Criticar o no criticar

Por: Miguel Alejandro Hayes

Algunos se pueden preguntar por qué hago esto. ¿Por qué escribo en un blog de dominio puntocom? ¿Por qué no uso las plataformas y medios tradicionales para expresar mis ideas? ¿Por qué cuestiono muchas cosas? ¿Si conozco el efecto que pudiera tener para el país? Son tantas las preguntas e intentos de cuestionamientos que llevarían todo un post exponerlas. Creo que estos, son los principales.

Lo primero que me gustaría decir, es mi ruptura con la idea de la fe ciega en la victoria. Mi fe, es en la lucha misma como proceso, como medio para la victoria. La lucha es la garantía, y solo con confianza en la primera se puede confiar en la segunda.  Es por eso, que mis inquietudes comienzan ahí, pensando en los medios de un revolucionario.

Me parece innecesaria la aclaración de que la lucha revolucionaria es por construir una sociedad más justa en Cuba (siempre puede ser más justa), una sociedad socialista (porque aún intentamos construirlo). Responder  las preguntas planteadas implica pensar con un poco de frialdad.

Escribir en un blog de dominio extranjero, como muchos piensan, no es nada malo. Es todo lo contrario, es la posibilidad de mayor visibilidad de las ideas expuestas, incluso con lectores cubanos. Y no se trata de egoísmo, es que todo el escribe algo y publica desea que muchos lo vean. La comunicación es una herramienta muy necesaria.

El uso de medios tradicionales y oficialistas: realmente no me niego a publicar ahí. Pero esas puertas no las tengo abiertas y para ser sincero, no creo que  un estudiante universitario (que no sea de periodismo) tenga muchas posibilidades ahí. No cuestiono tampoco la política editorial de nadie, pero mis cuestionamientos sobre el nuevo plan de estudios y la enseñanza del marxismo no son cosas que den las facilidades de presentarse (a lo mejor es que escribo muy mal). Y no es buscar en donde se abren las puertas a las ideas que se me ocurran, es mucho más que eso, es luchar por lo que creo, y eso incluye las vías en las que creo.

No es la bandera de la crítica por la crítica. Pero considero que ahí está el primer paso en la construcción social. No se puede pensar que la salud y la educación  gratuita resolvieron todas las necesidades, de hecho, crearon nuevos problemas y necesidades.  Todos saben que una necesidad satisfecha abre paso a nuevas necesidades, y no hablo de consumismo.[1] Por lo que no se puede pensar en que todo está bien, hay nuevas contradicciones y soluciones que darle.

Al pensar esto, veo en encontrar esas contradicciones y problemas, un punto de partida de la búsqueda de cómo defender esta revolución, la que quiero (como muchos) y sé que es necesaria. Y no confundo defender la revolución con defender el estado actual de las cosas en el país. De hecho, lo considero casi como contrapuestos. Muchos revolucionarios y otros que dicen serlo y que viven en el seno de la institución,  creen defender lo correcto tapando  errores, haciendo apología de lo mal hecho. Más allá de estar equivocados, con eso solo hacen daño. Bastaría con pensar el efecto que puede causar que una madre permita a su hijo todas las malcriadeces. A la larga, aunque no lo quiera, le hace daño.

Si tapamos el error, crecerá con el tiempo, y terminará por ser fatal. Pensando en el profe Calvino: no es solo la fachada de la casa, también hay que arreglar la parte de atrás porque se puede derrumbar completa. Sería hacer, que todo como está, se mantenga. Por eso, prefiero apuntar a lo errores, a los que con un poco de voluntad y compromiso se pueden resolver.

¿Será que hay gente que piensa que el presente no es tan grave? Estoy casi seguro que no, todo cubano sabe cómo es que vivimos, los beneficios y carencias. Y si hay alguien que no lo sepa, debería revisarse seriamente. Entonces, si los dirigentes y altos funcionarios conocen la realidad del país, ¿Por qué pretenden tapar lo  defectuoso  y olvidarse de ello?

Responder a esto con que, decir los problemas es reconocerlos y que después el imperio se aprovecharía de eso, me parece burla. Creo que de todos modos la prensa anticubana y contrarrevolucionaria siempre está inventando cosas sobre Cuba. Además, hay que ser lo suficientemente revolucionario para reconocer los errores cometidos y los defectos del presente, y aun más revolucionario, para luchar contra ellos cuando se es quien lo comete.

¿Qué pretenden hacer todos los que intentan tapar esas deficiencias? ¿Cuidan la revolución? En realidad no, están dejando que el huequito, las malcriadeces del niño, la parte trasera de la casa, vayan destruyendo lo bueno. Esos son tan dañinos a la revolución como los que abiertamente se declaran contra ella. Porque si estos pretenden destruirla por confrontación, esos lo hacen igual por falta de movimiento.

¿Qué defiende entonces quien niega la crítica? Su respuesta es el agua tibia: defiende su estatus dentro de la sociedad. El que lucha por preservar todo como está, es porque le conviene. Por eso, hay dirigentes y funcionarios abogando por la conformidad, difundiendo el criterio de la imposibilidad de que se esté mejor. Eso los mantiene en su posición privilegiada.

Mientras juegan con hacer apologías del presente, afirmando cosas como que estamos tan cerca del hombre nuevo, y que solo dañan la imagen del proceso revolucionario, se fomentan las desigualdades sociales.[2] No recuerdo que muchas veces los esfuerzos movilizativos de organizaciones sociales de jóvenes, estudiantes, entre otras, se hayan hecho para resolver esa desigualdad  u otros problemas que nos aquejan. No es por resolver eso por lo que luchan, y por tanto la idea de no ejercer la crítica (la revolucionaria) no responde a resolver  problemas sociales.

Siendo el punto de cierre, me replanteo la cuestión: ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué dejar que el instinto de auto-conservación de ciertos grupos con poder sobre los demás que se manifiesta como el más extremo conservadurismo político predomine como practica revolucionaria? El compromiso revolucionario no está con la estructura actual sino con el perfeccionamiento de ella. La crítica revolucionaria es la expresión de ese compromiso desde el lado que no se tiene determinado poder político. Su ejercicio debe hacerse desde también desde el lado que se ejerce el poder. Es un arma que solo los verdaderos revolucionarios comprenden su importancia. ¡Por eso la uso!

[1] Aclaro que no es esa visión de las necesidades que establece el economicismo que dice que el que tiene una bicicleta despues quiere una moto, etc. Hablo de cosas tan simples, como que quien lee un libro y se queda satisfecho, puede necesitar leer otro después y sentirse feliz.

[2] Recuerdo que el Índice de desigualdad de Cuba (Indice de Gini) no es de conocimiento público.

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