posición real de Trump sobre las libertades de Internet.

“Trump + Libertad de Internet” es un anatema. Su Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) votó para abolir la neutralidad de la red a mediados de diciembre de 2017. Trump designó como presidente de la FCC, Ajit Pap, al ex asesor legal de Verizon, quien describió el proceso para terminar con la neutralidad de la red como “divertido y genial”. El 2 de abril de 2017 Trump firmó una ley que liberaba a los proveedores de servicios de internet, como Verizon y AT&T, de tener que proteger los datos de los consumidores. El 15 de septiembre de 2017 Trump propuso “cortar” el internet después del bombardeo en el metro de Londres, para evitar que “ISIS obtenga reclutas” [!].

En el corazón de la iniciativa “Cuba Internet Task Force” de Trump y Rubio está promover los intereses de las gigantes empresas de telecomunicaciones de los EE.UU. para penetrar en la infraestructura de comunicaciones de Cuba, con los objetivos de ganancias y control.

Los comentarios hechos por Daniel Sepúlveda, antiguo líder de la política hacia Cuba en telecomunicaciones, a una entrevista televisiva del Miami Herald ayudan a aclararlo: “En todas partes del mundo donde las comunicaciones se han desplegado ampliamente, se ha hecho … a través de un entorno atractivo de inversión extranjera directa, a través de empresas conjuntas, particularmente en el sector inalámbrico, e inversiones en infraestructuras”. Concluyó diciendo: “[Cuba ] necesita un cable [Miami-Habana] … en caso de que algo le pase al cable [de Venezuela]”.

Pero la Cuenca del Caribbean es una telaraña de cables de telecomunicaciones submarinas de alta velocidad que conectan a todas las naciones costeras e isleñas. Estados Unidos impide que Cuba se una a esta red.

Entonces los isleños deben decidir: Internet más lento y confiable, que mejorará y se pondrá al día con el tiempo, o un solo cable de internet de alta velocidad de propiedad de compañías estadounidenses y con licencia de Washington, que podría ser “cortado” al capricho de un presidente estadounidense hostil.

Trump se despertó la mañana del 29 de septiembre de 2017 y expulsó a la mayor parte del personal de la Embajada de Cuba en Washington y cortó el personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana. El mismo día publicó en su sitio web del Departamento de Estado una advertencia infantil, como en una película de terror, para ahuyentar a los estadounidenses de visitar Cuba y perjudicar la economía de la isla. Así que cortar el internet a Cuba sería una obviedad para este presidente impulsivo.

La primera reunión de la “Fuerza de Tarea” tendrá lugar el 7 de febrero, momento en el que sus miembros harán su debut. Habrán calentado los asientos unos cuantos representantes de los treinta mega-comandos ganadores de dinero, junto con los legisladores oportunistas que postulan para los descontentos expatriados cubanos en el sur de la Florida.

La “Fuerza de Tarea” ofrecerá “cordialmente” un cable submarino “libre” Miami-Habana y una infraestructura “gratuita” de Internet, pero sin divulgar las letras pequeñas. Entonces Cuba declinará más juiciosamente. Luego, Trump y Rubio etiquetarán a los cubanos como ingratos y acusarán al gobierno de la isla con el “totalitarismo” de Internet. Pero seguiremos teniendo una internet sin ánimo de lucro construida por cubanos, con la ayuda de naciones que no están apostando por la desaparición de la isla, que seguirá siendo propiedad del pueblo y no se la dejarán arrebatar fácilmente.

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Marcel Hatch vive y trabaja en La Habana, es usuario de Internet.

Tomado de: K1000G