Los enemigos de la crítica

Por: A. Head

Para mi LJC es un sitio verdaderamente revolucionario porque donde se polemiza y hay confrontación de ideas siempre se estará haciendo Revolución, todo lo contrario de donde se acata, sin objetar, se asiente sin cuestionar y se aprueba unánimemente.

Su nombre hace honor al revolucionario más audaz, práctico, unificador y antiimperialista cubano de la primera mitad del siglo XX en Cuba: Tony Guiteras. Lo que sucede es que cuando un sitio como este adopta una posición abiertamente favorable a la crítica revolucionaria despierta sentimientos muy contrapuestos, de un lado la burocracia y el funcionariado enquistado en los estamentos del poder bajo una cubierta de ” revolucionarios radicales” cuyo radicalismo muy sospechoso suele siempre mutar en oportunismo siente amenazado su modus vivendi y agita con vehemencia las antorchas del exorcismo ideológico y arremete con saña contra el crítico y los instrumentos de la crítica que le amenazan e intimidan.

El verdadero revolucionario no es refractario a la crítica porque hace de ella un factor esencial para su crecimiento personal y mejora permanente de su accionar y su obra. El oportunista, el contrarrevolucionario y el reaccionario son por naturaleza enemigos de los críticos y de la crítica, sería ingenuo esperar de ellos otro comportamiento, a estos últimos les vino como anillo al dedo el efecto de fortaleza sitiada que durante años modeló la actitud en extremo suspicaz de nuestra sociedad y su superestructura ante el ejercicio de la crítica, felizmente ello ha ido cambiando.

No hemos dejar de estar sitiados pero hoy con más madurez desde lo profundo de la sociedad se definen los equilibrios que deben existir entre la crítica enérgica, aguda y directa y hacerle servicios al enemigo. Lo cual en último caso el mejor servicio que se le puede hacer al enemigo es silenciar la crítica por muy caustica que ella nos parezca.

De otra parte están los sobrinos del Tío Sam a quienes este sitio les parece tibio y hecho a medias tintas porque no emplea su lenguaje cavernícola ni confunde la diatriba (que es el único lenguaje que conocen y emplean) con la crítica. Si el Tío Sam les retribuye por sus servicios cada cual sabe a quien le vende su alma, dañando a otros para recibir un beneficio, los que no perciben retribución y lo hacen de gratis son más peligrosos aun porque estos tienen tanta capacidad de dañar a otros como la de dañarse a si mismo.

(Comentario publicado en La Joven Cuba el 18 de enero de 2018 a propósito del texto Licencia para criticar

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